El ¡Sí Futuro! “La juventud de lxs rebeldes con causa”

Por: Equipo de Ciudad – Cedins “[…] Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine […]
José Albeiro Camayo: con La Minga hacemos la unidad en el proceso de resistencia política.

Durante el recorrido de La Minga hicimos esta conversa con el comunero coordinador de la Guardia Indígena del Cric. Si quiere empecemos por una breve presentación de quién es sumercé y de qué proceso hace parte. José Albeiro Camayo: Bueno, saludarlos a todos y todas, mi nombre es José Albeiro Camayo, hago parte de la […]
Grandeza y miserias del río Magdalena. El desembarco de las multinacionales españolas en Colombia

Por: Nazareth Castro
No es el más largo ni el más caudaloso, pero el Magdalena es, con sus más de 1.500 kilómetros, la principal arteria fluvial de Colombia. El río que inspiró a Gabriel García Márquez para escribir novelas como El amor en los tiempos del cólera recorre el país de sur a norte, desde el Macizo Colombiano hasta el mar Caribe. El Gran Río de la Magdalena acoge a sus orillas multitud de poblaciones que recuerdan los tiempos en que el río, navegable, era un medio fundamental de comunicación y un elemento central para el desarrollo del país. Es más que un río: es un símbolo nacional. El “Río de la Patria”.
Cerca todavía del nacimiento del Magdalena, en el departamento (provincia) del Huila, se encuentra La Jagua, un pueblo de calles empedradas y solitarias, de esos en que el tiempo parece detenerse. Es un pueblo tranquilo, de poco más de mil habitantes, al que acuden visitantes atraídos por la antigüedad de sus casas coloniales y por su riqueza cultural de raíces indígenas. Es también, dicen, un pueblo de brujas. Cuenta la leyenda que son de dos tipos: hechiceras o voladoras. Uno puede o no creer, pero, como dicen por aquí, “pues que las hay, las hay”.