{"id":486,"date":"2014-09-24T23:51:01","date_gmt":"2014-09-24T23:51:01","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2014\/09\/24\/crisis-urbana-y-mundo-del-trabajo\/"},"modified":"2014-09-24T23:51:01","modified_gmt":"2014-09-24T23:51:01","slug":"crisis-urbana-y-mundo-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2014\/09\/24\/crisis-urbana-y-mundo-del-trabajo\/","title":{"rendered":"Crisis urbana y mundo del trabajo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-485\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb.JPG\" border=\"0\" width=\"360\" height=\"270\" style=\"margin: 3px; border: 2px solid black; float: left;\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb.JPG 400w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/>Crisis urbana y mundo del trabajo*<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por: Crist\u00f3bal Silva G.**<\/strong> <\/p>\n<p>\u201c<em>El derecho a la ciudad es por tanto mucho m\u00e1s que un derecho de acceso individual o colectivo a los recursos que esta almacena o protege; es un derecho a cambiar e reinventar la ciudad de acuerdo con nuestros deseos. Es, adem\u00e1s, un derecho\u00a0 m\u00e1s colectivo\u00a0 que individual, ya que la reinvenci\u00f3n de la ciudad depende inevitablemente del ejercicio del poder colectivo sobre el proceso de urbanizaci\u00f3n<\/em>.&#8221; (Harvey, 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Presentaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Estamos asistiendo a un cambio hist\u00f3rico de monumentales proporciones por el cual m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n mundial vive en las ciudades. En efecto, durante el devenir hist\u00f3rico la mayor\u00eda de la humanidad viv\u00eda en el campo, ahora se ha invertido esta relaci\u00f3n, y esto nos obliga a pensar el por qu\u00e9, para qu\u00e9, a qui\u00e9n beneficia y va a beneficiar los proyectos de la ciudad del siglo XXI.<\/p>\n<p>Este proceso de urbanizaci\u00f3n mundial est\u00e1 inmersa en un contexto de crisis del capitalismo global.\u00a0 Esta crisis se evidencia en las constantes cat\u00e1strofes econ\u00f3micas-financieras, en la crisis energ\u00e9tica, h\u00eddrica, ambiental, alimentar\u00eda y civilizatoria. Para dar cuenta a salidas estructurales de esta crisis, el poder hegem\u00f3nico global, conformado por el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional, la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio y las m\u00e1s poderosas empresas transnacionales, han reconfigurado las instituciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas, culturales y sociales, en funci\u00f3n de un capital\u00a0 que peregrina por el mundo para evitar la devaluaci\u00f3n. Estos capitales han comandado una nueva arquitectura del orden mundial, modificando el papel de los estados, los ordenamientos espaciales geogr\u00e1ficos del campo y las ciudades.<\/p>\n<p>Las\u00a0 ciudades durante el siglo XX se caracterizaban por ser industriales. Todas las din\u00e1micas sociales, econ\u00f3micas e institucionales giraban en torno al desarrollo de las fuerzas productivas; as\u00ed mismo el campo se ve\u00eda como determinante para el abastecimiento de los alimentos y el agua que demandaban los pobladores urbanos. Para el desarrollo productivo, en Colombia, Bogot\u00e1, Medell\u00edn, Cali y Barranquilla representaban los polos de la productividad y el comercio. Todo giraba, pues, alrededor de este proyecto. Aunque es evidente, que los procesos de urbanizaci\u00f3n y proletarizaci\u00f3n que se dieron en las ciudades colombianas fueron forzados y generados por la misma violencia.<\/p>\n<p>En el contexto de la llamada globalizaci\u00f3n neoliberal aquellos polos de desarrollo industrial se ven trastocados. Los territorios urbanos y rurales ahora tienen que vincularse al circuito de la econom\u00eda global. Los procesos, incipiente por lo dem\u00e1s, de industrializaci\u00f3n, se ven desmantelados. Ahora los polos de desarrollo se orientan a las din\u00e1micas del mercado global que le asigna a los pa\u00edses del sur del mundo unas ventajas comparativas construidas desde la divisi\u00f3n internacional del trabajo, supeditando estos regiones como abastecedoras de materias primas, trabajadores y espacios estrat\u00e9gicos para el permanente fluir de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Son las ciudades y los procesos de urbanizaci\u00f3n, junto a los territorios de explotaci\u00f3n agroindustrail y minero energ\u00e9tica, los escenarios en los que se concentran todas las contradicciones, sociales, econ\u00f3micas, ambientales, pol\u00edticas generadas por este tipo de din\u00e1mica del capital global.