{"id":4,"date":"2008-04-20T07:00:00","date_gmt":"2008-04-20T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2008\/04\/20\/la-pedagogpopular-de-la-comunicaci\/"},"modified":"2008-04-20T07:00:00","modified_gmt":"2008-04-20T07:00:00","slug":"la-pedagogpopular-de-la-comunicaci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2008\/04\/20\/la-pedagogpopular-de-la-comunicaci\/","title":{"rendered":"La pedagog\u00eda popular de la comunicaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Tanto en los procesos de resistencias populares al neoliberalismo, como en las nuevas alternativas que se van generando al mismo, los movimientos sociales han ido creando herramientas, c&oacute;digos, s&iacute;mbolos, lenguajes, se&ntilde;ales, en los que subyace una pedagog&iacute;a popular que concibe a la comunicaci&oacute;n como un momento fundante de la praxis transformadora.<\/p>\n<p>Es una pedagog&iacute;a que hace de la comunicaci&oacute;n interpersonal en los movimientos, entre los movimientos populares, y de estos con el resto de la sociedad, dimensiones concretas que requieren ser trabajadas como parte de la batalla cultural contrahegem&oacute;nica. Una pedagog&iacute;a que intenta crear lazos firmes entre lo que dice y lo que hace, entre lo que muestra y lo que es, entre teor&iacute;as y pr&aacute;cticas, entre informaci&oacute;n y formaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Las palabras, en la pedagog&iacute;a aut&eacute;nticamente popular, tienen la densidad de los actos. &ldquo;Pedagog&iacute;a del ejemplo&rdquo;, llaman los Sin Tierra del Brasil a esta manera de comunicar con el testimonio de vida; con representaciones de gestos que existen, que son, o que act&uacute;an como met&aacute;foras de un mundo deseado, por el que se est&aacute; dispuesto a luchar de cara al futuro, mientras se van realizando ensayos en los proyectos cotidianos. Son palabras que se&ntilde;alan, que adivinan, que pelean sentidos, que atraviesan hist&oacute;ricas incomprensiones. <\/p>\n<p>Es la comunicaci&oacute;n que se encarna en pr&aacute;cticas sociales colectivas, comunitarias, que visibilizan lo ocultado, que develan las muchas miradas del mundo producidas simult&aacute;neamente desde distintas experiencias, sin privilegiar unas sobre otras, sino haciendo de las diferencias el punto de partida para posibles encuentros. <\/p>\n<p><strong>La incomunicaci&oacute;n como estrategia de la dominaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>En los a&ntilde;os 80, como consecuencia de varios factores -entre ellos el impacto de las dictaduras que se extendieron en gran parte de Am&eacute;rica Latina, la brusca interrupci&oacute;n de la &ldquo;v&iacute;a chilena al socialismo&rdquo; como consecuencia del golpe de estado avalado por los EE.UU., la no concreci&oacute;n de algunos proyectos revolucionarios en curso en Centro Am&eacute;rica, la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y la frustraci&oacute;n de la experiencia del Este Europeo, la expansi&oacute;n del ideario neoliberal contenido en el Consenso de Washington, la contrarrevoluci&oacute;n conservadora de Reagan y Thatcher- se cre&oacute; un imaginario de derrota de las revoluciones, de clausura de las utop&iacute;as, de triunfo de una cultura de mercado, en donde las ideas, los valores, los sue&ntilde;os, los sentimientos y los cuerpos, pod&iacute;an ser comprados y vendidos de acuerdo a los par&aacute;metros de un sistema en el que todo, desde el agua, hasta la tierra y la vida se pretenden mercantilizar. Sobre este escenario subjetivo, se expandieron las nociones predicadas por la posmodernidad, que intentaron devaluar los proyectos pol&iacute;ticos revolucionarios, las pasiones que ellos encarnan, las pr&aacute;cticas sociales colectivas, los sentimientos trascendentes; subsumiendo a la