{"id":235,"date":"2012-02-13T02:30:24","date_gmt":"2012-02-13T02:30:24","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2012\/02\/13\/capitalismo-gangsteril-y-despojo-territorial14\/"},"modified":"2012-02-13T02:30:24","modified_gmt":"2012-02-13T02:30:24","slug":"capitalismo-gangsteril-y-despojo-territorial14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2012\/02\/13\/capitalismo-gangsteril-y-despojo-territorial14\/","title":{"rendered":"Capitalismo gangsteril y despojo territorial"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-bottom: 0.5cm; widows: 2; orphans: 2; text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-234\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/images.jpg\" border=\"0\" width=\"344\" height=\"235\" style=\"border: 2px solid black; float: left;\" \/>\u201c<em>La tierra sin hombres de los hombres sin tierra\u201d.<\/em><br \/>Augusto Roa Bastos<\/span><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0.5cm; widows: 2; orphans: 2; text-align: justify;\">Acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n es un t\u00e9rmino que se utiliza para estudiar la mercantilizaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de la tierra y la expulsi\u00f3n violenta de habitantes del campo, junto con la transformaci\u00f3n de los derechos comunes en derechos privados. A esto se le agrega el an\u00e1lisis de los m\u00e9todos imperialistas para apropiarse de los recursos naturales y energ\u00e9ticos, en consonancia con el papel del capital financiero como instrumento de endeudamiento de la poblaci\u00f3n, urbana y rural, y como soporte \u201clegal\u201d de la expulsi\u00f3n de campesinos e ind\u00edgenas, reducidos a la servidumbre por deudas.<\/p>\n<p style=\"widows: 2; orphans: 2; text-align: justify;\">Colombia es un inmenso laboratorio de la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n porque se presentan, a vasta escala y con un incre\u00edble nivel de violencia, las caracter\u00edsticas antes enunciadas. En s\u00edntesis, \u201clo que posibilita la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n es la liberaci\u00f3n de un conjunto de activos (incluida la fuerza de trabajo) a un coste muy bajo (y en algunos casos nulo)\u201d[1]. El elemento esencial es el despojo como forma violenta que vincula las actividades econ\u00f3micas y la apropiaci\u00f3n de tierras. En este sentido, los asesinatos, las masacres, las torturas, el desplazamiento forzado son veh\u00edculos de la concentraci\u00f3n de tierras, llevados a cabo por \u201cempresarios\u201d que impulsan la acumulaci\u00f3n de capital en el campo, gran parte de la cual proviene del robo de la tierra y de la riqueza de los campesinos.\u00a0<\/p>\n<p><strong>DESPOJO DE TIERRAS <\/strong><\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de tierras en manos de pocos terratenientes ha sido una caracter\u00edstica distintiva de la historia de Colombia desde el mismo momento de su separaci\u00f3n de Espa\u00f1a. En este pa\u00eds nunca se realiz\u00f3 una reforma agraria y siempre los latifundistas han tenido un papel protag\u00f3nico en la escena pol\u00edtica y en la vida econ\u00f3mica y social. Esto se expresa con indicadores elementales de concentraci\u00f3n de la propiedad de la tierra: en el pa\u00eds hay 114 millones de hect\u00e1reas, de las cuales 51.3 millones se consideran como superficie agropecuaria, de cuyo total 36 millones est\u00e1n dedicados a la ganader\u00eda extensiva, expresi\u00f3n tradicional del poder de ganaderos, terratenientes y narcotraficantes; 10 millones de hect\u00e1reas son aptas para la agricultura, y de ellas la mitad se dedica a actividades agroindustriales y en el resto, laderas y zonas bajas tropicales, subsisten millones de campesinos y colonos, de los cuales s\u00f3lo tiene t\u00edtulo de propiedad el 15 por ciento; un 0,43% de los propietarios (grande latifundistas) es due\u00f1o del 62,91% del \u00c1rea Predial Rural, al tiempo que el 57.87% de los propietarios (minifundistas y peque\u00f1os propietarios), tiene un rid\u00edculo 1.66% de la tierra; el 53% del total de la tierra registrada se concentra en manos de s\u00f3lo tres mil grandes propietarios rurales; el \u00edndice GINI en cuanto propiedad rural ascendi\u00f3 en 2009 a 0.863, uno de los m\u00e1s altos del mundo, s\u00f3lo superado en Am\u00e9rica Latina por Paraguay, un pa\u00eds m\u00e1s peque\u00f1o; entre el 76 y el 79% de las personas desplazadas ten\u00eda derechos asociados a la tierra, bien como propietarios, ocupantes de hecho, poseedores o tenedores; en el \u00faltimo cuarto de siglo se le han usurpado por medio de la violencia unos 7 millones de hect\u00e1reas a sus leg\u00edtimos propietarios o poseedores [2].