{"id":7324,"date":"2022-11-26T02:08:40","date_gmt":"2022-11-26T02:08:40","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/?p=7324"},"modified":"2022-11-26T02:12:53","modified_gmt":"2022-11-26T02:12:53","slug":"coyuntura-movimientos-sociales-accion-atomizacion-autonomia-cooptacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2022\/11\/26\/coyuntura-movimientos-sociales-accion-atomizacion-autonomia-cooptacion\/","title":{"rendered":"#Coyuntura. Movimientos sociales: acci\u00f3n, atomizaci\u00f3n, autonom\u00eda, cooptaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"740\" height=\"493\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/multitud-personas-primicias-levantadas-protestando-derechos-humanos-calles-ciudad_637285-7335.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-7337\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/multitud-personas-primicias-levantadas-protestando-derechos-humanos-calles-ciudad_637285-7335.webp 740w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/multitud-personas-primicias-levantadas-protestando-derechos-humanos-calles-ciudad_637285-7335-300x200.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><figcaption>www.freepik.es<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\"><em>Tercera y \u00faltima parte del an\u00e1lisis de coyuntura II semestre de 2022, desarrollado por los equipos de <strong>Kavilando<\/strong>: Alfonso Insuasty Rodr\u00edguez, Eulalia Borja, Yani Vallejo Duque, Daniel Ruiz Bracamonte;<strong> Ciam<\/strong>: Brenda Milena Perdomo Rodr\u00edguez, David Felipe C\u00e9spedes Rodr\u00edguez; y <strong>Cedins<\/strong>: Luis Alfredo Burbano Narv\u00e1ez, Santiago Salinas Miranda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La pandemia del Covid-19 agudiz\u00f3 las condiciones adversas para los despojados del mundo y tambi\u00e9n profundiz\u00f3 la atomizaci\u00f3n de los movimientos sociales que, posteriormente al aislamiento, se configuraron mayoritariamente a trav\u00e9s de las agendas de las llamadas nuevas subjetividades, aglutinadas alrededor de consignas liberales, lo que significa que las tendencias revolucionarias o radicales hoy son minor\u00eda dentro de los movimientos. <br><br>El papel de los movimientos sociales en dicha disputa, carece de un grado de organizaci\u00f3n que permita consolidar apuestas de largo aliento, no hay una articulaci\u00f3n real y una organizaci\u00f3n fuerte que as\u00ed lo permitan. El car\u00e1cter desarticulado y atomizado del movimiento social no permite que, incluso con victorias electorales, las tensiones se nivelen en favor de las apuestas populares.<br><br>Las tensiones para el movimiento social ocurren en varios frentes. No se trata solo de la permanente tensi\u00f3n en la disputa institucional o la tensi\u00f3n al interior del movimiento social entre los diferentes sentidos y concepciones de los actores all\u00ed articulados, tambi\u00e9n pasa por enfrentar a los contradictores que avanzan r\u00e1pidamente en agendas pol\u00edticas para el desmonte de los derechos en toda escala.<br><br>Ejemplo de esta realidad es el retroceso en la decisi\u00f3n que tom\u00f3 el Tribunal Supremo de Estados Unidos en materia del derecho al aborto que fue calificado por el movimiento feminista como un fallo de 3 a 6 l\u00edneas con un contenido puramente ideol\u00f3gico (Gordon, Hung, Greig y Pagliarini, 2022), significando una victoria real y narrativa para los antiderechos. Este episodio ocurre luego de una desgastante carrera electoral en la que Joe Biden sali\u00f3 victorioso, en gran medida, como parte del castigo a los antiderechos. A esa complejidad nos referimos.<br><br>Vale la pena mencionar que luchas hist\u00f3ricas como las de los pueblos originarios y las naciones que se disputan proyectos propios (Palestina, Kurdist\u00e1n, los saharauis, el pueblo armenio con sus particularidades) que a\u00fan resisten en sus territorios en guerras asim\u00e9tricas impulsadas por distintos bandos de la hegemon\u00eda capitalista en disputa. Estas peleas de largo aliento son una expresi\u00f3n particular que tiene picos en la coyuntura, como ocurri\u00f3 recientemente con el tema saharaui, a prop\u00f3sito del reconocimiento del gobierno espa\u00f1ol de la soberan\u00eda de Marruecos sobre el Sahara occidental. <br><br>La crisis clim\u00e1tica tambi\u00e9n es un vector relevante que ha permitido aglutinar a movimientos sociales del mundo. Tal es el caso de las movilizaciones que han tenido lugar en Pakist\u00e1n como resultado de lo que algunos medios y acad\u00e9micos han llamado \u201capartheid clim\u00e1tico\u201d pues es responsable de tan solo el 1% de la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero, pero ocupa el octavo lugar en riesgo clim\u00e1tico (ALAI, 2022). Pakist\u00e1n asiste a una ola de lluvias incontrolable, que sume a la naci\u00f3n en una hambruna que no parece tener soluci\u00f3n en el corto plazo, pues sus campos est\u00e1n bajo el agua, cientos de personas han quedado sin hogar y muchas personas han muerto o desaparecido. Adem\u00e1s, las presiones del Fondo Monetario Internacional para que el Estado asuma con austeridad el momento, han empujado a las fuerzas alternativas como el Partido Mazdoor Kisan a organizar las indignaciones para salir a las calles.