cultura en la modorra del fragmento, a la pol&iacute;tica en el objetivo del cortoplazo pragm&aacute;tico y del &ldquo;vale todo&rdquo;, despreciando las ideolog&iacute;as y las pr&aacute;cticas reales o simb&oacute;licas anticapitalistas, volviendo todo descartable y ef&iacute;mero. <\/p>\n<p>En un tiempo en el que los avances tecnol&oacute;gicos permiten globalizar el conocimiento de lo que sucede en el mundo, as&iacute; como de lo que se estudia y se dice sobre esto; se produjo sin embargo un doble efecto: conviven y van conformando la subjetividad de esta &eacute;poca, la saturaci&oacute;n informativa y la incomunicaci&oacute;n alienante.<\/p>\n<p>Las distancias creadas por la pol&iacute;tica hegem&oacute;nica entre las im&aacute;genes y dichos que saturan los medios de comunicaci&oacute;n de masas -construyendo una percepci&oacute;n del mundo funcional a la dominaci&oacute;n-; y el ancho campo de las resistencias, los dolores y las esperanzas populares, llevan al desencuentro de las palabras con sus significados, de las im&aacute;genes que consumimos con las representaciones de nuestros actos. Esto provoca una fuerte enajenaci&oacute;n de los sujetos. <\/p>\n<p>Nos volvemos espectadores\/as de una historia en la que nuestra actuaci&oacute;n queda invisibilizada. El protagonismo de los cuerpos en las acciones colectivas se metamorfosea en representaciones distorsionadas, ahist&oacute;ricas, como un collage de &ldquo;situaciones&rdquo; emergentes disociadas de proyectos, de ra&iacute;ces y de posibles frutos. La dificultad para inscribir las im&aacute;genes espasm&oacute;dicas en procesos, aumenta la confusi&oacute;n y la sensaci&oacute;n de malestar. La creencia sobre la realizaci&oacute;n o frustraci&oacute;n personal y\/o de los proyectos pol&iacute;ticos se mide en el instante. <\/p>\n<p>La comunicaci&oacute;n en formato &ldquo;zapping&rdquo; agudiza la ruptura de la comprensi&oacute;n de las relaciones causa-efecto, y en consecuencia, del rol de los sujetos colectivos en la historia. Se abre as&iacute; el espacio para interpretaciones mesi&aacute;nicas, para los fundamentalismos, para la exacerbaci&oacute;n de los individualismos; y tambi&eacute;n para la brusca frustraci&oacute;n de cada una de las creencias en los fetiches sucesivos creados por el mercado.<\/p>\n<p>La sociedad de consumo tiene como parte inherente de su propia existencia, la generaci&oacute;n de mensajes y est&iacute;mulos que producen necesidades y ansiedades funcionales para legitimar la reproducci&oacute;n ampliada del capital. La producci&oacute;n de mercanc&iacute;as, que pese al avance tecnol&oacute;gico tienen un valor de uso cada vez m&aacute;s ef&iacute;mero, requiere para continuar su ciclo, de una demanda exasperada. <br \/>Los mensajes y est&iacute;mulos que consumimos, tienen m&aacute;s densidad e impacto que las noticias. La cultura consumista encuentra su contracara en la perversi&oacute;n de las ideas, representaciones y sentimientos que nos consumen, sobre lo que es necesario &ldquo;tener&rdquo; para ser, para existir en este tiempo.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci&oacute;n de masas son los principales productores de estas informaciones alienantes, estimulando una manera de estar en el mundo atravesada por la imposibilidad de satisfacer las necesidades creadas por la sociedad de consumo, y por la angustia permanente frente a ello. A lo que se agrega la incapacidad de reaccionar frente a los hechos que se suceden vertiginosamente en las pantallas de las TVs; o en los informativos de los diarios y radios, que pueden dar cuenta simult&aacute;neamente de las pol&iacute;ticas de destrucci&oacute;n de la naturaleza, de las guerras e invasiones que se multiplican en nuestras narices, o de la imposibilidad de vivir sin consumir un refresco o de