\u00a0<\/p>\n<p>De acuerdo a estas cifras, Colombia es uno de los pa\u00edses m\u00e1s injustos y desiguales del planeta, lo cual explica el permanente conflicto agrario de los \u00faltimos 60 a\u00f1os, como continuaci\u00f3n de las luchas que libraron los colonos, ind\u00edgenas y campesinos desde comienzos del siglo XIX. En ese sentido, la brutal expropiaci\u00f3n de tierras del \u00faltimo cuarto de siglo refuerza un proceso estructural, aunque ahora ese despojo se est\u00e9 llevando a cabo con unos niveles de violencia y de terror dif\u00edciles de concebir en otros lugares del mundo. Este proceso puede definirse como una revancha terrateniente (ahora nutrida con la savia criminal de la alianza que se gest\u00f3 desde el Estado, entre el Estado, las clases dominantes, el paramilitarismo, el narcotr\u00e1fico y las multinacionales) cuya finalidad ha sido arrebatar las tierras a los campesinos pobres y destruir a los movimientos sociales de tipo agrario que se les pudieran oponer. Esto se encuentra ligado con los intereses del capitalismo contempor\u00e1neo, porque como lo se\u00f1al\u00f3 un campesino que logr\u00f3 escapar de esa barbarie: \u201cEn los Hornos crematorios, los criaderos de caimanes y las fosas desaparecieron a muchas v\u00edctimas de la contra-reforma agraria en Colombia\u201d [3] . Por si hubiera dudas, 4.000 paramilitares confesaron que hab\u00edan cometido 156.000 asesinatos y participaron en 860 masacres y la Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n inform\u00f3 que entre 2005 y 2010 fueron asesinadas por paramilitares 173.000 personas.<\/p>\n<p>El cambio en el uso de la tierra en Colombia ha sido tan evidente en los \u00faltimos 20 a\u00f1os que en donde antes hab\u00edan parcelas campesinas, llenas de vida, sembradas de ma\u00edz y de cultivos de pan coger, con unas cuantas gallinas y cerdos, hoy pasan carreteras y se han sembrado cultivos de exportaci\u00f3n, o se han convertido en tierras de ganader\u00eda. La expropiaci\u00f3n de las tierras de los campesinos tiene varias finalidades, como se describe a continuaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tierras para ganader\u00eda<\/strong><br \/>Los terratenientes colombianos tienen una especial debilidad por las vacas y los caballos, y por eso poseen grandes latifundios donde pastan miles de cabezas de ganado y caballos de paso fino. La ganaderizaci\u00f3n del campo colombiano es uno de los rasgos distintivos de este pa\u00eds desde el siglo XIX, cuando los terratenientes introdujeron el alambre de p\u00faas y la siembra de pastos, mientras expulsaban a los colonos de las tierras, les arrebataban los t\u00edtulos y los convert\u00edan en peones y agregados de las haciendas. Hasta tal punto domina la l\u00f3gica ganadera que en las ferias y fiestas que se celebran todos los a\u00f1os se exhiben los \u201cgrandes avances\u201d de la ganader\u00eda, con exposiciones equinas, corridas de toros, cert\u00e1menes de coleo o carralejas, para agasajar a los gamonales y terratenientes de un pueblo o una regi\u00f3n. Un solo dato es indicativo del poder de los ganaderos en la sociedad colombiana: ocupan 36 millones de hect\u00e1reas para un hato ganadero de 19 millones de vacas, es decir, que cada vaca ocupa en promedio casi dos hect\u00e1reas del suelo, mientras que millones de campesinos no tienen ni un pedazo de tierra a donde caer muertos. En tales condiciones, uno de los m\u00f3viles centrales del despojo de tierra busca convertirlas en grandes pastizales, para \u201csembrar\u201d vacas, caballos y en algunos casos, como en ciertas regiones de Antioquia, hasta b\u00fafalos.\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tierras para sembrar cultivos de exportaci\u00f3n <\/strong><br \/>Las clases dominantes en Colombia, con una hist\u00f3rica vocaci\u00f3n de terratenientes, han visto con muy buenos ojos el proyecto que impulsan los pa\u00edses imperialistas y sus empresas transnacionales de sembrar cultivos de exportaci\u00f3n. La puesta en marcha de ese proyecto se sustenta en la expropiaci\u00f3n de tierras en varias regiones del pa\u00eds, que se destinan a sembrar productos como la palma aceitera. Ning\u00fan cultivo como \u00e9ste simboliza los nexos entre violencia, despojo, apropiaci\u00f3n de tierras y paramilitarismo, como se evidencia en todas las regiones donde se ha implantado.