<br><br><strong>Am\u00e9rica Latina: Expectativa en medio de la crisis<\/strong><br><br>Asistimos en Nuestra Am\u00e9rica a una nueva trayectoria del p\u00e9ndulo pol\u00edtico. Venimos de un corto ciclo de gobiernos de derechas neoliberales muy rapaces con las finanzas p\u00fablicas, antiderechos, conservadores y violentos. Sin embargo, el p\u00e9ndulo ya no se mueve con fuerza hacia los bordes, oscila en un lapso m\u00e1s corto y por lo tanto todo ocurre m\u00e1s r\u00e1pido: El tiempo se agota y las alternativas se limitan.<br><br>Sin embargo, vale la pena mantener en foco que el cierre del \u00faltimo ciclo progresista en Am\u00e9rica Latina fue resultado de golpes de todo tipo, suaves y duros, todos parte de los planes imperiales para la regi\u00f3n ejecutados de diferentes maneras, pero en los que el papel de la OEA ha sido determinante (Romano y Garc\u00eda Fern\u00e1ndez, 2022).<br><br>Esta situaci\u00f3n pone a los movimientos sociales en l\u00f3gica de reacomodamiento permanente, lo que sin duda implica retos que se deben asumir en medio de problemas estructurales que pasan por las guerras ideol\u00f3gicas de los gobiernos en su contra, la militarizaci\u00f3n de la regi\u00f3n y el colapso clim\u00e1tico. Hoy asistimos a gobiernos de izquierda moderada, liberal o progresista en varios pa\u00edses, siendo la punta de lanza de este nuevo momento el de Boric en Chile y el de Petro en Colombia.<br><br>En esos dos casos, los pueblos originarios (en Colombia, tambi\u00e9n, el campesinado), las expresiones juveniles insurreccionales y los feminismos no han dudado en mantener sus formas de presi\u00f3n activadas, para conseguir avances reales o por lo menos frenar los retrocesos que implica la avanzada neoliberal que, si bien no es responsabilidad de los reci\u00e9n posesionados gobiernos, no parece tener en el corto plazo un desmonte radical, situaci\u00f3n entendible pero cuestionable en todos los casos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">El sentir de las juventudes, en el contexto global en el que se desenvuelven, agota las sensaciones de esperanza en la posibilidad de un futuro en el que se pueda vivir con dignidad. La crisis clim\u00e1tica, la avanzada de la ultraderecha global y la inminente crisis que se viene para la econom\u00eda mundial, y con m\u00e1s fuerza a los pa\u00edses perif\u00e9ricos, ponen un plano de incertidumbre y la posibilidad de un \u2018no futuro\u2019 para las nuevas generaciones. Sin embargo, esta tiene una doble desenvolvimiento, en tanto esta sensaci\u00f3n aviva las chispas insurreccionales de las juventudes, en especial las pertenecientes a sectores populares. Como se ha visto en los procesos de movilizaci\u00f3n de muchos pa\u00edses en la \u00faltima d\u00e9cada\u2014v\u00e9ase Chile, Colombia, Puerto Rico, entre otros\u2014, las juventudes son quienes est\u00e1n a la vanguardia de las formas de acci\u00f3n y de la disputa por el sentido social con las clases y sectores dominantes. En la juventud est\u00e1 el potencial revolucionario del movimiento de hoy. <br><br>Un rev\u00e9s importante para los movimientos de Chile fue la victoria del \u201cRechazo\u201d al texto de la Constituci\u00f3n que desmontar\u00eda la heredada de la dictadura. Aunque fue un golpe inesperado para Boric, quienes realmente perdieron fueron las organizaciones sociales que empujaron desde todos los niveles, no solo el proceso constituyente, sino la campa\u00f1a del &#8220;Apruebo&#8221;. Este hecho deja sobre la mesa la pregunta por el sujeto neoliberal, que no se identifica ni con la izquierda ni con la derecha, pero est\u00e1 harto de las instituciones, una suerte de persona apol\u00edtica resultado de 30 largos a\u00f1os de neoliberalismo (Kogan Valderrama, 2022). <br><br>Son tambi\u00e9n las organizaciones sociales y populares de Brasil las que empujaron el proceso electoral de esa naci\u00f3n y ser\u00e1n quienes deber\u00e1n cargar con el desgaste y la tensi\u00f3n permanente tras las elecciones. En el sentido del p\u00e9ndulo, Lula ha tenido que ubicar su discurso en un lugar mucho m\u00e1s moderado, pero sigue teniendo el respaldo de organizaciones hist\u00f3ricas como el MST, cuyo representante en la coordinaci\u00f3n de la campa\u00f1a, Joao Paulo Rodrigues, indic\u00f3 que \u201cLa principal tarea del MST en este pr\u00f3ximo per\u00edodo es, en primer lugar, la organizaci\u00f3n de la base de los \u201csin tierra\u201d. No podemos perder el foco. La organizaci\u00f3n de los \u201csin tierra\u201d en este pr\u00f3ximo per\u00edodo pasa por ayudar a organizar a las familias de las tomas, que luchan por la tierra y la reforma agraria\u201d (ALAI, 2022).