<\/p>\n<p>Por ello, se hace necesario reflexionar como los Derechos humanos, vistos de manera integral, entran en las referencias territoriales y m\u00e1s a\u00fan en la lucha por el reconocimiento de los derechos en las ciudades.<\/p>\n<p><strong>El territorio<\/strong><\/p>\n<p>Es necesario que reflexionemos sobre el papel del territorio y la construcci\u00f3n de la vida individual y social en los mismos. Los territorios referenciados en las ciudades han sido los espacios vitales de grandes contingentes de hombres y mujeres que han hecho de sus barrios, sus espacios existenciales, en el que transcurren proyectos de vida social.<\/p>\n<p>Muchas de las huellas presentes en la ciudad de Bogot\u00e1 han contado con los esfuerzos colectivos de poblaciones, que en muchos casos huyeron de la violencia e hicieron de la ciudad su nuevo h\u00e1bitat. En efecto, localidades como San Crist\u00f3bal y m\u00e1s tarde Ciudad Bol\u00edvar, han sido producto del control y creaci\u00f3n de los espacios por parte de familias que huyeron de la llamada violencia pol\u00edtica, desencadenada por la muerte de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n. Muchas localidades de Bogot\u00e1 y sus barrios, se convirtieron en escenarios de cultura, organizaci\u00f3n y creaci\u00f3n simb\u00f3lica &#8211; material de los proyectos de vida de muchas familias colombianas, que lucharon ante la adversidad de la marginalidad.<\/p>\n<p>La experiencia da cuenta de c\u00f3mo el derecho a la vivienda cont\u00f3 con la conciencia, organizaci\u00f3n y lucha de muchas familias que tomaron tierras bald\u00edas en algunas zonas, en su momento perif\u00e9ricas de la ciudad. La toma de tierras urbanas cont\u00f3 con los procesos organizativos de familias campesinas que ten\u00edan una tradici\u00f3n arraigada en la vida colectiva. Y es el trabajo voluntario el que levanta la infraestructura de los trazados de las calles, los acueductos, los alcantarillados y las viviendas mismas de los pobladores, que a la vez contaban con un fondo com\u00fan de ahorros para ejercer dicho derecho a la vivienda. Estas apreciaciones se corroboran en las voces y memorias del proyecto Provivienda e iniciativas similares. Este proyecto social, pol\u00edtico y organizativo no solo desencaden\u00f3 la lucha popular por la vivienda sino que potenci\u00f3 la capacidad organizativa que permiti\u00f3 una resignificaci\u00f3n de los territorios y las vidas de los pobladores urbanos.<\/p>\n<p>Esta memoria hist\u00f3rica est\u00e1 a\u00fan presente en los trazados de las calles en los nombres de las esquinas de hombres y mujeres que han hecho de la ciudad un espacio de disputa en la que los desarraigados han encontrado y hecho posible los proyectos colectivos de una vida asociativa.<\/p>\n<p>Si se intentar\u00e1 una sucinta apreciaci\u00f3n del valor social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural y simb\u00f3lico\u00a0 de los territorios, en algunos espacios de la ciudad de Bogot\u00e1 nos sorprender\u00eda, de buena manera el que las plazas de mercado, las tiendas, los parques, los trazados de las calles, los nombres de las instituciones educativas encierran la apropiaci\u00f3n social- popular de muchos barrios y con ello un uso cualitativo de los mismos. Un capital social y simb\u00f3lico que viene siendo destruido por las l\u00f3gicas de apropiaci\u00f3n violenta del capital contra las poblaciones y sus espacialidades.<\/p>\n<p>El historiador y urbanista Mike Davis, en su libro\u00a0 Planeta\u00a0 de\u00a0 Ciudades Miseria\u00a0 (2006), evidencia, entre otras apreciaciones, c\u00f3mo el desarrollo capitalista y urbanista ha potenciado el desarrollo de las fuerzas productivas\u00a0 en funci\u00f3n\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 din\u00e1mica de la econom\u00eda global, trayendo consigo la creaci\u00f3n hegem\u00f3nica de algunos espacios y desatando por otro lado, geograf\u00edas discontinuas y fragmentadas al interior de las ciudades en las que se observa la marginalidad, la violencia y los incrementos de la delincuencia.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, se advierte la imposibilidad del anhelado crecimiento exponencial del desarrollo productivista y consumista destinado en las ciudades, que representa derroche de materia y energ\u00eda en un contexto de crisis ambiental, h\u00eddrico y energ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Si para los pr\u00f3ximos a\u00f1os las ciudades y la urbanizaci\u00f3n son los destinos obligados de la humanidad, se debe anticipar como estos modelos de ciudad y de urbanizaci\u00f3n concentran todas las contradicciones del mundo moderno:\u00a0 riqueza\u00a0 concentrada en un polo muy reducido en la sociedad, miseria, exclusi\u00f3n, violencia, marginalidad y delincuencia para otro sector de la sociedad, el mayoritario.