progresar sin un celular de &uacute;ltima generaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La incomunicaci&oacute;n es parte de la vida cotidiana actual, de las estrategias del poder para acentuar el individualismo, la fragmentaci&oacute;n, el escepticismo, la depresi&oacute;n, y la desesperanza. Seres humanos aislados, desencontrados con sus pares y consigo mismos, se van sintiendo cada vez m&aacute;s perplejos o perplejas frente al mundo. Esta generalizada dificultad para la comprensi&oacute;n del mundo, se acent&uacute;a de acuerdo a las culturas, las generaciones, el g&eacute;nero o las clases de las que se provenga; acentuando las incomprensiones y en consecuencia, la fragmentaci&oacute;n social. <\/p>\n<p>Tenemos dificultades para comprendernos entre las distintas generaciones, entre los diferentes pueblos, entre las m&uacute;ltiples opciones sexuales que se alejan de la normatividad heterosexual, entre las diversas experiencias populares. Hay c&oacute;digos que muchas veces se vuelven barreras infranqueables, que potencian los procesos de disociaci&oacute;n social. Los sujetos se vulnerabilizan, las identidades se diluyen, las solidaridades se desvanecen. <\/p>\n<p>La necesidad de constituci&oacute;n de sujetos colectivos con capacidad de transformaci&oacute;n, tiene como condici&oacute;n la posibilidad de que exista una comunicaci&oacute;n que favorezca los procesos de identificaci&oacute;n, de comprensi&oacute;n de las diferencias y sus fundamentos, la capacidad para no confundir el diferente con el antag&oacute;nico, y la creatividad para hilvanar, no en un &uacute;nico relato, sino en un abanico de relatos comprensibles y dialogantes entre s&iacute;, los fragmentos de un discurso roto y de un lenguaje mutilado por las dictaduras militares, as&iacute; como por la dictadura medi&aacute;tica del pensamiento &uacute;nico. <\/p>\n<p><strong>Comunicarnos para comprender<\/strong><\/p>\n<p>En este contexto se vuelve fundamental compartir y comprender los sentidos con que intentamos nuestras transformaciones. Comprender y comprendernos, y para ello comunicarnos y comunicar. Para asumir este desaf&iacute;o, los movimientos populares han multiplicado iniciativas pol&iacute;tico-culturales, que dan cuenta de una enorme creatividad (forjada y educada en el esfuerzo de sobrevivir en tiempos de exclusi&oacute;n). Estas iniciativas hablan de nuevas maneras de entender la militancia, el compromiso social, en las que se revaloriza la lucha cultural en la renovaci&oacute;n del imaginario popular sobre las posibilidades del cambio social y en las que se forman los nuevos intelectuales org&aacute;nicos de los movimientos populares. <\/p>\n<p>La recreaci&oacute;n del imaginario popular, se viene realizando en claves comunicacionales propias de estos movimientos. No desde la nostalgia conservadora, que pretender anclar las transformaciones sociales en la restauraci&oacute;n de los mundos perdidos, sino desde la posibilidad de revolucionar simult&aacute;neamente al mundo actual as&iacute; como la memoria de anteriores resistencias. <\/p>\n<p>Radios comunitarias, p&aacute;ginas de Internet, boletines, experiencias de TV comunitaria, videos, graffitis callejeros, libros, &ldquo;marchas y actos que comunican&rdquo;, performance, redes de informaci&oacute;n alternativa, agencias de comunicaci&oacute;n, murgas, teatro del oprimido, diversas formas de arte popular, son parte de las muchas herramientas apropiadas por los movimientos sociales para expresar sus esfuerzos de transformaci&oacute;n del mundo. <\/p>\n<p>La metodolog&iacute;a con que se producen estas herramientas, en muchos casos son parte de la pedagog&iacute;a popular, que al tiempo que se discute qu&eacute; y c&oacute;mo comunicar, contribuye a que se sistematicen experiencias, se creen conocimientos a