<br><br>Argentina avanza r\u00e1pidamente a la crisis econ\u00f3mica, mientras el gobierno de Alberto Fern\u00e1ndez consolida una reestructuraci\u00f3n regresiva que tiene gestos muy contundentes, como la presencia en Washington de su ministro de Econom\u00eda. Sergio Massa. Fern\u00e1ndez ha hecho un acuerdo con el FMI que le implic\u00f3 negociaciones con empresarios de la miner\u00eda, especialmente del litio y del agronegocio de la soja. Mientras avanza la subordinaci\u00f3n, el fanatismo pol\u00edtico provoc\u00f3 un atentado a Cristina Fern\u00e1ndez, que motiv\u00f3 a las organizaciones sociales a salir a las calles en su defensa. <br><br>En M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica, la agenda de los movimientos hoy est\u00e1 profundamente ligada a la crisis migratoria. Las violencias estatales y paraestatales que deben atravesar las personas migrantes son una bomba de tiempo. Y es que las desigualdades, la pobreza y la violencia social, la crisis institucional, la crisis clim\u00e1tica, han agudizado la ola migratoria que ha sido tratada por los gobiernos de la regi\u00f3n, espec\u00edficamente las caravanas migratorias, con represi\u00f3n (Ferolla, 2022).<br><br>Por otro lado, los movimientos sociales, populares, campesinos y de pueblos ind\u00edgenas, aglutinados en dos alianzas, la del Pueblo Unidos por la Vida, y la Nacional por los Derechos de los Pueblos, y los pueblos ind\u00edgenas de Panam\u00e1, protagonizaron recientemente movilizaciones que llevaron a la instalaci\u00f3n de una mesa de di\u00e1logo cuyo tema central es la necesidad de cambios en el modelo econ\u00f3mico. <br><br>La integraci\u00f3n regional en l\u00f3gica popular ha sido encabezada y sostenida por los Movimientos Sociales hacia el ALBA que, como el proceso mismo de integraci\u00f3n de los estados, se debate entre flujos y reflujos. Hoy puede decirse que enfrenta un punto bajo y que se sostiene en medio de la dispersi\u00f3n de las agendas, pero que tiene un momento de oportunidad.  Este escenario debe ser visto y tomado con mayor importancia por plataformas y movimientos que, a pesar de encontrarse dispersos, deben situar la perspectiva de la articulaci\u00f3n como forma posible para sostenerse y avanzar.<br><br><strong>Colombia: Tensi\u00f3n entre hegemon\u00eda y autonom\u00eda<\/strong> <br><br>Para entender el panorama de los movimientos sociales, se debe precisar la diferencia entre movimiento social y movimiento popular, para as\u00ed asimilar su relaci\u00f3n con la clase social. En especial en el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n de Colombia, identificar plenamente el movimiento popular nos permitir\u00e1 entenderlo en un contexto de transformaci\u00f3n social y pol\u00edtica: \u201cLos movimientos sociales son acciones colectivas organizadas y normativamente dirigidas, en virtud de las cuales actores de clase luchan por la direcci\u00f3n de la historicidad. (campo cultural o simb\u00f3lico)\u201d (M\u00fanera, 1993). En la existencia de los movimientos sociales est\u00e1 impl\u00edcita la existencia de un conflicto con centralidad social: es este conflicto el que produce una acci\u00f3n colectiva, que est\u00e1 condicionada por la posici\u00f3n del sujeto en las relaciones de producci\u00f3n (relaci\u00f3n con la naturaleza) y en la relaci\u00f3n dominaci\u00f3n-subordinaci\u00f3n pol\u00edtica y cultura.<br><br>En este sentido, <br><br>&#8220;<em>El movimiento popular es un tipo particular de movimiento social que consiste en la articulaci\u00f3n de las acciones colectivas e individuales de las clases populares, dirigidas a buscar el control o la orientaci\u00f3n de campos sociales en conflicto con las clases y sectores dominantes<\/em>&#8221; (M\u00fanera, 1993). <br><br>El sentido de la acci\u00f3n del movimiento popular se crea por las relaciones internas y externas de las clases populares, as\u00ed este se conforma de manera prioritaria pero no exclusiva por actores de clase, y aunque la posici\u00f3n de los agentes no determine el sentido del movimiento (porque es una s\u00edntesis) s\u00ed condiciona la gama de posibilidades de sentido y acci\u00f3n. El conflicto en el que se introducen las clases populares por el control de los diferentes campos sociales en favor del pueblo y las clases subordinadas tambi\u00e9n es atravesado y mediado por el control y orientaci\u00f3n del Estado, por lo cual se hace necesaria la actuaci\u00f3n en el campo institucional. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Con esta claridad en mente, tenemos que Colombia por primera vez se incrusta en la l\u00f3gica del p\u00e9ndulo en armon\u00eda con otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, un hecho in\u00e9dito en m\u00e1s de 200 a\u00f1os. La coalici\u00f3n de gobierno, en cabeza de Gustavo Petro, se compone de diferentes sectores ubicados en un amplio espectro pol\u00edtico, que va desde de la oligarqu\u00eda liberal \u2014con Roy Barreras como m\u00e1ximo representante\u2014, pasando por el autodenominado centro en cuyas matices caben decenas de agrupaciones pol\u00edticas progresistas, socialdem\u00f3cratas y liberales, hasta sectores compuestos por sectores populares que act\u00faan en el movimiento social y popular en Colombia, y que comprenden la necesidad de una apuesta electoral dentro de su m\u00faltiples formas de acci\u00f3n. Estos \u00faltimos ven en Francia M\u00e1rquez una oportunidad de materializar transformaciones estructurales desde el Estado (pol\u00edtica institucional).