
Por: David Barrios Rodríguez*
“Me acosa el carapálida que siempre me acosó, que acosa a mis hermanos, que acosa a mi razón.
Me acosa el carapálida que vive de acosar, hasta que todos juntos le demos su lugar”. (Silvio Rodríguez).
I.
La injerencia de EE.UU. en Nuestramérica se articula en torno a la disputa por el acceso a bienes estratégicos, destacando los strategic choke points. En este escenario, lo económico y lo militar se entrelazan, mientras narrativas como la “guerra contra el crimen” encubren un ciclo creciente de intervenciones y despojo en un contexto de crisis socioambiental global.
La vorágine de sucesos durante los últimos meses ha producido gran desconcierto. El retorno de las guerras en distintos frentes del planeta han provocado la gestación de toda clase de análisis y balances que intentan dar cuenta de los elementos estratégicos de confrontaciones que se entretejen con grandes puntos de inflexión que atravesamos en el siglo XXI.
El énfasis en la disputa por el acceso (y negación) respecto a bienes críticos y estratégicos puede ser complementado con el correlato de la importancia que adquiere lo que desde la retórica militar de Estados Unidos se reconoce como strategic choke points en el que destacan estrechos, corredores y canales, pero en el que también aparecen en el horizonte vías de comunicación como las que se encuentran tanto en el círculo polar Ártico como en la Antártida. En esta dinámica la superposición de los componentes económicos y militares de la problemática se expresa con marcada nitidez y todo apunta a que nos encontramos en una trayectoria hacia el incremento de intervenciones directas que a partir de narrativas diversas (“guerra contra el crimen”, “organizaciones terroristas”, en “defensa de la libertad”, contra rogue states, etc.) tienen como trasfondo la apertura de un ciclo de despojo desbocado y en un contexto en que nos encontramos a las puertas de catástrofes socioambientales que modificarán de manera radical la vida en el planeta.
En este escrito apuntamos algunos elementos con el objetivo de clarificar algo del panorama en América Latina y el Caribe. Para ello nos valemos del seguimiento realizado a modificaciones doctrinarias, en materia de infraestructura bélica y respecto al despliegue militar de Estados Unidos en la región durante los últimos meses haciendo uso de fuentes primarias. Con el mismo objetivo se introducen algunos aspectos llamativos de los documentos presentados durante las últimas semanas en el marco de los llamados Posture Statement frente al Congreso de Estados Unidos. En este caso son recuperados los que están relacionados con las actividades realizadas en nuestro continente.
El Southcom es un Comando Geográfico con antecedentes en el U.S. Caribbean Defense Command y su creación estuvo desde el inicio relacionada con la “protección” del Canal de Panamá. Aunque ha tenido diversas e importantes modificaciones en sus actividades y despliegue, es considerado parte fundamental en la estrategia de Estados Unidos en la región, siendo su área de responsabilidad (AOR) el territorio continental desde la frontera sur de México hasta la Patagonia, así como las aguas circundantes. En cambio el Northern Command cuya área de responsabilidad original era Canadá, Estados Unidos, México, así como las aguas adyacentes (alrededor de 500 millas náuticas) surge con posterioridad a los eventos del 11 de septiembre de 2001. En ambos casos desde 2025 con el retorno a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, variaciones importantes han tenido lugar en lo que se refiere a los componentes de ambos comandos geográficos y sus atribuciones.
La primera que podría ser considerada de menor relevancia pero al mismo tiempo significativa es que en menos de año y medio el responsable del Southcom ha cambiado en tres ocasiones. Francis Donovan quien está a la cabeza del comando en la actualidad lleva sólo un par de meses en el cargo. Este personaje proviene de las Fuerzas de Operaciones Especiales (Marines) y reemplazó a Evan Pettus (Ahora Subcomandante) quien había sido colocado de manera provisional en sustitución de Alvin Holsey (con adscripción en la Marina) mismo que se había “jubilado” ya en el marco de las operaciones de Southern Spear y con sólo un poco más de un año en el cargo. Para calibrar la diferencia consideremos que la predecesora de Holsey, Laura Richardson (Ejército) se mantuvo 3 años en el cargo y fue la responsable de las declaraciones en torno a la potestad de Estados Unidos respecto a materias primas diversas, así como sobre bienes críticos y estratégicos de la región. A contramano de ello en el Northcom se mantiene Gregory Guillot quien es parte de la Fuerza Aérea y que está en el cargo con anterioridad al inicio del segundo mandato de Trump, desde febrero de 2024.