\u00a0<\/p>\n<p>La propuesta de convertir a Colombia en un pa\u00eds palmicultor cobr\u00f3 fuerza durante el r\u00e9gimen criminal de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, quien estableci\u00f3 como una de sus prioridades incrementar la cantidad de tierras dedicadas a la siembra de palma. Y en efecto, durante el per\u00edodo 2003-2009 el cultivo de palma aceitera pas\u00f3 de 206.801 a 360.537 hect\u00e1reas, con la pretensi\u00f3n de alcanzar pronto seis millones de hect\u00e1reas, como expresi\u00f3n del deseo de convertir a Colombia en la \u201cArabia Saudita del biodiesel\u201d. Tan dr\u00e1stico incremento se logr\u00f3 en antiguas tierras de campesinos, apropiadas por \u201cpr\u00f3speros para empresarios\u201d. que ahora las destinan a sembrar la palma de la muerte, como la llaman los campesinos desalojados.\u00a0<\/p>\n<p>Entre los sectores sociales m\u00e1s afectados por estos empresarios del crimen, dedicados a negocios legales, se encuentran los habitantes afrodescendientes de la costa pac\u00edfica colombiana, que han sido expulsados de sus tierras, a punta de fuego y motosierra, como ha sucedido con los habitantes de las comunidades de Curvarad\u00f3 y Jiguamiand\u00f3 en el departamento de Choc\u00f3, cuyos terrenos fueron ocupados por paramilitares en alianza con miembros de la Armada en 1997. Luego del despojo aparecieron empresarios de la Palma que empezaron a sembrarla en esos territorios, contando con el respaldo y el apoyo de la Brigada XVII del Ejercito Nacional que act\u00faa en favor de los empresarios y apoya la expansi\u00f3n de los cultivos. Fueron limpiadas las tierras, derribado parte del bosque nativo, y contaminadas las aguas. Las comunidades campesinas no s\u00f3lo fueron desalojadas sino que, despu\u00e9s de implantarse el cultivo, empezaron a ser asesinados sus lideres cuando intentaban reorganizar a las comunidades, contabiliz\u00e1ndose cientos de asesinados [4].\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tierras donde se encuentran riquezas minerales <\/strong><br \/>En las diversas regiones de Colombia donde existen riquezas minerales se ha organizado la expulsi\u00f3n de ind\u00edgenas y campesinos, como ha sucedido en la Costa Atl\u00e1ntica con la explotaci\u00f3n del carb\u00f3n. En la Jagua de Ibirico, departamento de C\u00e9sar, desde mediados de la d\u00e9cada de 1990 sicarios a sueldo realizaron numerosas masacres con la finalidad de limpiar la tierra de sus inc\u00f3modos ocupantes, para apropiarse de las mismas y cederlas a empresas multinacionales, como la Drumond, con la complicidad de notarios del INCODER y otros funcionarios y abogados que llegaron al descaro de hacer firmar escrituras a los muertos para legalizar el robo de tierras. Los campesinos que lograron sobrevivir se vieron obligados a huir, dejaron todo abandonado y, en medio de la miseria, subsisten como vendedores informales y viven en pocilgas miserables en pueblos y ciudades de la costa [5].<\/p>\n<p>Este es s\u00f3lo un ejemplo, porque en todo el pa\u00eds se est\u00e1n realizando apropiaciones de tierra para realizar explotaciones mineras, si se tiene en cuenta que el Estado les concede facilidades a empresas de capital transnacional para que se lleven los recursos naturales, en lo cual se incluye legalizar las concesiones mineras mediante la entrega de miles de hect\u00e1reas para que operen las compa\u00f1\u00edas de Canad\u00e1, Sud\u00e1frica, la Uni\u00f3n Europea y otros pa\u00edses. Esto se evidencia con la expedici\u00f3n de t\u00edtulos mineros, los que pasaron de 80 en el 2000 a 5067 en el 2008, con un total de casi 3 millones de hect\u00e1reas concedidas para extracci\u00f3n minera.<\/p>\n<p><strong>Tierras para construir represas<\/strong><br \/>El monopolio de la tierra no puede existir si al mismo tiempo no se monopoliza el agua, porque la tierra sin agua es un desierto. Esto lo tienen claro los terratenientes y ganaderos, as\u00ed como el Estado que les sirve. Por esta circunstancia, la expansi\u00f3n de los latifundios viene acompa\u00f1ada de la expropiaci\u00f3n de las tierras circundantes a los lugares donde se encuentran fuentes de agua y la apropiaci\u00f3n privada de r\u00edos, quebradas, ci\u00e9nagas, humedales y lagunas para beneficio exclusivo de los terratenientes y ganaderos. Gran parte de las represas que se han construido en Colombia en las \u00faltimas d\u00e9cadas tienen esta finalidad.