partir de estos an&aacute;lisis, se teorice desde las pr&aacute;cticas, se forjen sentidos, se simbolice, se decodifique. <\/p>\n<p>Las tensiones entre la diversidad de sujetos que expresan crecientemente sus demandas, y los proyectos en los que intentan articularse resistencias m&aacute;s en&eacute;rgicas y alternativas populares, tienen en la comunicaci&oacute;n un lugar para nuevas pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de creaci&oacute;n colectiva de saberes, de ejercicios de di&aacute;logo entre cosmovisiones diversas del mundo apelando a los m&aacute;s variados lenguajes, de batallas contra el sexismo en la comunicaci&oacute;n, o contra el racismo en nuestras lecturas del mundo, de invenci&oacute;n de c&oacute;digos comunes que permitan interpretar las b&uacute;squedas emancipatorias. <\/p>\n<p>La pedagog&iacute;a popular de la comunicaci&oacute;n hace del di&aacute;logo y de la pregunta algunos de los momentos fundamentales. La pregunta, la escucha, son tan importantes como la respuesta y la opini&oacute;n. Los cuentos conviven con el an&aacute;lisis racional, las historias son parte del presente y del futuro. La memoria cultiva resistencia e identidad. El proyecto se amasa con las mismas proporciones de incertidumbre y de rebeld&iacute;a.<\/p>\n<p>La posibilidad de cuestionar y cuestionarnos nuestras propias afirmaciones, de tratar de descubrir cu&aacute;ntas huellas de la cultura hegem&oacute;nica pueden estar marcando nuestras creencias, es una manera de disponernos a poner nuestros cuerpos en el juego de la transformaci&oacute;n. Es animarse a quitarnos las m&aacute;scaras de las apariencias, y dejarnos atravesar por el dolor de desaprender la opresi&oacute;n, para experimentar m&aacute;s que proclamar los cambios necesarios. Caminar sobre esas huellas una y otra vez, para no perder el origen, para descubrir que en nuestras concepciones o en nuestros sentires asoma el prejuicio racista, la moralidad burguesa, la naturalizaci&oacute;n de la cotidianidad patriarcal, el sentido com&uacute;n de quienes han hecho un mundo descartable, es un ejercicio imprescindible para descolonizar nuestra cultura popular, en las batallas por las m&uacute;ltiples identidades que nos constituyen como pueblos.<\/p>\n<p><strong>Hacia la descolonizaci&oacute;n del pensamiento cr&iacute;tico latinoamericano<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los talones de Aquiles en nuestros esfuerzos por cambiar al mundo durante todo el siglo 20, ha sido la presencia en nuestro pensamiento de fuertes incrustaciones dogm&aacute;ticas y liberales. La ideolog&iacute;a de la Conquista de Am&eacute;rica, legitimadora del saqueo, de la depredaci&oacute;n de la naturaleza y de los pueblos, de la imposici&oacute;n de una cultura y una lengua, de desprecio por los pueblos originarios y afrodescendientes esclavizados, marc&oacute; el pensamiento del continente. La cultura blanca, burguesa, patriarcal, se impuso a sangre y fuego en nuestras tierras.<\/p>\n<p>El eurocentrismo, el iluminismo, el positivismo, reforzaron la base cultural colonizada del pensamiento dominante en la izquierda, y en franjas amplias de la producci&oacute;n acad&eacute;mica de las ciencias sociales. Esto gener&oacute; una fuerte distancia con las culturas de resistencia de los pueblos originarios. En muchos lugares este desencuentro reforz&oacute; el aislamiento de las batallas de estos pueblos; sus esfuerzos de resistencia silenciosa al genocidio cultural; empobreciendo al mismo tiempo al pensamiento cr&iacute;tico. <br \/>Los dos genocidios fundantes del capitalismo en Am&eacute;rica Latina: el de los pueblos originarios, y el de los afrodescendientes, fueron reducidos de este modo a meros cap&iacute;tulos sin mayores consecuencias en el relato hist&oacute;rico, m&aacute;s devaluados