En cuanto a las modificaciones en la infraestructura de ambos comandos, destaca la creación de Fuerzas de Tarea Conjunta y por el otro la evidencia sobre la ampliación y adaptación de la ya existente, en particular respecto a Groenlandia, Reino de Dinamarca, Panamá y Colombia. El 14 de marzo de 2025 fue creada la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Frontera Sur (JIATF-SB) ubicada en Huachuca, Arizona y bajo el amparo del Comando Norte de Estados Unidos. Reemplaza las funciones de la Fuerza de Tarea Conjunta Norte (JTF-N) y su misión se relaciona con la orden ejecutiva de Trump sobre “proteger al pueblo estadounidense contra la invasión” de las poblaciones migrantes. Se estima que cuenta con 10 mil integrantes.
El 17 de junio de 2025 y en lo que también supone una modificación trascendental Groenlandia y el Reino de Dinamarca fueron reasignados desde el European al Northern Command. Esto en virtud de la disputa por el Ártico en tanto vía comercial, como potencial escenario bélico y también como reservorio de tierras raras. A partir de entonces fuerzas danesas participaron en el ejercicio Artic Edge y en la Operación Noble Defender (participaron cuerpos de operaciones especiales y de la aviación). Como rasgo sintomático de la disputa actual en esa porción del continente también se debe considerar la realización de ejercicios conjuntos entre el Northcom y el Indopacom (Comando Indopacífico) en Alaska.
El 10 de octubre de 2025 se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Antinarcóticos también conocida como Southern Spear integrada por la Segunda Fuerza Expedicionaria de la Infantería de Marina que es la que se desplegó desde entonces en el Caribe y el Pacífico. En algo que no se haría oficial sino hasta el 21 de enero de 2026, el 01 de diciembre de 2025 adquirió efectividad operativa el Space Force Southern, componente espacial del Southcom. Este tipo de fuerzas habrían sido empleadas durante los ataques a Venezuela a inicios de este año.
El 15 de enero de 2026 se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial contra los carteles (JIATF-CC) ubicada en Arizona y dependiente del Northern Command de Estados Unidos. Se estima que cuenta con 300 elementos entre militares y civiles. Ese mismo día se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Oro (JTF-Gold) liderada por el Teniente General Sean Gainey, quien ocupa el cargo de comandante general del Comando de Defensa Espacial y de Misiles del Ejército de Estados Unidos. Sus funciones están relacionadas con la defensa aérea y antimisiles mientras que su ubicación es la Base de la Fuerza Espacial Peterson.
Además de ello se han establecido convenios con las fuerzas de seguridad de Panamá, que incluyen la creación de un Grupo Conjunto de Cooperación en Seguridad de Panamá (JSCG-P) con el objeto de mejorar la preparación para el combate y la interoperabilidad. Esto supone incrementar la realización de ejercicios de entrenamiento conjuntos y la presencia militar rotativa de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional Panamá Pacífico, la Base Naval Noel Rodríguez y la Base Aeronaval Cristóbal Colón, en donde se está construyendo una nueva instalación multiusos en el Centro de Entrenamiento de Operaciones Combinadas en la Selva (CJOTC), también de reciente creación. El CJOTC en el que convergen fuerzas de ambos países será la sede del Curso Combinado de Entrenamiento en Operaciones en la Selva, cuyo programa piloto se llevó a cabo en agosto de 2025. Esto significó el regreso después de 20 años de tropas de Estados Unidos para la realización de cursos en Panamá en lo que en algún momento fue conocido como el “infierno verde” en referencia a sus similitudes con Vietnam.
Mientras tanto en Bogotá fue creada la llamada Célula de Fusión de Inteligencia de la Embajada (EIFC) cuyo objetivo público es detener el envío de estimulantes ilegales a través del impacto a la cadena de suministro en los entornos más inmediatos a la producción. Para ello se llevan a cabo tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento aéreos (ISR). Finalmente, en lo relativo al posicionamiento en el teatro de operaciones destaca que desde 2025 el Comando Sur estableció la Fuerza de Tarea Conjunta de la Guardia Sur (JTF-SG) en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo para llevar a cabo operaciones de deportación de inmigrantes. En lo que implica colaboración con el Comando Norte, el Comando de Transportación de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad de Estados Unidos, se reitera el funcionamiento de la Base de Guantánamo como centro de detención, en este caso para personas provenientes de distintos países con el objeto de ser deportados.
Una modificación más que desde nuestra perspectiva no ha recibido suficiente atención, es la conformación de un Comando Hemisférico del Ejército de Estados Unidos. El anuncio realizado el 05 de diciembre de 2025 supone la integración en un solo comando de los componentes del Ejército antes relacionados con el Southcom y el Northcom. Por la vía de los hechos señala una reconfiguración de las áreas de responsabilidad en la línea de lo esbozado tanto en la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) y de la Estrategia de Defensa Nacional (NDS), esto sin menoscabo de las capacidades de despliegue hacia otros escenarios bélicos. De acuerdo a las previsiones alcanzará plena operatividad en verano de 2026.