<br><br>Dentro de estas l\u00edneas gruesas se encuentran un sinn\u00famero de matices pol\u00edticas que ir\u00e1n decantando un camino en la silenciosa disputa que se germina progresivamente al interior del Pacto Hist\u00f3rico. Ser\u00e1 conveniente entender cu\u00e1l es el papel del movimiento social y, espec\u00edficamente del movimiento popular en el proceso de transformaci\u00f3n pol\u00edtica que vive el pa\u00eds, desde la construcci\u00f3n de poder popular hasta la participaci\u00f3n en el Estado. <br><br>La vieja idea de que \u201cla historia tiende a repetirse\u201d no puede ser descartada. Los movimientos deben racionalizar las experiencias de los gobiernos progresistas en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Lo primero es tener presente la posibilidad de que los liderazgos y las personas cualificadas al interior del movimiento social y popular sean cooptados por la institucionalidad, y respondan a la demanda de personas que tengan procesos a sus espaldas que permitan poner dichos acumulados al servicio de instituciones estatales (Solano, 2022). Esto puede tener dos desenlaces: el primero, es que esos acumulados sirvan para alcanzar un avance, en clave de reformas, hacia algunas transformaciones sociales; y el segundo es que el movimiento pierda dichos acumulados y fortalezas cuando se agoten en las trabas burocr\u00e1ticas de cualquier reforma estructural.<br><br>Preocupan los mensajes mixtos del presidente Petro quien, mientras pronuncia hist\u00f3ricos discursos en la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas sobre la fallida guerra contra las drogas, abre las puerta al Comando Sur a trav\u00e9s de la invitaci\u00f3n a defender con la fuerza militar estadounidense la conservaci\u00f3n de la Amazon\u00eda (Noyola, 2022); tambi\u00e9n es el caso de la Reforma Agraria o de la necesaria y urgente amnist\u00eda a los presos de la protesta social.<br><br>El bloque popular deber\u00e1 ser consciente de la necesidad de saber tensionar lo que Modonesi (2010) denomina las estrategias de autonom\u00eda, reconociendo su papel como actores subalternos cuya forma de acci\u00f3n debe tener un margen de independencia del gobierno, con las estrategias de hegemon\u00eda necesarias para tener un ejercicio de poder institucional adecuado que permita un escenario favorable al movimiento social y popular para entender algunas situaciones que enfrentar\u00e1 el bloque popular en este gobierno. <br> <br>La disputa del movimiento social y popular no es solo en las calles, sino que el plano de la institucionalidad abre una gama de opciones para en enfrentamiento por el control del sentido social, los modelos de acumulaci\u00f3n, formaci\u00f3n y cultural. Tanto el movimiento social como el popular deben salir fortalecidos, de cara a lo que se tenga que enfrentar en el siguiente periodo presidencial respecto a las reformas estructurales, que seguramente quedar\u00e1n pendientes de este gobierno debido al limitado margen de acci\u00f3n de los actores populares respecto a otros sectores con m\u00e1s recursos de poder al interior del gobierno y el Congreso. Tensionar hacia alguno de los dos lados terminar\u00e1 en un reflujo para el movimiento social y popular, por lo que mantener esa estabilidad ser\u00e1 un objetivo estrat\u00e9gico primordial en estos cuatro a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La composici\u00f3n del actual movimiento social y popular en Colombia, nos llama a una discusi\u00f3n sobre las nuevas subjetividades que lo conforman; este es un movimiento que ha cambiado en el tiempo y que se caracteriza, a diferencia de lo que conoc\u00edamos hasta la primera d\u00e9cada del presente siglo, por ser difuso, atomizado y que f\u00e1cilmente se aglutina alrededor de consignas liberales. Se configuran movimientos cada vez m\u00e1s espont\u00e1neos y menos conscientes en clave organizativa. Sin embargo, esto no desconoce el potencial revolucionario al interior de estas nuevas subjetividades, pero si nos hace un llamado a la necesidad de ese tr\u00e1nsito de lo espont\u00e1neo a la conciencia (Modonesi, 2010). Se debe tener en cuenta tambi\u00e9n que las tendencias revolucionarias o radicales no son mayor\u00eda al interior del movimiento social y deber\u00e1n ser fortalecidas, atendiendo al escenario favorable que se puede obtener de la participaci\u00f3n popular en la toma de decisiones del plano institucional, sabemos que ese escenario no es un fin en s\u00ed mismo. <br><br>La victoria del gobierno alternativo no represent\u00f3 un paso mec\u00e1nico de las luchas y demandas del movimiento social y popular encarnadas en los estallidos sociales de 2019, 2020 y 2021 a la institucionalidad del Estado. Por esta raz\u00f3n, se deber\u00e1 actuar con cautela frente a las acciones del ejecutivo, entre otras razones por lo que se mencionaba anteriormente referente a la fuerte influencia que est\u00e1n teniendo sectores del santismo en el Pacto Hist\u00f3rico, as\u00ed como las presiones ejercidas por otros sectores pol\u00edticos y gremiales que atan las manos de sectores del movimiento social al interior del gobierno. Ejemplo de esto son las cuestionables decisiones que se han tomado con respecto a los movimientos ind\u00edgenas de liberaci\u00f3n de tierras a lo largo del pa\u00eds. A ese panorama se suma la amenaza en los territorios que representa la reorganizaci\u00f3n de los \u201cciudadanos de bien\u201d en tenebrosas caravanas de la muerte que los medios de comunicaci\u00f3n \u2014descaradamente, porque es visible que hombres armados integran sus filas\u2014, llaman \u201cmovilizaciones pac\u00edficas de ganaderos\u201d y que pone el toque de principio de realidad a las expectativas de los movimientos que siguen poniendo muertos.