a&uacute;n en la mirada sobre los desaf&iacute;os actuales de los proyectos alternativos. <\/p>\n<p>Temas que hoy se ponen en debate, como son la defensa del patrimonio cultural de los pueblos, las batallas contra el saqueo de los bienes de la naturaleza, la lucha contra la depredaci&oacute;n de las posibilidades de vida en el planeta, forman parte, dichos con otros lenguajes y en otras perspectivas, de la diversidad de cosmovisiones de nuestros pueblos.Su visibilizaci&oacute;n a partir del a&ntilde;o 1992, en el marco de los 500 a&ntilde;os de resistencia ind&iacute;gena, negra y popular, y despu&eacute;s del levantamiento zapatista en Chiapas, en 1994, en el contexto de una crisis y desorientaci&oacute;n gigantesca de la izquierda, en sus diversas corrientes, permiti&oacute; otro di&aacute;logo entre estas tradiciones emancipatorias. Los levantamientos en Ecuador y Bolivia, la llegada al gobierno de Evo Morales, colocaron en un nuevo espacio del pensamiento latinoamericano al conjunto de estos aportes. <\/p>\n<p>La aprobaci&oacute;n en la ONU de la Declaraci&oacute;n de derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas, da cuenta de este cambio de paradigmas, que impacta especialmente a la regi&oacute;n (con la excepci&oacute;n de Colombia, todos los pa&iacute;ses latinoamericanos la apoyaron). <\/p>\n<p>Pero mientras esto sucede, contin&uacute;a la realizaci&oacute;n de proyectos que en nombre del desarrollo, multiplican la depredaci&oacute;n de la naturaleza, la expropiaci&oacute;n de sus territorios, y la criminalizaci&oacute;n de los movimientos que resisten estos atropellos. Sin existir una resoluci&oacute;n sencilla de estos conflictos, el primer tema que aparece es la urgencia de dialogar sobre los mismos no desde preconceptos, sino fundando, junto a la afirmaci&oacute;n de la necesidad de crear un poder popular con capacidad de desafiar al poder&iacute;o imperialista, contando para ello con posibilidades materiales de autosuficiencia y autodeterminaci&oacute;n; la posibilidad de avanzar simult&aacute;neamente en la descolonizaci&oacute;n de los saberes, que permita imaginar colectivamente la sociedad y el mundo en que queremos vivir. <\/p>\n<p>La comunicaci&oacute;n en estos casos, entre las fuerzas del Estado y los movimientos populares, est&aacute; interferida por intereses concretos contradictorios. La b&uacute;squeda de superar la contradicci&oacute;n puede basarse en la prioridad pol&iacute;tica de que todas las alternativas, apunten fundamentalmente a la constituci&oacute;n del sujeto hist&oacute;rico de las transformaciones. Es importante para ello hacer m&aacute;s sistem&aacute;tico el di&aacute;logo, no s&oacute;lo en pos de una mayor comprensi&oacute;n de los puntos de partida de cada grupo o sector social emancipatorio; sino tambi&eacute;n para poner en debate las estrategias de lucha pol&iacute;tica y de creaci&oacute;n de alternativas populares en el nuevo milenio. <\/p>\n<p>Cuando en muchos de nuestros pa&iacute;ses se proclama la integraci&oacute;n del continente en una propuesta como el ALBA, cuando en algunos de ellos se propone como horizonte el socialismo del siglo 21, el lugar de la comunicaci&oacute;n pasa a ser estrat&eacute;gico ya no s&oacute;lo para la creaci&oacute;n de redes de resistencias a las pol&iacute;ticas imperialistas, sino tambi&eacute;n para el ejercicio de un modelo de integraci&oacute;n que no reproduzca imposiciones ni colonizaciones de unos pa&iacute;ses sobre otros.