<\/p>\n<p>Al respecto vale mencionar a la Represa de Urra I, obra que se construy\u00f3 entre 1993-1999, y que cont\u00f3 con la lucida oposici\u00f3n de la comunidad ind\u00edgena de los Embera-Katios, ancestrales habitantes del lugar, desplazados a sangre y fuego por grupos de paramilitares, organizados por terratenientes y ganaderos y respaldados por el Estado y los pol\u00edticos regionales. La construcci\u00f3n de esta represa es ilustrativa de la destrucci\u00f3n de los bienes colectivos y su conversi\u00f3n en bienes privados, porque unos 70.000 ind\u00edgenas, campesinos y pescadores fueron directamente impactados por el proyecto Urra I. Al mismo tiempo, se destruy\u00f3 la pesca artesanal, porque disminuyeron o desaparecieron especies de peces de la cuenca del r\u00edo, como el caso del bocachico, fuente alimenticia de primer orden en la dieta de los embera Katio y los pescadores locales. Esto \u00faltimo se debi\u00f3 a la desecaci\u00f3n de los humedales del alto Sin\u00fa, ocasionada por la disminuci\u00f3n de los flujos naturales del r\u00edo, luego de que fuera construida la represa.<\/p>\n<p>Junto con el exterminio del bocachico se han secado humedales y ci\u00e9nagas, que entre otras cosas es lo que le interesa a los terratenientes para expandir sus fincas ganaderas. Lo que antes eran corrientes de agua llenas de vida, ahora son fuentes contaminadas y muertas, como sucede siempre con las grandes represas, que finalmente son aguas estancadas en las que pululan los mosquitos, que generan epidemias que antes no conoc\u00edan los ind\u00edgenas y campesinos [6].<\/p>\n<p>Las hidroel\u00e9ctricas que se han construido en C\u00f3rdoba no son una cuesti\u00f3n de energ\u00eda ni de aguas, sino de tierras ganaderas, las mismas que pertenecen a unos cuantos latifundistas que se van expandiendo a costa de los peque\u00f1os campesinos e ind\u00edgenas y que utilizan todos los medios para quedarse hasta con las tierras de los humedales, los cuales son secados con B\u00fafalos. En estas ricas tierras se han enfrentado desde el siglo XIX los hacendados y los campesinos que cultivan ma\u00edz, yuca y malanga y son pescadores, es decir, forman parte de lo que Orlando Fals Borda llam\u00f3 una cultura anfibia.\u00a0<\/p>\n<p><strong>Tierras que se entregan a las multinacionales<\/strong><br \/>La tierra ha adquirido una renovada importancia para las potencias capitalistas, en la perspectiva de convertirla en medio de producci\u00f3n que genere agrocombustibles y para apropiarse de las riquezas naturales que en ellas se encuentren. En ese sentido, los pa\u00edses imperialistas libran una guerra no declarada por apropiarse de los recursos, cuyo escenario b\u00e9lico se despliega en el mundo perif\u00e9rico y dependiente. Colombia, uno de los primeros pa\u00edses del mundo en biodiversidad, no est\u00e1 al margen de esa guerra y por ello en los \u00faltimos tiempos se ha presentado una ofensiva de las empresas transnacionales y de sus respectivos estados por adue\u00f1arse de importantes reservas de tierras, sobre todo aquellas en que existan recursos minerales. Esto se facilita porque el Estado y las clases dominantes del pa\u00eds han optado por regalarle al capital imperialista nuestras riquezas, a cambio de que siga fluyendo el caudal de d\u00f3lares y euros para mantener la guerra interna. Un caso particularmente destacado de entrega de tierras a las multinacionales est\u00e1 relacionado con la explotaci\u00f3n de recursos minerales en diversas regiones del territorio colombiano. A manera de ejemplo, valga mencionar el caso de la extracci\u00f3n de oro por parte de empresas canadienses y sudafricanas en lugares como Cajamarca (Tolima), San Turb\u00e1n (Santander), Marmato (Antioquia), entre muchos casos.\u00a0<\/p>\n<p>En Marmato, una tradicional zona minera desde hace varios siglos, la compa\u00f1\u00eda canadiense Medoro Resources anunci\u00f3 a finales del 2010 que va a realizar un proyecto de miner\u00eda a cielo abierto que cubre un \u00e1rea de 200 hect\u00e1reas e incluye el casco urbano de esa poblaci\u00f3n. Para llevar a cabo este proyecto, la compa\u00f1\u00eda anunci\u00f3 que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os va a extraer unos 10 millones de onzas de oro. Para hacerlo requiere la remoci\u00f3n de 300 mil toneladas de tierra al a\u00f1o y reasentar el pueblo en otro lugar, el que se anuncia como un sitio paradisiaco, seg\u00fan la propaganda oficial de la empresa, acogida desde luego por la gran prensa y por los pol\u00edticos de Antioquia y de Caldas. Decir que ese es un reasentamiento es un abuso de lenguaje, porque en verdad se est\u00e1 hablando del desplazamiento forzado de todos los habitantes de un pueblo, que durante varios siglos se han dedicado a la peque\u00f1a miner\u00eda, por obra y gracia de la miner\u00eda transnacional [7].