<br><br>El pulso empezar\u00e1 a darse en las calles y al interior de las instituciones del Gobierno. Ya hemos pasado por intentos de instrumentalizaci\u00f3n de la derecha a movilizaciones leg\u00edtimas para consolidar lo que se conoce como una \u201cinsurrecci\u00f3n de la burgues\u00eda\u201d con el caso de la represa El Guavio (Infobae, 2022), siendo siempre el control sobre la energ\u00eda el\u00e9ctrica una forma de presi\u00f3n que ya parece de manual para las oligarqu\u00edas del continente. Tambi\u00e9n el uribismo materializ\u00f3 movilizaciones el 26 de septiembre, demostrando la apuesta a\u00fan debil de la derecha en las calles, contra las reformas del gobierno entrante, mientras los sectores que defienden la paz salieron timidamente el 2 de octubre a movilizaciones en defensa de la \u201cPaz Total\u201d. Las marchas a favor del gobierno del cambio destacaron por su debilidad, muestra de lo inoportuna de estas convocatorias, pues el gobierno a\u00fan no puede mostrar grandes realizaciones. <br><br>Este escenario de la paz total, desde la perspectiva de los di\u00e1logos regionales, pueden traer ventanas de oportunidades para la participaci\u00f3n del movimiento social y popular en uno de los campos sociales en disputa. Dado el car\u00e1cter presuntamente vinculante de dichos di\u00e1logos, los movimientos tendr\u00e1n otra forma de acci\u00f3n para hacerse part\u00edcipes de la construcci\u00f3n de la sociedad. Sin embargo, en t\u00e9rminos de la Paz Total del nuevo gobierno, ser\u00e1 necesario tener presente las particularidades econ\u00f3micas y pol\u00edticas que derivaron en la participaci\u00f3n de actores armados en el plano nacional, para no confundir la negociaci\u00f3n con grupos de corte pol\u00edtico con meras agrupaciones narcotraficantes o criminales. La paz total no es introducir a todos los actores armados en la misma bolsa con el \u00fanico fin pacificador, sino que tendr\u00e1 que articular las demandas y los sentidos de los actores sociales para que, actuando sobre las causas estructurales del conflicto con participaci\u00f3n popular, podamos hablar de un fin del conflicto o una paz total. El escenario m\u00e1s claro de construcci\u00f3n de paz es, hasta ahora, la mesa del gobierno con el Eln, pero el camino apenas comienza a ser recorrido.  <br><br><strong>Perspectivas posibles<\/strong><br><br>En el mejor escenario, el movimiento social logra asumir su papel hist\u00f3rico en la defensa de la vida, lo que implica pensarse la posibilidad de tensionar las fuerzas en las instituciones cuando haya victorias electorales para el bloque popular, a la vez que afronta el avance de las fuerzas conservadoras a todo nivel, en articulaci\u00f3n con las instituciones estatales. Esto aplica para la realidad global, regional y nacional. El pulso en favor de las clases subalternas y populares debe darse en el plano institucional y en las calles de forma equivalente. Estos escenarios de acci\u00f3n configuran los frentes en los cuales el movimiento social y el movimiento popular deber\u00e1n tener un plan de acci\u00f3n estrat\u00e9gico de cara a las prospectivas ecom\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales del pa\u00eds y la regi\u00f3n. <br><br>No obstante, puede ocurrir que los movimientos asuman una separaci\u00f3n tajante del Estado, asumiendo con ello un margen de maniobra y negociaci\u00f3n m\u00e1s limitado en medio de lo que podemos aseverar es un momento de oportunidad, tensiones creativas y relaciones complejas. <br><br>La amenaza del exterminio y la ocupaci\u00f3n sigue latente y toma cada vez m\u00e1s fuerza y, en el peor de los escenarios posibles, puede consolidarse la amenaza paramilitar en los campos, apoyada por expresiones \u201cciudadanas\u201d de movilizaci\u00f3n para desestabilizar al gobierno de Colombia, permitiendo con ello la entrada m\u00e1s contundente de fuerzas militares imperiales para contener y estabilizar al continente.<br><br>En cualquiera de los casos, los retos para el bloque popular son variopintos, complejos y le implicar\u00e1n mantener las integraciones existentes, la capacidad de negociaci\u00f3n y de mantenerse en las calles en todos los rincones del mundo como \u00fanico freno al colapso de la vida.