II.
Habiendo expuesto las modificaciones en la infraestructura y despliegue de los comandos geográficos que participan en el continente ahora introduciremos algunos elementos relacionados con la emisión de los Posture Statement. Estos documentos constituyen balances anuales respecto a las amenazas que los encargados del Northcom y Southcom identifican y funcionan como una radiografía de las respectivas áreas de responsabilidad con objetivos de solicitud presupuestal que son presentadas al Congreso de Estados Unidos a través de audiencias frente a un Comité especializado en las Fuerzas Armadas.
En 2026 y con posterioridad al ataque a Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores llama la atención que el Posture Statement del Comando Sur sea más bien escueto, si bien pone de relieve algunos aspectos de interés. Como ejemplo de ello se puede mencionar que en 2024 y todavía con Laura Richardson al mando el documento estableció en 41 páginas apartados respecto a la competencia estratégica con China y Rusia; o el combate a las “organizaciones criminales transnacionales” e Irán. En el contexto regional y como resultó habitual en este tipo de balances se aludió al papel de Venezuela o Cuba. Además de ello fueron puntualizadas problemáticas como las de la migración irregular, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada (IUUF) e inclusive el cambio climático. En 2025 el documento de 37 páginas y emitido durante la breve gestión de Alvin Hosley, mantuvo la misma estructura, al mismo tiempo que resultó sugerente el recuento sobre la riqueza natural del área de responsabilidad del comando:América Latina y el Caribe cuenta con el 20% de las reservas de crudo del planeta, 25% de los minerales estratégicos (respecto al Litio se trataría de 50% de las provisiones planetarias), 30% de las áreas boscosas, 31% de las zonas de pesca y 32% de las fuentes de agua dulce.En ambos años también se hizo énfasis en la participación de China en la construcción y gestión de infraestructura, vías de comunicación, actividades extractivas y cadenas de suministro. En esa articulación también se señaló de manera insistente que el país asiático tenía el propósito de asignar un doble uso a la infraestructura, no sólo en tanto potenciadores comerciales y de comunicación (lo que incluye la red 5G), sino también militares.
El 17 de marzo de 2026 fue emitida la nueva versión de este documento. Esto ocurrió con posterioridad a la realización de más de 46 ataques a lanchas en las aguas territoriales del continente en las que han sido asesinados al menos 160 civiles. A lo que se agrega la realización de ataques en tierra llevados a cabo de manera bilateral con el gobierno de Daniel Noboa en el área andina, así como el lanzamiento de iniciativas como Shield of the Americas o la invocación de una porción del continente definida como Greater North America como impugnación de los postulados respecto al Sur Global y las alianzas geopolíticas que esto ha posibilitado.
En este año respecto a la presentación del diagnóstico sobre el área de responsabilidad del Comando Sur por parte de Francis Donovan, destaca que se trata de un documento de sólo 12 páginas. Esto se refleja tanto en la estructura como en el contenido del documento. A diferencia de ediciones anteriores no se realiza una mayor aproximación al entorno de competencia estratégica con China y Rusia. Sólo se hace alusión a la intención del país asiático de acceder a 12 instalaciones en la región que les permitiría vigilar satélites y recabar información sensible; mientras que es señalado que Rusia continúa con la intención de proyectar poder marítimo. Algo que merece atención es la utilización del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en puertos de Guatemala y Perú para disuadir las actividades chinas en la región. Además de ello se establece que ese mismo cuerpo participa en actividades de exploración y extracción de tierras raras en la provincia de Pedernales en República Dominicana, siendo que el país caribeño cuenta con reservas estimadas en 150 millones de toneladas. Es así que para contar con un balance complementario al respecto es necesario consultar el Posture Statement presentado por Gregory Guillot como comandante del Comando Norte y NORAD (North American Aerospace Defense Command).
En este se establece el incremento de las capacidades nucleares de China (a más de 600 ojivas), además de un programa de modernización que incluye armamento compuesto por Misiles Balísticos Intercontinentales equipados con vehículos de deslizamiento hipersónico (HGV), así como misiles diseñados para seguir trayectorias propias con sistema de bombardeo orbital fraccionado (FOBS), lo que desafía los sistemas de defensa antimisiles. También se hizo alusión a la mejora de las capacidades cibernéticas ofensivas de la potencia asiática y al desarrollo de otro tipo de misiles intercontinentales con munición convencional pero con la posibilidad de alcanzar objetivos en Alaska. Estos avances se relacionan con la utilización de plataformas de lanzamiento más sofisticadas siendo un ejemplo de ello los submarinos Shang III.