\u00a0<\/p>\n<p>En las tierras que se ceden a las multinacionales se incluyen los recursos naturales, la biodiversidad y sobre todo el agua, tan necesaria para la explotaci\u00f3n minera y cuyas fuentes quedan contaminadas por el ars\u00e9nico que se vierte diariamente sobre r\u00edos y quebradas. La contaminaci\u00f3n y desaparici\u00f3n de la biodiversidad cierran un proceso de despojo, en el que previamente los grupos privados de asesinos, en alianza con las Fuerzas Armadas del estado, han desplazado a los campesinos y habitantes pobres de las regiones donde se explotan minerales. Se calcula que como resultado de la extracci\u00f3n de recursos minerales, en Colombia hab\u00edan sido desplazadas en los \u00faltimos a\u00f1os, hasta agosto de 2008, unas 600 mil personas. Nada sorprendente si se sabe, por ejemplo, que la transnacional Kedahda (filial de la Surafricana Anglo Gold Ashanti) ha solicitado que le otorguen concesiones en 336 municipios del pa\u00eds, en zonas en las que es notoria la presencia de paramilitares.\u00a0<\/p>\n<p><strong>LA LEGALIZACI\u00d3N DEL DESPOJO <\/strong><\/p>\n<p>Luego de perpetrado el robo de tierras se trata de asegurar su posesi\u00f3n por parte de los usurpadores. Para lograrlo el Estado juega un papel de primer orden ya que entran a operar los mecanismos \u201clegales\u201d, donde abogados, jueces, notarios, alcaldes, gobernadores, parlamentarios, ministros y presidentes act\u00faan en consonancia con el proyecto de legitimar y legalizar la expropiaci\u00f3n de tierras. Todos estos funcionarios estatales adelantan la labor de limpiar la cara de los criminales y de presentarlos como honestos empresarios que, al despojar a los campesinos, act\u00faan como portavoces de la patria y se comportan como excelsos defensores de la sagrada propiedad privada. Siempre se trata de mostrar ante la opini\u00f3n p\u00fablica que no existi\u00f3 el saqueo y que los peque\u00f1os propietarios no son productivos sino, m\u00e1s bien, son un estorbo que conspiran contra los grandes propietarios que, seg\u00fan el estribillo de moda, son los que generan empleo y prosperidad.\u00a0<\/p>\n<p>En Colombia el despojo de tierras se ha legalizado desde el Estado central con un sinn\u00famero de leyes. Valga mencionar algunas. La ley 791 de 2002 reduce a la mitad el tiempo estipulado para la prescripci\u00f3n ordinaria y extraordinaria, con lo cual se acorta el plazo requerido para alcanzar la legalizaci\u00f3n de un predio ante los estrados judiciales, argucia que como es obvio favorece a los usurpadores de tierras. La ley 1182 del 2008 instituye el \u201csaneamiento de la falsa tradici\u00f3n\u201d, una figura con la que se posibilita la legalizaci\u00f3n de predios de m\u00e1s de 20 hect\u00e1reas adquiridos de manera ilegal, siempre y cuando no se presente ante un juez alguna persona que alegue en contra de esa solicitud y con pruebas, algo dif\u00edcil porque un desplazado o no est\u00e1 informado de las solicitudes de adjudicaci\u00f3n sobre sus tierras y si est\u00e1 enterado poco puede hacer ante el chantaje violento que pende sobre su cabeza. La ley 1152, o Estatuto Rural, establece la validez de los t\u00edtulos no originarios del estado registrados entre 1917 y 2007, con lo cual permite la soluci\u00f3n de los litigios a favor de los grandes propietarios y quienes han robado tierras en los \u00faltimos 90 a\u00f1os. Esta misma ley proh\u00edbe la ampliaci\u00f3n de resguardos ind\u00edgenas en la zona del Pac\u00edfico y en la cuenca del Atrato, un regi\u00f3n de gran desplazamiento forzado, que deja a los ind\u00edgenas desamparados legalmente para defender sus territorios.<\/p>\n<p>Pero las leyes de legalizaci\u00f3n del despojo no s\u00f3lo est\u00e1n referidas a las tierras, sino que incluyen el inter\u00e9s de legislar en t\u00e9rminos de agua, paramos, bosques, parques naturales, recursos forestales para que todo aquello que sea propiedad p\u00fablica o com\u00fan se convierta en bienes privados al servicio de capitalistas, terratenientes y multinacionales.<\/p>\n<p>Como si no fuera bastante con este rosario de leyes a favor del latifundio y los agentes del despojo rural, durante el gobierno de Juan Manuel Santos se ha impulsado la idea de la consolidaci\u00f3n de la seguridad democr\u00e1tica, un eufemismo para decir que se va asegurar el robo y el despojo. Al respecto, en el 2010 fueron desplazadas 280.041 personas del campo, en 31 de los 32 departamentos del pa\u00eds y, lo m\u00e1s revelador, el 33 por ciento de los desplazados se origina en las zonas que el r\u00e9gimen uribista denomin\u00f3 Centros de Coordinaci\u00f3n y Atenci\u00f3n Integral (Ccai), \u201cprogramas que tienen incidencia en 86 municipios en 17 departamentos, los cuales el ex presidente Uribe consider\u00f3 prioritarios para recuperar la seguridad y avanzar en inversi\u00f3n social y empresarial\u201d. Llamativo tambi\u00e9n que en un tercio de las tales zonas de consolidaci\u00f3n hay explotaciones de minerales, especialmente del oro, como en Montel\u00edbano (C\u00f3rdoba), varios municipios del Bajo Cauca, en el Pac\u00edfico o en el Catatumbo. No por casualidad la regi\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica es el bajo cauca, donde \u201cEn las riberas de los r\u00edos Cauca, Man, Nech\u00ed y Cacer\u00ed hay cerca de 2.000 retroexcavadoras y dragas que seg\u00fan cifras oficiales sacan 28 toneladas de oro al a\u00f1o. Con la fiebre minera llegaron las bandas criminales, las masacres, los asesinatos y las amenazas. En la regi\u00f3n hay 89 asesinatos por cada 100.000 habitantes, la tasa m\u00e1s alta de Antioquia\u201d.