<br><br><strong>Vac\u00edo narrativo y nuevos enemigos absolutos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"740\" height=\"479\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/imagen-4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7339\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/imagen-4.png 740w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/imagen-4-300x194.png 300w\" sizes=\"(max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><figcaption>www.freepik.es<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Nadie entra en una sala saludando y agitando un sable. No obstante, ese es el privilegio de dos fen\u00f3menos comunicativos opuestos: los textos de discusi\u00f3n acad\u00e9mica y los mensajes de redes sociales, \u00e9stos \u00faltimos, veh\u00edculos de importantes cargas simb\u00f3licas y de sentido.<br><br>Las colombianas y colombianos venimos afrontando un cambio en la cultura y en las posturas ideol\u00f3gicas. Esta coyuntura, que une el levantamiento popular de 2021 y el triunfo electoral del Pacto Hist\u00f3rico, ser\u00eda incomprensible si no se ancla en la explicaci\u00f3n de esos cambios. Las posturas ideol\u00f3gicas de las clases y sus expresiones pol\u00edticas, se vuelven cada vez m\u00e1s radicales, al tiempo que el gobierno de centro trata de posicionar un discurso de reconciliaci\u00f3n y paz total. <br><br>La ideolog\u00eda, en la tradici\u00f3n marxista, goza de dos dimensiones: una primera cargada de un sentido negativo en el que se asume como la falsificaci\u00f3n de la realidad, y una segunda que, a pesar de que se quiera tildar de neutral, la entiende imbuida y por lo tanto dependiente de las relaciones sociales. Reconociendo la ideolog\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de ser una forma de mirar el mundo, para considerarla como la mirada misma, debe ser comprendida en su asiento material, reconociendo su capacidad de producir concepciones y vivencias concretas de acuerdo al sistema de ideas que la alientan. Entonces la pregunta por el momento cultural e ideol\u00f3gico de la sociedad colombiana se puede intentar responder a partir de los reflejos de una mirada cambiante, que se traduce en algunas pr\u00e1cticas e instituciones que podr\u00edamos catalogar como nodales del estado de cosas actual, una especie de puntos que encausan los relatos de la vivencia coyuntural.<br><br>La configuraci\u00f3n de la modernidad capitalista en el sur global est\u00e1 guiada, sin lugar a dudas, por las practicas coloniales, que a su vez se cimientan con un profundo andamiaje racista que permite estructurar a los pueblos del sur como un objeto de valorizaci\u00f3n, sin la necesidad de cobijar con las garant\u00edas elementales con que el norte global cubre a la clase que vive del trabajo.La lucha de clases en el sur se alimenta, entonces, no solo de las contradicciones capital \u2013 trabajo, sino que genera sujetos que intentan subvertir la relaci\u00f3n planteada desde el norte global en clave anticolonial.<br><br>La simplificaci\u00f3n de las subjetividades creadas por el imperialismo y su instituci\u00f3n colonial ha anidado desde hace m\u00e1s de 200 a\u00f1os en la sociedad, lo que explica el racismo que destilan sectores de las clases populares. Sin embargo, las coyunturas pol\u00edticas de los \u00faltimos a\u00f1os vuelven estas estructuras inestables; los paros, luchas nacionales, mingas y la disputa electoral, permiten un reencuentro de las clases subalternas, pulverizando los modelos te\u00f3ricos de dominaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n ideol\u00f3gica imperialista y colonial. En la calle, la carretera o en las elecciones, los pobres, mestizos, negros o indios se entienden iguales. <br><br>Lo simb\u00f3lico empieza a jugar un papel determinante en esta coyuntura, m\u00e1s all\u00e1 de su asignaci\u00f3n secundaria y contingente. Una de las caracter\u00edsticas de este proceso ha sido el intento sostenido por fijar los s\u00edmbolos dominantes. Desde el poder real, este intento se da en Colombia a partir del genocidio \u2014de forma concreta, de pr\u00e1cticas sociales genocidas\u2014, que apuntan a formas de sometimiento y orden social a partir del exterminio f\u00edsico y simb\u00f3lico de las subjetividades y colectividades disonantes. <br><br>Desde esta perspectiva, el asesinato sistem\u00e1tico y masivo no es un momento hist\u00f3rico, sino un c\u00edrculo vicioso que se mueve conforme al modo de producci\u00f3n; as\u00ed, el genocidio ind\u00edgena de los siglos pasados se suma al genocidio de los negros y negras, al de integrantes de las asociaciones sindicales que precedi\u00f3 las transformaciones sectoriales normativas, del mismo modo que el desplazamiento y el despojo de tierras antecedi\u00f3 el asentamiento de la agroindustria latifundista, o el asesinato  de estudiantes las reformas educativas modernizantes. En s\u00edntesis, el parto de Colombia a la modernizaci\u00f3n se dio con ba\u00f1os de sangre. Esto es importante en la comprensi\u00f3n de este momento ideol\u00f3gico, pues la continuidad de un genocidio requiere fuertes narrativas que permitan perpetuarlo sin reacci\u00f3n social generalizada.