En cuanto a Rusia se le identifica como el principal adversario militar. De manera análoga a lo planteado respecto a China cuentan con Misiles Balísticos Intercontinentales equipados con vehículos de alta velocidad Avangard, además de que continúa probando otro misil también intercontinental de tipo pesado y denominado Sarmat, con la expectativa de que cuente con el sistema de bombardeo orbital fraccionado antes señalado, esto con el objeto de acceder al espacio aéreo de Estados Unidos desde el Sur. En ambos casos se señala que durante 2025 se llevaron a cabo patrullajes en clave militar, en el caso de China en el Ártico, mientras que Rusia habría realizado despliegue de submarinos Severodvinsk en los océanos Atlántico y Pacífico.
Sin embargo y a partir de los acontecimientos que atestiguamos en la región desde el año pasado, destaca el abordaje respecto a lo que en términos discursivos ha sido utilizado como pretexto para el despliegue actual de fuerzas de Estados Unidos en el continente. En ambos textos se establece un balance sobre las actividades de las organizaciones que a partir del 20 de febrero de 2025 fueron denominadas como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados.
En relación al Comando Sur se identifican 13 grupos de este tipo y que serían el objetivo de la Operación Southern Spear, mientras que en el documento del Comando Norte sólo se hace referencia a los que tienen presencia en México y con el énfasis en su vinculación con tráfico de estimulantes ilegales y de personas migrantes. En febrero del año pasado, cuando se estableció la designación, se recuperaban 9 de estos grupos pero al mismo tiempo se ha señalado que el gobierno de Donald Trump se encuentra en guerra con 24 organizaciones en la región aunque no se ha proporcionado una lista oficial de estas.
También es importante señalar que además del despliegue de embarcaciones, Marines y el uso de las distintas instalaciones militares y la infraestructura descrita, en el horizonte se avizora el uso recurrente y generalizado de Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos en el continente. Lo anterior queda de manifiesto en el Posture Statement del Comando Sur respecto a Colombia, pero también fue señalado en la audiencia del encargado del Comando de Operaciones Especiales frente al Congreso el 18 de marzo pasado cuando se aludió a que este tipo de fuerzas han dado apoyo a México contra objetivos importantes durante los últimos meses. En algo que adquirirá relevancia durante este año, en la postura del Comando Norte se establece que “…las sólidas relaciones militares entre Estados Unidos, Canadá y México quedarán plenamente de manifiesto, ya que nuestras fuerzas colaborarán para garantizar la seguridad durante la Copa del Mundo de Fútbol” a realizarse durante los meses de junio y julio.
Como colofón de lo hasta aquí expuesto señalamos tres elementos importantes que delinean la intervención de Estados Unidos en el continente hacia el futuro. En primer lugar que desde hace años la doctrina militar ha tendido a establecer un continuum entre las formas de guerra tradicional e irregular. Siendo esta última en la que quedan albergadas la llamada guerra contra el “terrorismo”, contra el “crimen organizado”, así como modalidades de guerra no convencional, en tareas de “estabilización”, asuntos civiles, o la contrainsurgencia.
En segundo lugar, que desde hace años han enfatizado la importancia estratégica del concepto denominado Fortalecimiento de las capacidades de los países socios (BPC) lo que remite a la delegación de distintas actividades y responsabilidades en las Fuerzas Armadas de los países del área. Es por ello que resultan cruciales los acuerdos de cooperación en seguridad que incluyen procesos de adoctrinamiento y la realización de ejercicios militares. Como ejemplo significativo de ello debe ser ponderado que de acuerdo al Southcom y a través del programa International Military Education and Training (IMET), 27 países del área reciben financiamiento para que integrantes de sus Fuerzas Armadas estudien en universidades de Defensa en Estados Unidos, al mismo tiempo que se establece que “El retorno de la inversión en este programa de formación es evidente, ya que muchos graduados del IMET han llegado a ocupar cargos como Ministros y Jefes de Defensa”.
En tercer lugar y como hemos intentado dejar de manifiesto en este texto, que a partir de las modificaciones esbozadas en términos doctrinarios, de infraestructura y despliegue de fuerzas, a lo que asistimos es a la integración operacional de los Comandos Norte y Sur. Los procesos de despojo y el sometimiento de las poblaciones de Nuestramérica son una de las facetas del capitalismo en su fase actual. Para ello se recurre a la constante redefinición de amenazas que contribuyen a legitimar las ofensivas bélicas del presente. Desmontar esas narrativas y hacer frente a la ofensiva neocolonial es una tarea urgente, es la lucha por el futuro.
*Docente Investigador Universitario. México. Integrante de la Red-Observatorio (Juntanza) Latinoamericano en geopolítica, seguridad y bienes estratégicos