<\/p>\n<p>En esas zonas de consolidaci\u00f3n de latifundio agroindustrial se est\u00e1n sembrado miles de hect\u00e1reas con palma aceitera, tales como en San Onofre (Sucre), Tib\u00fa (Norte de Santander), Guapi y Tumaco (Nari\u00f1o), en las faldas de la Sierra Nevada y en la Macarena (Meta).\u00a0<\/p>\n<p>En tales zonas de consolidaci\u00f3n tampoco se ha erradicado el narcotr\u00e1fico, pues en un 70 por ciento de ellas se cultiva hoja de coca, un hecho que adem\u00e1s acelera el desplazamiento porque act\u00faan los narcoparamilitares y porque las fumigaciones del ej\u00e9rcito golpean a los campesinos y sus familias y les destruyen sus cultivos [8].\u00a0<\/p>\n<p>En rigor, la consolidaci\u00f3n que se busca es la del gran capital agro-minero exportador en el cual sobresale la alianza entre latifundistas, narcotraficantes, exportadores y empresas multinacionales. Para hacerlo posible, el Plan Nacional de Desarrollo, en sus art\u00edculos 45, 46 y 47, modifica la ley 160 de 1994 que imped\u00eda que las tierras p\u00fablicas (bald\u00edas) fueran transferidas a particulares que formaran latifundios. Ahora se permite que se adjudiquen esos bald\u00edos de la naci\u00f3n a cualquier persona, nacional o extranjero, todo lo cual se justifica con el cuento de promover las grandes exportaciones agropecuarias, en las que se destila la demagogia que de esta forma se consolidar\u00e1 la alianza entre campesinos y grandes productores. Algo que es mucho m\u00e1s explicito con la mal llamada Ley de Tierras, un proyecto que favorece y fortalece a los capitalistas nacionales y extranjeros.<\/p>\n<p><strong>LOS EXPROPIADOS <\/strong><\/p>\n<p>Aunque las grandes empresas agroexportadoras y minerales necesiten trabajadores ya no requieren vastos contingentes de ellos, ni tampoco generan unas relaciones salariales cl\u00e1sicas, sino que impulsan formas de vinculaci\u00f3n laborales propias del esclavismo o del feudalismo. El empleo que generan las minas o las plantaciones de palma o de ca\u00f1a de az\u00facar es muy escaso y el grado de explotaci\u00f3n de los trabajadores es bestial, sin ning\u00fan tipo de derechos laborales, e incluso sin contrataci\u00f3n directa puesto que predomina el trabajo terciarizado por medio de cooperativas, con el objetivo de esconder al patr\u00f3n. Un ejemplo de esta forma de vinculaci\u00f3n laboral de tipo salarial, degradada al m\u00e1ximo, es el de los corteros del Valle del Cauca, que en el 2008 realizaron una heroica huelga.\u00a0<\/p>\n<p>Estos trabajadores de rasgos cetrinos, muchos de ellos descendientes de esclavos africanos, soportan interminables jornadas de 12 o m\u00e1s horas, laborando bajo pleno sol, sin un salario fijo porque se les paga de acuerdo a la cantidad de ca\u00f1a que sean capaces de cortar, cuyo peso es controlado por las basculas que pertenecen o las empresas contratistas o a los ingenios. Su jornada de trabajo discurre los siete d\u00edas de la semana, con un solo d\u00eda de descanso al mes. No tienen derecho a enfermarse porque, aparte de que no cuentan con servicio m\u00e9dico pago por la empresa sino que lo deben asumir por su cuenta, deben enviar un sustituto cuando se enferman y si no lo hacen son despedidos. La jornada diaria de trabajo se inicia a las seis de la ma\u00f1ana y se prolonga hasta cuando comienza la noche. Todo el d\u00eda cortan ca\u00f1a a punta de machete. Se les paga por el volumen de ca\u00f1a cortada, por lo que reciben un salario variable, a destajo. Los organizadores de las cooperativas asociadas les dicen que ellos son a la vez patrones y trabajadores, en raz\u00f3n de lo cual todo lo que utilizan o necesitan (machetes, guantes, zapatos, ropa y protectores de tobillo) deben ser comprados por ellos mismos, con sus magros ingresos. Tampoco tienen subsidio de transporte, un gasto importante en su reducido presupuesto ya que representa hasta la s\u00e9ptima parte de sus salarios, porque supuestamente no son empleados sino patrones. Entre otras cosas, esta extra\u00f1a condici\u00f3n de figurar como patronos de s\u00ed mismos les impide en t\u00e9rminos legales que hagan huelgas. No tienen derecho a vacaciones ni a pago de horas extras [9].