<br><br>Los \u00faltimos diez a\u00f1os han sido testigos de una serie de cismas en la narrativa de la violencia que han resquebrajado la tranquilidad dominante con la que de forma amplia se hab\u00eda asentado la aceptaci\u00f3n de este modelo de genocidio continuado. El proceso de paz con la insurgencia de las FARC tuvo un efecto colateral relevante, desde la perspectiva de este an\u00e1lisis, en las narrativas del conflicto, puesto que la explicaci\u00f3n de los males de la naci\u00f3n durante las \u00faltimas d\u00e9cadas y la idea de un mal absoluto y un enemigo p\u00fablico a derrotar, se hizo obsoleta. Pese a los esfuerzos del establecimiento, no result\u00f3 f\u00e1cil reemplazar o trasladar el origen de todos los males hacia el ELN, ni a la pl\u00e9yade de conflictos y actores que inciden en el orden p\u00fablico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Con la desaparici\u00f3n de las FARC se podr\u00eda decir que no se alcanza una mayor\u00eda de edad en la comprensi\u00f3n del conflicto y queda un vac\u00edo en la narrativa de la conflictividad social, construida entre los asesores de los EEUU y los dise\u00f1adores de las operaciones ideol\u00f3gicas de las fuerzas armadas colombianas, que a\u00fan no encuentran en qui\u00e9n hacer el dep\u00f3sito de ser el mal absoluto, hoy disputado por varios candidatos: la corrupci\u00f3n, el narcotr\u00e1fico, el ELN, Francia, Petro o el nuevo gobierno. Este vac\u00edo en la narrativa de los males de un pa\u00eds y de un enemigo supremo es al tiempo una posibilidad creativa, para volver a representar simb\u00f3licamente los conflictos sociales y una fuente de nuevas conflictividades. Por lo pronto, el r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n, que act\u00faa con o sin gobierno, exprime a trav\u00e9s de la JEP algunas gotas del mal total: uno a uno los antiguos comandantes de las FARC asumen las culpas de la degradaci\u00f3n del conflicto, sin que el contendor, al que combatieron durante m\u00e1s de 50 a\u00f1os aparezca en el horizonte. <br><br>Otro efecto colateral, con pron\u00f3stico reservado en su resultado final, es la transformaci\u00f3n en cantidad y contenido que pueda tener el ej\u00e9rcito nacional: los ej\u00e9rcitos son ante todo maquinarias ideol\u00f3gicas, instituciones desde las cuales se lee el mundo y se ense\u00f1a a leer el mundo y actuar en clave de amenaza y neutralizaci\u00f3n. En el ej\u00e9rcito colombiano se representa la sociedad en jerarqu\u00edas y se segmenta y acostumbra a la administraci\u00f3n de privilegios, en funci\u00f3n de clase, g\u00e9nero y raza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La fractura de ambos referentes funcionales para la generaci\u00f3n de sentido, se da a partir de la desaparici\u00f3n de un enemigo de cualidades ambivalentes, ya que pod\u00eda ser interpretado en el sentido romano, esto es un enemigo a eliminar f\u00edsicamente, y el enemicus, como un enemigo que dinamiza lo pol\u00edtico, un contendor necesario, que hay que construir. <br><br>Ambas formas se encuentran ausentes de encarnaci\u00f3n en el discurso actual, sintonizando con la crisis econ\u00f3mica y social derivada de la pandemia del COVID 19, que exacerb\u00f3 esta crisis de sentido al exhibir p\u00fablicamente las grietas del sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico, al tiempo que confrontaba las presiones de realizaci\u00f3n individual con las posibilidades materiales y econ\u00f3micas de los agentes.<br><br>Esta combinaci\u00f3n de circunstancias min\u00f3 gravemente la legitimidad de la represi\u00f3n, desnud\u00e1ndola como practica genocida, que siempre hab\u00eda sido aplicada sin posibilidad del recurso de huida o refugio fue divulgada como una respuesta a un mal subyacente de car\u00e1cter insurgente, que luego recibi\u00f3 el mote de terrorista. <br><br>Aqu\u00ed cobra sentido la semi\u00f3tica de la resistencia subversiva. Todas las formas que implican un lenguaje subalterno de resistencia de los pueblos se convirtieron en recurso de los manifestantes. Al mismo tiempo, la instituci\u00f3n militar y policial hab\u00eda bajado sus tasas de incorporaci\u00f3n y el imaginario de autoridad no gozaba de la amplitud suficiente para poder denominarse como un imaginario colectivo aceptable. La marcha, el bloqueo, el incendio, se viralizaron, aliment\u00e1ndose de ejemplos de todo el mundo: del Hong Kong ocupy, a la quema de la comisaria de Minneapolis, pasando por las l\u00edneas de muchachos que resist\u00edan en Chile.<br><br>La manifestaci\u00f3n, en su forma de levantamiento e insumisi\u00f3n, se mostr\u00f3 impermeable a la teorizaci\u00f3n que la encasill\u00f3 como espontane\u00edsmo, pero se politiz\u00f3 e ideologiz\u00f3 de forma r\u00e1pida, planteando y reconociendo una condici\u00f3n de opresi\u00f3n y una forma de respuesta vivencial: la acci\u00f3n en la calle. <br><br>El debilitamiento incidental del discurso del enemigo interno, propiciado por los acuerdos de paz, oblig\u00f3 \u2014puesto que la concepci\u00f3n y el discurso del establecimiento segu\u00edan intactos\u2014, a trasladarlo hacia los j\u00f3venes movilizados y hacia liderazgos sociales en las regiones. Aunque la respuesta social no ha sido contundente, es evidente que la capacidad legitimadora del discurso, necesaria para ejercer la violencia, se encuentra menguada. <br><br>En este contexto las elecciones oficiaron como cauce de la insatisfacci\u00f3n, un camino conocido y hegemonizado por el r\u00e9gimen, pero cuyas tendencias de favorabilidad hacia el Pacto Hist\u00f3rico debieron ser toleradas, mientras se llena el vac\u00edo narrativo dejado por la ausencia de un componente estructurante de la vida simb\u00f3lica nacional: el mal absoluto encarnado en las FARC.