<\/p>\n<p>Ahora bien, producto de los procesos forzados de acumulaci\u00f3n de capital en un contexto de desindustrializaci\u00f3n, generado por las privatizaciones y la financiarizaci\u00f3n de la econom\u00eda, ha tra\u00eddo que amplios sectores de la sociedad se vean condenadas a la incertidumbre y zozobra presente en un problema estructural como el desempleo. Nunca antes en la historia moderna se ha visto las cifras de desempleo como las actuales. Dicho desempleo estructural no solo presiona la baja de los salarios de un importante contingente de trabajadores y trabajadoras, sino la p\u00e9rdida de los derechos sociales y econ\u00f3micos de la poblaci\u00f3n. Este problema se ha acompa\u00f1ado con el incremento de la econom\u00eda informal trayendo consigo el ascenso de grandes conglomerados urbanos que no tiene derechos ni garant\u00edas de una vida digna.<\/p>\n<p>Por\u00a0 otro lado, desde la l\u00f3gica y din\u00e1mica del consumismo, se fortalece el proyecto de una sociedad de masas que pierde el sentido de la vida colectiva y de los valores presentes en lo p\u00fablico. Como algunos estudios lo han demostrado, las familias ya no se encuentran alrededor de la mesa, en la que se compart\u00eda los alimentos y se recreaba los valores y principios del ser social. As\u00ed mismo, tampoco est\u00e1 el referente de lo p\u00fablico en los parques y calles de la ciudad. Estos escenarios han sido devorados por las est\u00e9ticas del consumo que se referencia en los centros comerciales. Es evidente, que ya no nos encontramos y somos con los otros en los escenarios p\u00fablicos y colectivos, sino todo lo contrario el individualismo y el consumismo se reconocen en la adquisici\u00f3n de las mercanc\u00edas distribuidas y vendidas &#8211; por medio de cr\u00e9ditos en contextos de incertidumbre y laboral- en los\u00a0 centros comerciales.<\/p>\n<p>Estamos entrando en un tr\u00e1nsito de un proyecto hist\u00f3rico regulado por el trabajo creador de una sociedad, en la que la proyecci\u00f3n ante el futuro, el ahorro, la educaci\u00f3n y conformaci\u00f3n de una familia eran valores esenciales, sustentados en una \u00e9tica y moral ante el trabajo. Ahora predomina, parece, la est\u00e9tica del consumo, la vida que fluye y se encuentra en el aqu\u00ed y en el ahora. Este espacio vital lo cumple cabalmente el encuentro con las mercanc\u00edas programadas para potenciales necesidades que se recrean permanentemente. La compulsi\u00f3n consumista est\u00e1 programada para nunca estar conformes con lo que somos y podemos ser. Esta ha desencadenado manifestaciones de una sociedad caracterizada por la esquizofrenia. No es gratuito que dichas sociedad consumistas sean a la vez las m\u00e1s adictas al consumo del alcohol, las drogas los medicamentos antidepresivos, los juegos de azar o las compras sin sentido.<\/p>\n<p><strong>Bogot\u00e1 en el contexto de la crisis<\/strong><\/p>\n<p>Un elemento determinante de las permanentes crisis del capital, tiene que ver con los procesos de sobreacumulaci\u00f3n de capital. Si la riqueza es socialmente producida, pero \u00e9sta es apropiada por un reducido actor de la sociedad: los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n: f\u00e1bricas, tierras, maquinarias, etc., se pone en evidencia como dicha riqueza se ve expuesta a permanentes crisis por no tener asegurado las v\u00edas sociales, econ\u00f3micas y ambientales para la revalorizaci\u00f3n del capital. Como ha sido evidente las leyes de la oferta y\u00a0 demanda no\u00a0 se encuentran\u00a0 arm\u00f3nicamente en los\u00a0 mercados, generando colapsos financieros, econ\u00f3micos y sociales.<\/p>\n<p>Una de las formas para evitar la devaluaci\u00f3n de los capitales, apela a la soluci\u00f3n espacial y geogr\u00e1fica. Ubicar, en efecto, dichos capitales sobreacumulados en espacios geogr\u00e1ficos que puedan brindar ventajas al capital: mano de obra abundante y barata, adquisici\u00f3n de bienes y servicios, por debajo de sus precios reales, etc. Las ciudades, son ciertamente, destinos obligados de dichos capitales para apropiarse de lo que en otrora fueron bienes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Otra de las dimensiones que caracterizan al sistema capitalista, es lo que algunos economistas llaman la autodestrucci\u00f3n creadora del capital, que se refleja en los procesos de reconversi\u00f3n y construcci\u00f3n de zonas que antes eran patrimonio de la ciudad. O tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n y construcci\u00f3n de nuevas zonas de residencia en\u00a0 lugares que antes eran habitados por los sectores populares y que hab\u00edan hecho posible sus barrios. Aqu\u00ed encontramos la confluencia del sistema especulador financiero y el sistema de cr\u00e9dito inmobiliario, que ha generado crisis en las ciudades, presentes en los desahucios y la especulaci\u00f3n de derechos como el de la vivienda. Permanentemente se observa estas crisis en ciudades como Madrid, Par\u00eds, Londres, New York, y m\u00e1s recientemente en Bogot\u00e1, Medell\u00edn y Cali.