<\/p>\n<p>En el caso de la ca\u00f1a como en los otros sectores de este tipo de agronegocios, si los trabajadores se atreven a protestar, a organizarse, afiliarse a un sindicato o hacer huelga, inmediatamente son amenazados, perseguidos y asesinados sus l\u00edderes y activistas m\u00e1s beligerantes.\u00a0<\/p>\n<p><strong>LIQUIDACI\u00d3N DE ORGANIZACIONES Y MOVIMIENTOS SOCIALES <\/strong><\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica de la acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n estriba en desarticular por todos los medios posibles, empezando por la violencia f\u00edsica directa, a todos aquellos sectores sociales de tipo popular que pudiesen oponerse al proyecto de consolidaci\u00f3n del capitalismo agroindustrial de tipo exportador. En Colombia esto se expresa en el desangre que han sufrido las organizaciones sociales en los \u00faltimos 25 a\u00f1os por parte del Estado y de los grupos de sicarios que han sido organizados y financiados por diversas fracciones de las clases dominantes, en cabeza de las cuales sobresalen los ganaderos y latifundistas, en asocio con empresas multinacionales.\u00a0<\/p>\n<p>La violencia contempor\u00e1nea que acompa\u00f1a el despojo de la tierra y la naturaleza tiene un marcado car\u00e1cter de clase. Se trata, en pocas palabras, de eliminar los inc\u00f3modos obst\u00e1culos sociales que impidan la consolidaci\u00f3n del modelo agroexportador, lo cual sigue en t\u00e9rminos generales un mismo modus operandi: primero se limpia la tierra mediante el terror por parte de grupos de criminales contratados por el Estado y fracciones de las clases dominantes; luego, los pol\u00edticos regionales dise\u00f1an la planeaci\u00f3n estrat\u00e9gica para transformar esas regiones en lugares adecuados para la puesta en marcha de actividades econ\u00f3micas, que s\u00f3lo pueden llevarse a cabo con la consolidaci\u00f3n de los planes de pillaje, muerte y saqueo; en tercer lugar, ya con las tierras despejadas y con los planes empresariales se llama al capital extranjero para que invierta en el pa\u00eds, garantiz\u00e1ndoles plena seguridad a las inversiones y brind\u00e1ndole, aparte de protecci\u00f3n, todo tipo de gabelas, descuentos y regalos.<\/p>\n<p>La implantaci\u00f3n de cultivos como el banano, la palma aceitera, o de otros productos destinados a producir agrocombustibles (ca\u00f1a de az\u00facar) o la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo, minerales y oro viene acompa\u00f1ada de una dosis notable de violencia, como se evidencia con la gran cantidad de sindicalistas, dirigentes campesinos e ind\u00edgenas que han sido asesinados. Las masacres, desplazamientos forzados, destrucci\u00f3n de sindicatos acompa\u00f1an esta forma de acumulaci\u00f3n de capital en Colombia en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Eso no es algo excepcional o fortuito sino consustancial a este tipo de capitalismo g\u00e1ngsteril, como lo dice un estudioso de la explotaci\u00f3n de palma: \u201cEl aceite o el biodiesel de Palma Africana tienen a la violencia como aditivo. En Indonesia, en \u00c1frica o en Colombia, la depredaci\u00f3n ambiental, la represi\u00f3n a las comunidades ind\u00edgenas y campesinas, y el antisindicalismo son algunas de las huellas de la identidad violenta del cultivo industrial de la Palma Africana\u201d [10].<\/p>\n<p>La implantaci\u00f3n de la palma viene acompa\u00f1ada de la expulsi\u00f3n de los campesinos y por esa raz\u00f3n puede decirse que la palma aceitera Es el \u201cNAPALM\u201d del Plan Colombia: quemando la selva, quemando la gente y a todo derecho.\u201d Y lo que queda despu\u00e9s son \u201cdesiertos verdes, \u00e1rboles en filas plantados como zanahorias, sin campesinos, con escasa mano de obra y la poca que genera mendiga por laberintos donde la esclavitud no encuentra salidas\u201d [11]. Esta es la famosa Arabia Saudita del biodiesel que buscan los para empresarios y no est\u00e1n equivocados porque quieren transformar a este pa\u00eds en un desierto de palma, sin campesinos, regido por una monarqu\u00eda olig\u00e1rquica y corrupta como la de Arabia Saudita.