<br><br>En s\u00edntesis, Colombia pasa por un momento de recomposici\u00f3n de sus elementos ideol\u00f3gicos desbalanceados, al tiempo que las mentalidades y la cultura van cambiando, a veces de forma lenta y otras a saltos. Con la derrota electoral del uribismo se genera, para el campo hegem\u00f3nico, una ausencia de paradigma sobre la explicaci\u00f3n del estado de cosas, siendo es un terreno f\u00e9rtil para cualquier apuesta creativa y d\u00f3nde el narcotr\u00e1fico o la corrupci\u00f3n comienzan a emerger como tropos dominantes de la explicaci\u00f3n de la conflictividad de todo orden en el pa\u00eds. Desde el gobierno del cambio, en contraposici\u00f3n, se arriesga una construcci\u00f3n a\u00fan gelatinosa y ambigua a trav\u00e9s de la paz total y la reconciliaci\u00f3n, lugar en el que las clases dominantes pueden dormir tranquilas, pues no hay asomo de justicia o verdad. El acuerdo entre FEDEGAN y el gobierno tiene una carga simb\u00f3lica contundente y negativa para las clases populares, que ven como los despojadores y agenciadores de la violencia venden una porci\u00f3n de sus propiedades mal habidas \u00bfa cambio de impunidad?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">ALAI. (2022). Jo\u00e3o Paulo Rodrigues: &#8220;Brasil tiene una gran responsabilidad en Am\u00e9rica Latina&#8221;. ALAI. https:\/\/www.alai.info\/brasil-tiene-una-gran-responsabilidad-en-america-latina\/Gordon, M., Hung, H., Greig, J. and Pagliarini, A., 2022. Derecho al aborto: hora de la organizaci\u00f3n de base &#8211; Jacobin Revista. [online] Jacobin Revista. Disponible en: https:\/\/jacobinlat.com\/2022\/06\/30\/derecho-al-aborto-la-hora-de-la-accion-de-base-y-la-accion-directa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Ferolla, C., (2022). La cuesti\u00f3n migratoria en Mesoam\u00e9rica: de la crisis estructural a la injerencia norteamericana. ALAI. https:\/\/www.alai.info\/cuestion-migratoria-mesoamerica-crisis-estructural-injerencia-norteamericana\/<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Kogan Valderrama, A., (2022). Chile: \u00bfel triunfo del sujeto neoliberal?. ALAI. https:\/\/www.alai.info\/chile-el-triunfo-del-sujeto-neoliberal\/<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">M\u00fanera Ruiz, L. (1993). De los movimientos sociales al movimiento popular. Historia cr\u00edtica, (7), 55-80. https:\/\/revistas.uniandes.edu.co\/doi\/epdf\/10.7440\/histcrit7.1993.09<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Noyola, A. (2022). La \u2018coartada\u2019 de la jefa del Comando Sur para que nada cambie en la relaci\u00f3n entre EE.UU. y Colombia. RT Noticias. https:\/\/actualidad.rt.com\/actualidad\/441848-comando-sur-eeuu-colombia-visita-richardson<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Modonesi, M. (2010). Subalternidad, antagonismo, autonom\u00eda: marxismos y subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales &#8211; CLACSO; Prometeo Libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Romano, S., y Garc\u00eda Fern\u00e1ndez, A. (2022). Las Guerras H\u00edbridas y el rol de la OEA. ALAI. Am\u00e9rica Latina en Movimiento, 555, 5-7. https:\/\/www.alai.info\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/ALEM-555_compressed.pdf<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Solana, P., (2022). Organizaciones populares y gobierno en Am\u00e9rica Latina 2022: tensiones y expectativas. Lanzas y Letras. https:\/\/lanzasyletras.com\/organizaciones-populares-y-gobierno-en-america-latina-2022-tensiones-y-expectativas\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tercera y \u00faltima parte del an\u00e1lisis de coyuntura II semestre de 2022, desarrollado por los equipos de Kavilando: Alfonso Insuasty Rodr\u00edguez, Eulalia Borja, Yani Vallejo Duque, Daniel Ruiz Bracamonte; Ciam: Brenda Milena Perdomo Rodr\u00edguez, David Felipe C\u00e9spedes Rodr\u00edguez; y Cedins: Luis Alfredo Burbano Narv\u00e1ez, Santiago Salinas Miranda La pandemia del Covid-19 agudiz\u00f3 las condiciones adversas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":7337,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[517,505],"tags":[43,216,639,455,820,596,492,849],"class_list":["post-7324","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-pensamiento-critico","tag-colombia","tag-conflicto-armado","tag-coyuntura","tag-gobiernos-progresistas","tag-hegemonia","tag-ideologia","tag-movimientos-sociales","tag-redes-sociales"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/multitud-personas-primicias-levantadas-protestando-derechos-humanos-calles-ciudad_637285-7335.webp","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7324"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7324\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7344,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7324\/revisions\/7344"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}