{"id":456,"date":"2014-06-05T16:07:14","date_gmt":"2014-06-05T16:07:14","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2014\/06\/05\/planes-de-vida-campesinos-superando-el-mito-del-desarrollo-local\/"},"modified":"2022-07-24T19:26:12","modified_gmt":"2022-07-24T19:26:12","slug":"planes-de-vida-campesinos-superando-el-mito-del-desarrollo-local","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2014\/06\/05\/planes-de-vida-campesinos-superando-el-mito-del-desarrollo-local\/","title":{"rendered":"Planes de vida campesinos: superando el mito del desarrollo local"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"924\" height=\"618\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/w_las-pavas-107.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-177\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/w_las-pavas-107.jpg 924w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/w_las-pavas-107-300x201.jpg 300w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/w_las-pavas-107-768x514.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 924px) 100vw, 924px\" \/><\/figure>\n\n\n<p>Por: Milena Ochoa L.<sup>*<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en las regiones de Colombia, especialmente en aquellas donde la ruralidad a\u00fan tiene una posici\u00f3n dominante (1) y determina las dem\u00e1s actividades socio econ\u00f3micas, en donde el mito del desarrollo se hace tr\u00e1gica y cotidianamente vivencial, trasformando el debate sobre el tema en un asunto totalmente pr\u00e1ctico, ya que cruza por las dimensiones de la pol\u00edtica y la econom\u00eda, las cuales a su vez, definen las formas y sentidos de la vida de miles de personas en veredas y corregimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El falseamiento y tergiversaci\u00f3n de causas y efectos de los problemas del campo han antecedido a la imposici\u00f3n de las pol\u00edticas econ\u00f3micas, principalmente extractivistas en las regiones, implicando la construcci\u00f3n diferenciada del mito del desarrollo, como futuro deseable y alternativa de vida para comunidades campesinas, afrodescendientes e ind\u00edgenas. Lo diferenciado cobra especial importancia en el caso de las regiones colombianas, ya que desde hace a\u00f1os se definieron especializaciones productivas o geopol\u00edticas que garantizan la consolidaci\u00f3n de mercados, especialmente transnacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a diferencia de los postulados centrales del discurso desarrollista que se juega su fe en copiar caminos ya recorridos por los pa\u00edses ricos y asegura el progreso inminente (Gudynas; 2012, Mantilla; 2012), en muchas zonas rurales colombianas los techos de lo posible a obtener se hace sobre m\u00ednimos de sobrevivencia: ni siquiera se promete un desarrollo pleno, porque se ha demolido todo ideal de bienestar, sino apenas algunas obras de infraestructura o inversi\u00f3n social focalizada, que tratan de atenuar las dif\u00edciles condiciones de vida en el mundo rural: el discurso de los m\u00ednimos profundiza la miseria. Es por ello que el desarrollo llega en forma de un camino no pavimentado, un puente que solo aguanta hasta el siguiente invierno, una escuela sin dotaci\u00f3n y sin maestros, un puesto de salud sin m\u00e9dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estructural miseria y abandono, consustancial a la formaci\u00f3n socioecon\u00f3mica colombiana abona y cultiva las clientelas enga\u00f1osas. La ausencia permanente de un Estado que garantice los derechos, y las constantes promesas incumplidas de agentes pol\u00edticos que solo llegan en temporadas de cacer\u00eda de votos, han generado un descreimiento estructural de las posibilidades de mejor\u00eda en la calidad de vida.<\/p>\n<p><strong>El valor de la organizaci\u00f3n social y la disputa por el poder<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo en algunas regiones con proceso organizativo, experiencia de lucha y politizaci\u00f3n, se ha potenciado el esfuerzo propio, como alternativa a los problemas locales; algunos de estos ejercicios, se han levantando en desobediencia y han generado gobernabilidades aut\u00f3nomas, as\u00ed sea de forma temporal. Lo que se debe observar es que hoy existe un vac\u00edo estructural generado por la ausencia del Estado que viene siendo cubierto por otros agentes econ\u00f3micos, pol\u00edticos e inclusive culturales y que construyen regi\u00f3n, resignificando los roles de esas unidades b\u00e1sicas ya mencionadas, &#8211; veredas y corregimientos-, profundizando la crisis de la estructura pol\u00edtico-administrativa colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese vac\u00edo explica, en parte, el desarrollo y pervivencia de proyectos insurgentes, lo cual ha sido contestado por el Estado de forma exclusivamente militar. El Estado, ese algo ausente, llega entonces a las regiones en forma de batallones, bombardeos y fumigaciones; el Estado es, en el imaginario social, solo una fuerza represiva y de ocupaci\u00f3n, gener\u00e1ndose mayor ilegitimidad, al tiempo que empresarios criminales, legales e ilegales, la insurgencia revolucionaria y los procesos sociales generan un campo de disputa por el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que decir que este campo de disputa no tiene, muchas veces, limites totalmente marcados. Tal y como se ha se\u00f1alado en varios escritos e investigaciones, empresas transnacionales y monopolios nacionales construyen alianzas criminales con fuerzas paramilitares; unidades militares estatales se ponen al servicio de empresas privadas para colonizar nuevos nichos de mercado (Estrada y Moreno; 2008); tambi\u00e9n se encuentran casos donde se producen forzados acuerdos econ\u00f3micos entre empresas y fuerzas insurgentes en los cuales las primeras negocian su estad\u00eda y operaciones en el territorio a cambio del pago de un impuesto revolucionario (2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el campesinado no encuentra para su supervivencia, en la mayor\u00eda de regiones, otra alternativa que cultivar coca, marihuana o amapola, enlaz\u00e1ndose en el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil a la cadena agroindustrial y comercial del narcotr\u00e1fico, vincul\u00e1ndose de esa forma al mercado global. Lo que no hace la pol\u00edtica p\u00fablica y la inversi\u00f3n social lo cubren los negocios il\u00edcitos, por medio de los cuales se garantizan los ingresos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese sentido, ya no las promesas, ya no el mito, sino la realidad del &#8220;desarrollo&#8221; adoptado como la posibilidad de consumo, es implantado y asumido por comerciantes y emprendedores capitalistas privados criminales, pero relativamente ilegales ya que el Estado es en general tolerante con estos fen\u00f3menos. Como expresa Ferro (1998) al referirse a los cultivos de coca, &#8220;Los campesinos-colonos se acostumbraron a la cosecha corta, al transporte f\u00e1cil, a la durabilidad del producto, al pago inmediato y en efectivo. Los riesgos provenientes del combate del Estado a este cultivo, si bien son un problema, tambi\u00e9n son una oportunidad de mejores precios&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte los l\u00edmites entre lo criminal y lo comunitario se establece de hecho en algunas regiones a trav\u00e9s de la fuerza que tenga el proyecto pol\u00edtico y social. Significativas son las propuestas del Comit\u00e9 de Integraci\u00f3n Social del Catatumbo Cisca y de las Organizaciones Sociales de Arauca: El primero ha manifestado en foros y otros escenarios pol\u00edticos que se hace necesaria la sustituci\u00f3n aut\u00f3noma de los cultivos de uso il\u00edcito en el marco del Plan de Vida (3). Por su parte, los araucanos y araucanas decidieron una pol\u00edtica de erradicaci\u00f3n comunitaria, emitiendo un mandato de prohibici\u00f3n de los cultivos de coca (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este complejo de relaciones socio-econ\u00f3micas y pol\u00edticas, el Estado, como imaginario de legitimidad, pierde cada vez m\u00e1s espacio, y por ello, son estos otros agentes los que construyen de alguna manera pol\u00edticas sociales, son quienes garantizan ingresos y quienes ejercen el poder bien sea por la fuerza o mediante la autoridad comunitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchas partes donde el proceso social es m\u00e1s d\u00e9bil, la ausencia de Estado es aprovechada especialmente por las empresas transnacionales quienes presionan y chantajean a comunidades mediante la construcci\u00f3n de escuelas o puestos de salud, o bien present\u00e1ndose como patrocinadores de fiestas y deportes, para que se deje entrar sus labores de exploraci\u00f3n y explotaci\u00f3n de minerales o petr\u00f3leo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Desarrollo local, guerra y Estado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de los negocios criminales, \u00e9stos no solamente generan estructuras y cadenas de soporte para sus actividades econ\u00f3micas, sino que construyen cierto orden social basado en el poder adquisitivo y regulan la vida cotidiana, reemplazando al Estado y sus d\u00e9biles representantes locales. Es m\u00e1s, muchas de las autoridades locales son compradas por el poder del negocio criminal poni\u00e9ndolos a su servicio, en una modalidad que se ha denominado cooptaci\u00f3n criminal del Estado (Garay;2008).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la perspectiva de las comunidades campesinas organizadas y politizadas no es reemplazar al Estado, ya que su acci\u00f3n pol\u00edtica combina elementos de demanda, de confrontaci\u00f3n a muchas de sus pol\u00edticas y finalmente de una negaci\u00f3n de su legitimidad, lo cual las lleva a un ejercicio de autogobierno y de construcci\u00f3n de otro Estado, cuyas bases son el poder popular y otras concepci\u00f3n de vida y bienestar. Distinta es la perspectiva de los grupos criminales ligados al narcotr\u00e1fico que se expresan en estructuras paramilitares, los cuales en muchos casos han copado la institucionalidad llen\u00e1ndola de contenidos m\u00e1s proclives a los sectores de clase que representan; es este caso reemplazan al Estado, lo tornan criminal, al tiempo que cambian sus funciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un Estado popular en construcci\u00f3n, que ha sido una apuesta de comunidades campesinas y urbanas implica horizonte, prop\u00f3sito, sujetos y m\u00e9todos renovados, nuevos objetivos en muchos sentidos. El horizonte parte de la negaci\u00f3n total o parcial del actual estado de cosas, llamando a esa meta deseable: socialismo, nueva sociedad, vida digna o buen vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El horizonte de los planes de vida<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los prop\u00f3sitos y m\u00e9todos, no cabe duda, pasan por la participaci\u00f3n decisoria de esas mismas comunidades; de ah\u00ed las formas que toman los espacios de debate o asamblearios, que en el caso del Cisca se denominan Consultivos; O los foros sectoriales y sociales que se impulsaron para definir los contenidos del Plan Alternativo de Arauca. En los dos casos la estructura da cuenta de articulaciones entre formas locales (juntas de acci\u00f3n comunal), y formas regionales y nacionales. Este componente de participaci\u00f3n decisoria da cuenta de otra manera de concebir la democracia ya que como han expresado algunos dirigentes &#8220;para ser coherentes con el horizonte hay que acertar en el prop\u00f3sito, no se puede llegar al buen vivir a trav\u00e9s de la exclus\u00edon o el verticalismo&#8221;. En estas experiencias el poder popular, con sus aciertos y fallas deja de ser ret\u00f3rica y se hace mandato cotidiano y praxis social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es en el terreno de los sujetos donde lo nuevo surge con mas fuerza: el sujeto campesino mantiene y profundiza su car\u00e1cter tel\u00farico, que ha echado ra\u00edces muy en el fondo del territorio y de su cultura catatumbera, macice\u00f1a o llanera, siendo esta identidad del sujeto frente a su territorio lo que da sentido a su lucha, caracteriz\u00e1ndola con signos de resistencia, terquedad y persistencia. Pero este campesino y campesina, sin perder su inocencia y fuerza es un sujeto pol\u00edtico que ya no solo lucha por su pedazo de tierra sino que lucha y busca decidir sobre su territorialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Integraci\u00f3n, Vida, Territorio, Convivencia, Afecto, van de la mano en una integral forma de hacer pol\u00edtica; no son solo consignas sino que expresan una intenci\u00f3n que se hace realidad en las propuestas y formas de acci\u00f3n y que demuestran que la vida no es posible sin territorio, es decir sin naturaleza, sin agricultura, sin agua, de ah\u00ed que el sujeto campesino re-integre comunidad y naturaleza en la lucha por una nueva sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta nueva construcci\u00f3n cuestiona desde bases territoriales todo el funcionamiento social y su metabolismo reproductor basado en la explotaci\u00f3n de la naturaleza y el trabajo, las formas de gobierno establecidas totalmente en crisis, el tipo de democracia formal y delegataria imperante, el consumismo, la cultura. En ese sentido el Plan de Vida, concepci\u00f3n e instrumento de una nueva forma de ser y estar en el territorio, rompe con las pol\u00edticas de desarrollo local y con el desarrollo en general, proyectando horizontes de nuevo Estado y nuevo gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Milena Ochoa L. Educadora e investigadora adscrita a CEDINS, participa de procesos de formaci\u00f3n con comunidades y organizaciones campesinas. Es integrante del equipo de educaci\u00f3n del Coordinador Nacional Agrario CNA.