\u00a0<\/p>\n<p>La palma es un negocio criminal de paramilitares y narcotraficantes, como se prueba con el hecho que 23 empresarios del sector en el 2003 invirtieron 34 millones de d\u00f3lares. Esto fue posible mediante el desplazamiento de 5000 campesinos, la ocupaci\u00f3n de 100 mil hect\u00e1reas que correspond\u00edan a territorios de comunidades afrodescendientes en el Choco. Esto fue respaldado por los sicarios privados, aliados con el ej\u00e9rcito y bur\u00f3cratas del Ministerio de Agricultura, que concedieron generosos cr\u00e9ditos y llamaron a la apropiaci\u00f3n de la tierra para que \u201chonestos empresarios hicieran patria\u201d con su sacrificio y tes\u00f3n. Como para que no quede duda esta operaci\u00f3n, encaminada a impulsar el cultivo de palma, fue directamente comandada por los paramilitares Carlos y Vicente Casta\u00f1o, que a su vez eran propietarios de Urapalma, una firma dedicada al negocio de producir y refinar aceite de palma. Uno de estos criminales, Vicente Casta\u00f1o, recibi\u00f3 \u201c2,8 millones de d\u00f3lares de entidades como el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario y el Banco Agrario\u201d, y otras tres firmas de paramilitares recibieron m\u00e1s de 6,8 millones de d\u00f3lares [12].\u00a0<\/p>\n<p>Otro tanto sucede con el banano que se ha sembrado en Colombia para la exportaci\u00f3n, producto que desde la masacre de 1928 ha estado ligado a la violencia del capital imperialista. Y esta no es una evocaci\u00f3n hist\u00f3rica sino actual, porque se han comprobado los nexos entre los grupos de criminales que mataron a miles de campesinos y trabajadores bananeros en varias zonas del pa\u00eds, especialmente en el Urab\u00e1 antioque\u00f1o, hasta el punto que la Chiquita Brands fue condenada en un tribunal de los Estados Unidos a pagar una multa de 25 millones de d\u00f3lares por estos cr\u00edmenes. Eso si, sus ejecutivos no sufrieron ninguna condena por patrocinar y financiar a los criminales que le hac\u00edan el favor de matar a sus inc\u00f3modos trabajadores que se organizaban en sindicatos y quer\u00edan mejorar sus condiciones de trabajo y de vida. Tal ha sido la impunidad criminal que se ense\u00f1oreo en la zona bananera de Urab\u00e1 que bien puede catalogarse como un \u201cmodelo\u201d de imposici\u00f3n de los cultivos empresariales en nuestro pa\u00eds, ya que all\u00ed confluyen todos los elementos que hemos descrito: despojo de tierras, expulsi\u00f3n de campesinos y trabajadores, asesinatos, masacres, financiamiento de empresas nacionales y multinacionales a los grupos criminales, alianzas entre sicarios y militares, participaci\u00f3n y complicidad del Estado, eliminaci\u00f3n f\u00edsica de la base social de la insurgencia y los movimientos de izquierda, legitimaci\u00f3n por parte de la gran prensa y de los pol\u00edticos locales de los cr\u00edmenes cometidos a nombre de la salvaci\u00f3n de la patria y de la imposici\u00f3n del orden y la seguridad, premio a los criminales donde quiera que se encuentren o se desempe\u00f1en, patrocinio de pol\u00edticos regionales a nivel nacional, hasta que uno de ellos alcanz\u00f3 la presidencia de la Rep\u00fablica.\u00a0<\/p>\n<p>Ese modelo bananero es el mismo que se est\u00e1 aplicando con la palma aceitera y en la explotaci\u00f3n minera, como buen ejemplo de los costos sociales y humanos de la producci\u00f3n primaria exportadora que beneficia al capital imperialista y a sus socios criollos. En pocas palabras, en el Urab\u00e1 antioque\u00f1o se demostr\u00f3 que este pa\u00eds es una t\u00edpica rep\u00fablica bananera, aunque mejor ser\u00eda llamarla una Para Rep\u00fablica Bananera.<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p style=\"widows: 2; orphans: 2; text-align: justify;\">[1] . David Harvey, <em>El nuevo imperialismo,<\/em> Editorial Akal, Madrid, 2005, p. 119.<\/p>\n<p style=\"widows: 2; orphans: 2; text-align: justify;\">[2] . Ver, PNUD, Colombia, <em>Colombia rural. Razones para la esperanza. Resumen Ejecutivo, Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011<\/em>, Bogot\u00e1, septiembre de 2011; Luis Fernando G\u00f3mez Marin, Concentraci\u00f3n de la tierra y concentraci\u00f3n de ayudas del Estado, en <cite><em>luisfernandogomezz.blogspot.com\/&#8230;\/la-desigualdad-en-la-propiedad <\/em><\/cite><cite>; Dar\u00edo Fajardo, Reforma agraria y paz\u2026 o miner\u00eda, en <\/cite><cite><em>www.espaciocritico.com\/?q=node\/72 <\/em><\/cite><\/p>\n<p style=\"widows: 2; orphans: 2; text-align: justify;\">[3] . Citado en Azalea Robles, \u201cLa Ley de Tierras de Santos. De las fosas comunes a la<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa tierra sin hombres de los hombres sin tierra\u201d.Augusto Roa Bastos Acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n es un t\u00e9rmino que se utiliza para estudiar la mercantilizaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de la tierra y la expulsi\u00f3n violenta de habitantes del campo, junto con la transformaci\u00f3n de los derechos comunes en derechos privados. 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