<\/p>\n<p>Los capitales vol\u00e1tiles que entran como Inversi\u00f3n Extranjera directa a ciudades como Bogot\u00e1 se concentran en el sector terciario de la econom\u00eda. Es decir, en el sistema financiero, comercial y de servicios. Estos capitales responsables del desmantelamiento de la sociedad salarial y de los procesos de desindustrializaci\u00f3n, han reconfigurado nuevos espacios e instituciones en funci\u00f3n de la econom\u00eda neoliberal globalizada.<\/p>\n<p>\u201c<em>La ciudad tradicional ha muerto, asesinada por el desarrollo capitalista desenfrenado, v\u00edctima de su necesidad insaciable de disponer de capital sobreacumulado \u00e1vido de inversi\u00f3n en un crecimiento urbano raudo e ilimitado sin importarle cu\u00e1les sean las posibles consecuencias sociales, medioambientales y pol\u00edticas<\/em>\u201d. (Harvey; 2012).<\/p>\n<p>Ahora bien, es evidente, como los capitales que fluyen\u00a0 como\u00a0 inversi\u00f3n extranjera directa a la ciudad de Bogot\u00e1 son capitales sobreacumulados de Estados Unidos, Francia, Espa\u00f1a, Inglaterra, Canad\u00e1, Brasil, entre otros. Este tipo de capitales han reconfigurado las l\u00f3gicas y din\u00e1micas no solo econ\u00f3micas de Bogot\u00e1 y la regi\u00f3n sino que han trasformado la espacialidad y los dispositivos institucionales. Bogot\u00e1 como ciudad regi\u00f3n, comparte algunas variables de c\u00f3mo se organiz\u00f3 la zona Metropolitana de M\u00e9xico para adaptarla a los tratados de libro comercio entre Estados Unidos, M\u00e9xico y Canad\u00e1.<\/p>\n<p>En efecto, Bogot\u00e1 ciudad regi\u00f3n, comprende la organizaci\u00f3n territorial de los departamentos del Meta, Tolima, Boyac\u00e1 y Cundinamarca.\u00a0 Bogot\u00e1 es hoy la quinta ciudad regi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina que m\u00e1s atrae capitales e inversiones. Del 100% de los capitales que fluyen al pa\u00eds, el 70% se queda en Bogot\u00e1. Estos capitales son principalmente financieros, de venta y compra de servicios y de construcci\u00f3n inmobiliaria. Estos capitales se han valorizado, por ahora, en escenarios estrat\u00e9gicos de la econom\u00eda nacional, entre otros; producci\u00f3n de\u00a0 agrocombustibles, establecimiento de maquilas en las zonas de superficie para la producci\u00f3n de partes automotrices y de productos de manufactura, as\u00ed como de la construcci\u00f3n inmobiliaria.<\/p>\n<p>* <em>Reflexi\u00f3n planteada en la sesi\u00f3n inaugural del V Seminario de derechos laborales, realizada el 20 de septiembre de 20014.<\/em><br \/>** <em>Fil\u00f3sofo, M\u00e1gister en Estudios Pol\u00edticos Latinoamericanos, investigador y educador popular Cedins.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-485\" src=\"https:\/\/cedins.rf.gd\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb.JPG\" border=\"0\" width=\"360\" height=\"270\" style=\"margin: 3px; border: 2px solid black; float: left;\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb.JPG 400w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/>Crisis urbana y mundo del trabajo*<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por: Crist\u00f3bal Silva G.**<\/strong> <\/p>\n<p>\u201c<em>El derecho a la ciudad es por tanto mucho m\u00e1s que un derecho de acceso individual o colectivo a los recursos que esta almacena o protege; es un derecho a cambiar e reinventar la ciudad de acuerdo con nuestros deseos. Es, adem\u00e1s, un derecho\u00a0 m\u00e1s colectivo\u00a0 que individual, ya que la reinvenci\u00f3n de la ciudad depende inevitablemente del ejercicio del poder colectivo sobre el proceso de urbanizaci\u00f3n<\/em>.&#8221; (Harvey, 2014).<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":485,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[504],"tags":[44,41,43,367,222,344],"class_list":["post-486","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudades","tag-bogota","tag-cedins","tag-colombia","tag-crisis-urbana","tag-cristobal-silva","tag-derecho-a-la-ciudad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/crisurb.JPG","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=486"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/486\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}