
CONGRESO REGIONAL DE PAZ
Barrancabermeja, 16 de marzo de 2013
Un saludo muy cordial para todos los participantes y las participantes en el Congreso Regional para la Paz: pueblos construyendo paz para la vida digna.
Ciertamente es un tema muy complejo y fascinante a la vez, donde es fundamental tener el ojo atento a los derechos de los más pobres, especialmente frente a una economía neoliberal.
La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela (Puebla, nn 31-39):
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Rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables; los niños vagos y muchas veces explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar;
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Rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación;
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Rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que, viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres;
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Rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos;
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Rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos;
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Rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales;
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Rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen.