{"id":40,"date":"2009-07-07T16:46:54","date_gmt":"2009-07-07T16:46:54","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2009\/07\/07\/por-una-ca-ecosocialista\/"},"modified":"2009-07-07T16:46:54","modified_gmt":"2009-07-07T16:46:54","slug":"por-una-ca-ecosocialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2009\/07\/07\/por-una-ca-ecosocialista\/","title":{"rendered":"Por una \u00e9tica ecosocialista"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-39\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese.jpg\" width=\"149\" height=\"150\" style=\"float: right;\" hspace=\"6\" alt=\"Image\" title=\"Image\" border=\"0\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese.jpg 149w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese-150x150.jpg 150w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese-160x160.jpg 160w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese-320x320.jpg 320w\" sizes=\"(max-width: 149px) 100vw, 149px\" \/>El capital es una formidable m&aacute;quina de reificaci&oacute;n. Despu&eacute;s de la Gran transformaci&oacute;n de la que habla Karl Polanyi, es decir, despu&eacute;s de que la econom&iacute;a capitalista de mercado se ha autonomizado, de que se ha &ndash;por decirlo as&iacute;&ndash; &ldquo;desatorado&rdquo;, &eacute;sta funciona &uacute;nicamente seg&uacute;n sus propias leyes, las leyes impersonales de la ganancia y de la acumulaci&oacute;n. &Eacute;sta supone, subraya Polanyi, &ldquo;la transformaci&oacute;n de la sustancia natural y humana de la sociedad en mercanc&iacute;as&rdquo;, gracias a un dispositivo, el mercado autorregulador, que tiende inevitablemente a &ldquo;romper las relaciones humanas y&#8230; aniquilar el h&aacute;bitat natural del hombre&rdquo;.  <\/p>\n<p>Se trata de un sistema impiadoso, que avienta a los individuos de los estratos desfavorecidos &ldquo;bajo las ruedas mort&iacute;feras del progreso, ese carro de Jagann&acirc;th&rdquo;.<\/p>\n<p>Max Weber ya hab&iacute;a detectado en forma notable la l&oacute;gica &ldquo;cosificada&rdquo; del capital en su gran obra Econom&iacute;a y Sociedad: &ldquo;La reificaci&oacute;n (Versachlichung) de la econom&iacute;a fundada sobre la base de la socializaci&oacute;n del mercado sigue absolutamente su propia legalidad objetiva (sachlichen)&#8230; El universo reificado (versachlichte Kosmos) del capitalismo no deja ning&uacute;n lugar a la orientaci&oacute;n caritativa&#8230;&rdquo; Weber deduce de esto que la econom&iacute;a capitalista es estructuralmente incompatible con los criterios &eacute;ticos: &ldquo;en contraste con las otras formas de dominaci&oacute;n, la dominaci&oacute;n econ&oacute;mica del capital, por el hecho de su car&aacute;cter impersonal, no podr&iacute;a ser regulada &eacute;ticamente&#8230; La competencia, el mercado, el mercado de trabajo, el mercado monetario, es decir consideraciones objetivas, ni &eacute;ticas, ni anti&eacute;ticas, simplemente no-&eacute;ticas&#8230; comandan el comportamiento en el punto decisivo e introducen instancias impersonales entre los seres humanos involucrados&rdquo; . En su estilo neutral y no comprometido, Weber indica lo esencial: el capital es, por su esencia, &ldquo;no-&eacute;tico&rdquo;.<\/p>\n<p>El ecosocialismo se desarroll&oacute; &ndash;a partir de las investigaciones de algunos pioneros rusos de final del siglo XIX e inicio del XX (Serge Podolinsky, Vladimir Vernadsky)&ndash; sobretodo en el curso de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, gracias a los trabajos de pensadores de la talla de Manuel Sacrist&aacute;n, Raymond Williams, Andr&eacute; Gorz (en sus primeros escritos), as&iacute; como las importantes contribuciones de James O&#39;Connor, Barry Commoner, Juan Martinez Allier, Francisco Fern&aacute;ndez Buey, Jean-Paul D&eacute;l&eacute;age, Elmar Altvater, Frieder Otto Wolf, Joel Kovel y muchos otros.<\/p>\n<p>la mayor parte de sus representantes comparte ciertos temas comunes. En ruptura con la ideolog&iacute;a productivista del progreso &ndash;en su forma capitalista y\/o burocr&aacute;tica (l&eacute;ase &ldquo;socialista real&rdquo;)&ndash; y opuesta a la expansi&oacute;n al infinito de un modo de producci&oacute;n y de consumo destructor del medio ambiente, representa en el movimiento ecol&oacute;gico la tendencia m&aacute;s avanzada, m&aacute;s sensible a los intereses de los trabajadores y los pueblos del sur, la que entendi&oacute; la imposibilidad de un &ldquo;desarrollo sostenible&rdquo; en el marco de la econom&iacute;a capitalista de mercado.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;les podr&iacute;an ser los principales elementos de una &eacute;tica ecosocialista, que se oponga radicalmente a la l&oacute;gica destructora y &ldquo;no-&eacute;tica&rdquo; (Weber) de la rentabilidad capitalista y del mercado total, este sistema de &ldquo;venalidad universal&rdquo; (Marx)?<\/p>\n<p>Es importante que los individuos sean educados en el respeto del medio ambiente y el rechazo del desperdicio; sin embargo, el verdadero nudo est&aacute; en otra parte: el cambio de las estructuras econ&oacute;micas y sociales capitalistas-mercantiles, el establecimiento de un nuevo paradigma de la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n, fundado, como lo hemos visto m&aacute;s arriba, en la consideraci&oacute;n de las necesidades sociales, &ndash;en particular, la necesidad esencial de vivir en un medio natural no degradado. Un cambio que exige a actores sociales, movimientos sociales, organizaciones ecol&oacute;gicas, partidos pol&iacute;ticos y no solamente individuos de buena voluntad.<br \/>Esta &eacute;tica es una &eacute;tica humanista.<\/p>\n<p>La crisis ecol&oacute;gica, amenazando el equilibrio natural del medio ambiente, pone en peligro no solamente la fauna y la flora, sino tambi&eacute;n y sobretodo la salud, las condiciones de vida, la supervivencia misma de nuestra especie. Ninguna necesidad entonces de hacer la guerra al humanismo o al &ldquo;antropocentrismo&rdquo; para ver en la defensa de la biodiversidad o de las especies animales en v&iacute;a de desaparici&oacute;n, una exigencia &eacute;tica y pol&iacute;tica El combate para salvar el medio ambiente, que es necesariamente el combate para un cambio de civilizaci&oacute;n, es un imperativo humanista, relativo no solamente a tal o cual clase social, sino al conjunto de los individuos.<br \/>Este imperativo est&aacute; relacionado con las futuras generaciones, amenazadas con recibir en herencia un planeta inhabitable a causa de la acumulaci&oacute;n siempre m&aacute;s incontrolable de los da&ntilde;os al medio ambiente. Pero, el discurso que centraba la &eacute;tica ecol&oacute;gica fundamentalmente en este peligro, est&aacute; hoy ampliamente superado. Se trata de una cuesti&oacute;n mucho m&aacute;s urgente relacionada directamente con las generaciones presentes: los individuos que viven al principio del siglo XXI conocen ya las consecuencias dram&aacute;ticas de la destrucci&oacute;n y el envenenamiento capitalista de la biosfera, y arriesgan encontrarse &ndash;en todo caso los j&oacute;venes&ndash; dentro de veinte o treinta a&ntilde;os con verdaderas cat&aacute;strofes.<\/p>\n<p>Se trata tambi&eacute;n de una &eacute;tica igualitaria: el modo de producci&oacute;n y de consumo actual de los pa&iacute;ses capitalistas avanzados, fundado en una l&oacute;gica de acumulaci&oacute;n ilimitada (de capital, de ganancias, de mercanc&iacute;as), de desperdicio de recursos, de consumo ostentoso y de destrucci&oacute;n acelerada del medio ambiente, no puede de ninguna manera ser extendido al conjunto del planeta, bajo el riesgo de una crisis ecol&oacute;gica mayor. Este sistema est&aacute; entonces necesariamente fundado en el mantenimiento y la agravaci&oacute;n de la desigualdad estridente entre norte y sur. El proyecto ecosocialista apunta a una redistribuci&oacute;n planetaria de la riqueza y a un desarrollo en com&uacute;n de los recursos, gracias a un nuevo paradigma productivo.<\/p>\n<p>La exigencia &eacute;tico-social de la satisfacci&oacute;n de las necesidades sociales no tiene sentido sino al interior de un esp&iacute;ritu de justicia social, de igualdad &ndash;lo cual no quiere decir homogenizaci&oacute;n&ndash; y de solidaridad. Implica, en &uacute;ltima instancia, la apropiaci&oacute;n colectiva de los medios de producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n de bienes y servicios &ldquo;a cada uno seg&uacute;n sus necesidades&rdquo;. No tiene nada que ver con la pretendida &ldquo;equidad&rdquo; liberal que quiere justificar las desigualdades sociales en la medida en que estar&iacute;an &ldquo;ligadas a funciones abiertas a todos en condiciones de igualdad equitativa de oportunidades&rdquo; (Rawls) ; argumento cl&aacute;sico de los defensores de la &ldquo;libre competencia&rdquo; econ&oacute;mica y social.<\/p>\n<p>El ecosocialismo implica, de igual manera, una &eacute;tica democr&aacute;tica: mientras que las decisiones econ&oacute;micas y las elecciones productivas queden en manos de una oligarqu&iacute;a de capitalistas, banqueros y tecn&oacute;cratas, o en el desaparecido sistema de las econom&iacute;as estatalizadas, de una burocracia que escape a todo control democr&aacute;tico, no saldremos del ciclo infernal del productivismo, de la explotaci&oacute;n de los trabajadores y de la destrucci&oacute;n del medio ambiente. La democratizaci&oacute;n econ&oacute;mica &ndash;que implica la socializaci&oacute;n de las fuerzas productivas&ndash; significa que las grandes decisiones sobre la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n no ser&aacute;n tomadas por &ldquo;los mercados&rdquo; o por un politbur&oacute;, sino por la sociedad misma despu&eacute;s de un debate democr&aacute;tico y pluralista en el cual se opongan las propuestas y las opciones distintas. Es la condici&oacute;n necesaria para la introducci&oacute;n de otra l&oacute;gica socioecon&oacute;mica y de otra relaci&oacute;n con la naturaleza.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, el ecosocialismo es una &eacute;tica radical, en el sentido etimol&oacute;gico de la palabra: una &eacute;tica que se propone ir a la ra&iacute;z del mal. Las medias medidas, las semirreformas, las conferencias de R&iacute;o, los mercados de derecho de contaminaci&oacute;n son incapaces de aportar una soluci&oacute;n. Se requiere de un cambio radical de paradigma, un nuevo modelo de civilizaci&oacute;n, una transformaci&oacute;n revolucionaria.<\/p>\n<p>Esta revoluci&oacute;n toca a las relaciones sociales de producci&oacute;n &ndash;la propiedad privada, la divisi&oacute;n del trabajo&ndash; pero tambi&eacute;n a las fuerzas productivas. Contra cierto marxismo vulgar &ndash;que puede apoyarse sobre algunos textos del fundador&ndash; que concibe el cambio &uacute;nicamente como supresi&oacute;n &ndash;en el sentido del Aufhebung hegeliano&ndash; de las relaciones sociales capitalistas, &ldquo;obst&aacute;culos al libre desarrollo de las fuerzas productivas&rdquo;, hay que poner en cuesti&oacute;n la estructura misma del proceso de producci&oacute;n.<\/p>\n<p>Para parafrasear la c&eacute;lebre f&oacute;rmula de Marx sobre el Estado despu&eacute;s de la Comuna de Paris: los trabajadores, el pueblo, no pueden apropiarse del aparato productivo y hacerlo simplemente funcionar en su provecho: tienen que &ldquo;romperlo&rdquo; y sustituirlo con otro. Lo que quiere decir una transformaci&oacute;n profunda de la estructura t&eacute;cnica de la producci&oacute;n y de las fuentes de energ&iacute;a &ndash;esencialmente f&oacute;siles o nucleares&ndash; que le dan forma. Una tecnolog&iacute;a que respecte el medio ambiente, y las energ&iacute;as renovables &ndash;en particular la solar&ndash; est&aacute; en el coraz&oacute;n del proyecto ecosocialista .<\/p>\n<p>La utop&iacute;a del socialismo ecol&oacute;gico, de un &ldquo;comunismo solar&rdquo; no significa que no haya que combatir desde hoy para objetivos inmediatos que prefiguran el porvenir y est&aacute;n inspirados en estos mismos valores:<\/p>\n<p>&#8211; Privilegiar a los transportes p&uacute;blicos contra la proliferaci&oacute;n monstruosa de los autom&oacute;viles individuales y el transporte por carretera.<\/p>\n<p>&#8211; Salir de la trampa nuclear y desarrollar fuentes energ&eacute;ticas renovables.<\/p>\n<p>&#8211; Exigir el respeto de los acuerdos de Kyoto sobre el efecto invernadero, rechazando la mitificaci&oacute;n del &ldquo;mercado de los derechos de contaminaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Luchar por una agricultura biol&oacute;gica, combatiendo las multinacionales de las semillas y sus OGM.<\/p>\n<p>Son solamente algunos ejemplos, se podr&iacute;a f&aacute;cilmente extender el listado. Encontramos estas demandas, y otras similares, entre las reivindicaciones del movimiento internacional contra la globalizaci&oacute;n capitalista y el neoliberalismo, que ha surgido de la conferencia &ldquo;intergal&aacute;ctica&rdquo; contra el neoliberalismo y por la humanidad, organizada por los zapatistas en las monta&ntilde;as de Chiapas, y que revel&oacute; su fuerza de protesta en las manifestaciones en las calles de Seattle (1999), Praga, Qu&eacute;bec, Niza (2000) y G&eacute;nova (2001). Un movimiento que no es solamente cr&iacute;tico de las monstruosas injusticias sociales producidas por el sistema, sino que es tambi&eacute;n capaz de proponer alternativas concretas, como por ejemplo en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (enero de 2001).<\/p>\n<p>Ese movimiento, que rechaza la mercantilizaci&oacute;n del mundo, encuentra la inspiraci&oacute;n moral de su rebeli&oacute;n y de sus propuestas en una &eacute;tica de la solidaridad inspirada en valores sociales y ecol&oacute;gicos cercanos a los enunciados aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Traducci&oacute;n: Massimo Modonesi<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-39\" src=\"https:\/\/cedins.rf.gd\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese.jpg\" width=\"149\" height=\"150\" style=\"float: right;\" hspace=\"6\" alt=\"Image\" title=\"Image\" border=\"0\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese.jpg 149w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese-150x150.jpg 150w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese-160x160.jpg 160w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2009\/07\/imagese-320x320.jpg 320w\" sizes=\"(max-width: 149px) 100vw, 149px\" \/>El capital es una formidable m&aacute;quina de reificaci&oacute;n. 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