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) \u00a0<span style=\"line-height: 1.3em;\">Seg\u00fan el investigador Absal\u00f3n Machado, citando datos del Banco Mundial, en Colombia el 75,5 por ciento de los municipios colombianos son rurales. En: http:\/\/razonpublica.com\/index.php\/econom-y-sociedad-temas-29\/2440-colombia-es-rural.html<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) \u00a0<span style=\"line-height: 1.3em;\">&#8220;No es un secreto que el Eln cobra un impuesto de guerra a las grandes empresas y los grandes capitales&#8221; dice uno de los comandantes. En: http:\/\/www.laopinion.com.co\/demo\/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=420830&amp;Itemid=92\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) \u00a0<span style=\"line-height: 1.3em;\">ver: Mandatos emanados del Congreso regional para la paz del Catatumbo. En: http:\/\/www.ciscatatumbo.org\/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=78&amp;Itemid=37<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4)\u00a0<span style=\"line-height: 1.3em;\">En este caso la erradicaci\u00f3n va acompa\u00f1ada por la sustituci\u00f3n de cultivos por otros de pancoger o semiindustriales tales como pl\u00e1tano, cacao o frutales. Ver: <\/span><span style=\"line-height: 1.3em;\">http:\/\/notiagen.wordpress.com\/2012\/04\/17\/en-el-departamento-de-arauca-solo-quedan<\/span><span style=\"line-height: 1.3em;\">&#8211;<\/span><span style=\"line-height: 1.3em;\">unas-ochenta-hectareas-de-coca-organizaciones-sociales\/<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gudynas, Eduardo. Debates sobre el desarrollo y sus alternativas en Am\u00e9rica Latina: una breve gu\u00eda heterodoxa. Pag. 21-53. En: M\u00e1s all\u00e1 del desarrollo. Grupo permanente de trabajo de alternativas al desarrollo. Cali, Colombia. 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mantilla, Alejandro. Estas locomotoras necesitan frenos: entre los espacios basura y el mandato popular. CEDINS &#8211; Fundaci\u00f3n Rosa Luxemburgo. Bogot\u00e1, Colombia. 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrada, jairo, Moreno, Sergio. Configuraciones (criminales) del capitalismo actual. Tendencias de an\u00e1lisis y elementos de interpretaci\u00f3n. En: Capitalismo criminal, ensayos cr\u00edticos. Bogota. 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ferro, Juan. Las FARC y los desaf\u00edos de la posguerra en el Caquet\u00e1. En: Revista de estudios sociales, Universidad de los Andes. Disponible en: http:\/\/res.uniandes.edu.co\/view.php\/61\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garay, Jorge L. La Captura y Reconfiguraci\u00f3n Cooptada del Estado en Colombia. Bogot\u00e1. 2008.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-455\" src=\"https:\/\/cedins.rf.gd\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/pdv.jpg\" border=\"0\" style=\"margin: 3px; border: 2px solid black; float: left;\" width=\"400\" height=\"280\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/pdv.jpg 400w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/pdv-300x210.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Por: Milena Ochoa L.<sup>*<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en las regiones de Colombia, especialmente en aquellas donde la ruralidad a\u00fan tiene una posici\u00f3n dominante (1) y determina las dem\u00e1s actividades socio econ\u00f3micas, en donde el mito del desarrollo se hace tr\u00e1gica y cotidianamente vivencial, trasformando el debate sobre el tema en un asunto totalmente pr\u00e1ctico, ya que cruza por las dimensiones de la pol\u00edtica y la econom\u00eda, las cuales a su vez, definen las formas y sentidos de la vida de miles de personas en veredas y corregimientos.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":314,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[14],"tags":[359,164,41,358,166,43,357,162],"class_list":["post-456","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tierras-y-territorios","tag-arauca","tag-campesinos","tag-cedins","tag-cisca","tag-cna","tag-colombia","tag-desarrollo-local","tag-planes-de-vida"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/alimentaria.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=456"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/456\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7243,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/456\/revisions\/7243"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/314"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}