<\/p>\n<p>Las relaciones interestatales, los di&aacute;logos entre los gobiernos y movimientos populares, hoy exigen pensar en nuevas din&aacute;micas de interacci&oacute;n, respetuosas de los tiempos y de las demandas de cada sujeto, y de los sujetos colectivos que participan en estos procesos. <br \/>En esta direcci&oacute;n, la comunicaci&oacute;n tiene que atender tambi&eacute;n a la complejidad de signos y de lenguajes de los pueblos. <\/p>\n<p>Si es cierto que los avances en el terreno tecnol&oacute;gico favorecen la posibilidad de crear nuevas redes de informaci&oacute;n, de interconexi&oacute;n y de di&aacute;logo, existe tambi&eacute;n el riesgo de que se aumente la brecha entre un activismo informado, y las bases de los movimientos que no acceden a estas tecnolog&iacute;as. <br \/>Popularizar las posibilidades de acceso a las diversas formas de comunicaci&oacute;n, es una condici&oacute;n para democratizar las alternativas, en funci&oacute;n de garantizar el protagonismo popular, y de no generar nuevos fetiches alienantes en nuestros propios movimientos como puede ser el manejo de los medios alternativos de comunicaci&oacute;n en manos de unos pocos.<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;ar esta democratizaci&oacute;n, con procesos de educaci&oacute;n popular y de formaci&oacute;n pol&iacute;tica que creen capacidades de interpretaci&oacute;n de la masa de comunicaciones que se genera, es tambi&eacute;n uno de los desaf&iacute;os.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s, es necesario decir que los procesos de cambio y transformaci&oacute;n social, encuentran sus ra&iacute;ces en la base de los movimientos, y no en los despachos estatales. Las creaciones de poder popular, pueden ser estimuladas desde pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n de la riqueza, de educaci&oacute;n de masas, de procesos pol&iacute;ticos &ldquo;de empoderamiento&rdquo; promovidos &ldquo;desde arriba&rdquo;. Sin embargo, la perspectiva de continuidad en el tiempo y de arraigo permanente de estos procesos, en todos los casos, se afirma en la existencia real de sujetos populares que se constituyan con autonom&iacute;a pol&iacute;tica, capacidad de acci&oacute;n colectiva, de control sobre los eventuales gobiernos, y de di&aacute;logo entre sus demandas y las interpretaciones de las mismas por parte de los funcionarios del Estado.<br \/>El esfuerzo de denunciar en el lenguaje las marcas del sexismo, o del racismo, del colonialismo, de la xenofobia, y rehacerlo no s&oacute;lo como un ejercicio de aproximaci&oacute;n a lo &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;, sino como una manera para repensar y reconfigurar nuestras pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y nuestras concepciones de la vida cotidiana, requiere de una disposici&oacute;n sistem&aacute;tica a revisar el abec&eacute; con el que construimos nuestras miradas del mundo. Alfabetizarnos entonces, es crear las palabras para nombrar el proyecto popular que aspiramos a construir colectivamente.<\/p>\n<p>La integraci&oacute;n de las redes y proyectos de comunicaci&oacute;n alternativos, y la educaci&oacute;n popular, son entonces dimensiones espec&iacute;ficas contrahegem&oacute;nicas, para una batalla cultural que en condiciones de extremo desequilibrio, puede hacer sin embargo de la creatividad popular, la imaginaci&oacute;n, la sensibilidad, la potencia simb&oacute;lica, las armas secretas contra la alienaci&oacute;n y el aburrimiento que ofrece como horizonte cultural el capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tanto en los procesos de resistencias populares al neoliberalismo, como en las nuevas alternativas que se van generando al mismo, los movimientos sociales han ido creando herramientas, c&oacute;digos, s&iacute;mbolos, lenguajes, se&ntilde;ales, en los que subyace una pedagog&iacute;a popular que concibe a la comunicaci&oacute;n como un momento fundante de la praxis transformadora.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-4","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comunicaci"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}