{"id":290,"date":"2012-07-10T15:35:51","date_gmt":"2012-07-10T15:35:51","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2012\/07\/10\/sintomatologia-del-desastre\/"},"modified":"2012-07-10T15:35:51","modified_gmt":"2012-07-10T15:35:51","slug":"sintomatologia-del-desastre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2012\/07\/10\/sintomatologia-del-desastre\/","title":{"rendered":"Sintomatolog\u00eda del desastre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-289\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/larepblicadeboraarango.jpg\" border=\"0\" style=\"border: 3px solid black; float: left; margin: 3px;\" width=\"230\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/larepblicadeboraarango.jpg 230w, https:\/\/cedins.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/larepblicadeboraarango-220x300.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/>Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona. Es la fila de los notables venidos a menos en las tareas del ocultamiento y la disociaci\u00f3n, y la fila para pagar los impuestos, hecho rotundo de diligencia estatal a la indigencia. Un desfiladero es la eterna hilera de autos en atasco, y la del banco, larga como la voracidad de los banqueros, que envilecen toda forma y contenido del ser. Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona. Es la procesi\u00f3n de semana santa, y la serie de beatos y de Santos que pululan acatando tentaciones, promulgando milagros. La marcha interminable de hombres y mujeres por las calles de este pa\u00eds perplejo en el que nos matamos los unos a los otros, hecho probado\u00a0 de lucha contra la oligarqu\u00eda corrupta, donde algunos protestamos, otros duermen o derrochan, los menos atesoran y los dem\u00e1s pescan en r\u00edo revuelto, anuncia un desfiladero: la fila de los invidentes que sufragan por los candidatos y los partidos de turno, es decir de siempre, y la de los que naufragan en las consecuentes aguas putrefactas de la traici\u00f3n politiquera.<\/p>\n<p>Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona. Es la hilera de acceso a los estadios y la guerra entre fan\u00e1ticos por una camiseta, un gol m\u00e1s o un gol menos, y la fila de los infieles a Dios en las iglesias, \u00e1vidos del cuerpo, de la sangre y de la cruz, como si la historia de la naci\u00f3n no fuese un reguero de sangre, de cuerpos y de cruces. Un desfiladero es la formaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos regulares e irregulares para la guerra fratricida y los desfiles en las fiestas patrias ostentosos de muerte, y la hilera de tugurios en las noches, con sus luces como grandes pesebres&#8230;<\/p>\n<p>Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona. Es la fila de los desconcertados padres de la patria en los medios de comunicaci\u00f3n despu\u00e9s de la traici\u00f3n a la patria, y la hilera interminable de desplazados de la tierra, despojados, amenazados, masacrados, ignorados por ese mismo legislador que legisla en beneficio propio porque compr\u00f3 el voto. La cadena de sucesos que definen al hombre de la modernidad colombiana es un desfiladero, conjunto de actos de barbarie, de canibalismo, de magnicidios; probados todos en la fe financiera, en el vasallaje, el coloniaje, el imperialismo, el ultraje, las buenas costumbres, el decoro, el protocolo, el maridaje, el andamiaje, la mentira, la trampa, la usura, la mesura, la desmesura, la mensura, el rasgarse las vestiduras, el maquillaje, el pillaje, la comisi\u00f3n de conciliaci\u00f3n, o sea la maldici\u00f3n, la diplomacia, es decir la hipocres\u00eda, la presidencia, es decir la diplomacia. Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona. Un desfiladero, se\u00f1ores, es todo lo denunciado aqu\u00ed y algo m\u00e1s: es lo que predice el verso iluminado de Mart\u00ed o de Cardoza, de Vallejo o de Hern\u00e1ndez, de Neruda o de Vidales o\u2026, un paso estrecho entre monta\u00f1as, una fila india, una bella india de nuestro continente otrora ultrajado, ahora oprimido, por el Imperio y el Estado sometido en el nombre de Dios y de todos los Santos. Un desfiladero es una l\u00ednea delgada, delgad\u00edsima, un precipicio; un desfiladero es la privatizaci\u00f3n de la banca, de la educaci\u00f3n, de la salud y de la justicia, de la injusticia contra la justicia; un desfiladero es esa reforma que legitima la corrupci\u00f3n, que legisla en pro de la criminalidad, que le abre las puertas de la c\u00e1rcel a los atracadores del Estado y le llena la panza ya repleta al sector financiero.<\/p>\n<p>Un desfiladero, se\u00f1ores, es todo esto, aquello y algo m\u00e1s. Es latencia, es asechanza. Es lo que le resta por suceder a la naci\u00f3n, si el constituyente primario no aprende, de una vez por todas a elegir. La justicia, aun herida de muerte, prevalece, pero el corrupto, aun desenmascarado, tambi\u00e9n prevalece, bajo nuestra extra\u00f1a complicidad.\u00a0 Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona.<\/p>\n<p>*Poeta colombiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pintura: &#8220;La Rep\u00fablica&#8221; D\u00e9bora Arango<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un desfiladero no es pasarela, ni tiene que ver con silicona. Es la fila de los notables venidos a menos en las tareas del ocultamiento y la disociaci\u00f3n, y la fila para pagar los impuestos, hecho rotundo de diligencia estatal a la indigencia. 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