{"id":211,"date":"2011-10-04T05:00:00","date_gmt":"2011-10-04T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2011\/10\/04\/literatura-extraliteraria\/"},"modified":"2011-10-04T05:00:00","modified_gmt":"2011-10-04T05:00:00","slug":"literatura-extraliteraria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2011\/10\/04\/literatura-extraliteraria\/","title":{"rendered":"Literatura extraliteraria"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/jose-luis-diaz-granados.jpg\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"color: #990000; font-size: x-small;\"> <\/span><\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-209\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/180px-kafka.jpg\" border=\"0\" width=\"167\" height=\"153\" style=\"border: 1px solid black; vertical-align: top; margin: 1px;\" \/><\/p>\n<div class=\"MsoTitle\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"> <\/span><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Por <strong>Jos\u00e9 Luis D\u00edaz-Granados<\/strong>*<\/span> <\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">A  veces nos sorprendemos cuando descubrimos que algunos de nuestros  escritores predilectos han sido (o son) oficiantes o profesionales de  algo que nada tiene que ver con la literatura. Por ejemplo, cuando nos  enteramos que Wallace Stevens, el admirado autor de El hombre de la  guitarra triste y Las auroras de oto\u00f1o, era vicepresidente de una  compa\u00f1\u00eda de seguros; que William Carlos Williams era m\u00e9dico pediatra,  que Juan Benet era ingeniero de caminos, canales y puertos, o que Jaime  Gil de Biedma era exportador de tabaco en Filipinas, para no hablar de  Rimbaud, contrabandista de armas en \u00c1frica o de Francois Villon, ladr\u00f3n,  salteador de caminos y bandolero.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Pero  a\u00fan m\u00e1s sorprendente resulta encontrarse con libros, folletos o p\u00e1ginas  dispersas, cuyos temas en nada se acercan al arte literario y que sin  embargo han sido producidos por escritores reconocidos. Es el caso de  Daniel Defoe (1661-1731), el c\u00e9lebre autor de Robinson Crusoe, hombre  multifac\u00e9tico que negoci\u00f3 con licores, tabacos, tejidos, ostras, pipas y  rap\u00e9, que fue inversionista en barcos mercantes, administrador del  sistema monetario ingl\u00e9s y agente secreto de la Corona. Public\u00f3  trescientos libros, de los cuales escasamente recordamos, adem\u00e1s del ya  citado, a Moll Flanders y El diario del a\u00f1o de la peste; pero entre los  doscientos noventa y siete restantes, encontramos uno que trata sobre la  emancipaci\u00f3n de la mujer, otro sobre la construcci\u00f3n de unos caminos y  otro contra las leyes brit\u00e1nicas, \u201cLeyes-telara\u00f1as que atrapan a las  moscas peque\u00f1as y dejan pasar a las grandes\u201d. Tambi\u00e9n escribi\u00f3 sobre el  maltrato de los ingleses a los inmigrantes de Holanda y una Gu\u00eda  completa para el \u00e9xito en los negocios. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">El  genial V\u00edctor Hugo (1802-1885), cumbre de la literatura francesa del  siglo XIX con obras fundamentales como Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds y Los  miserables, en la narrativa, y Las contemplaciones y Los cantos del  crep\u00fasculo, en la poes\u00eda, escribi\u00f3 libros emocionales que s\u00f3lo sirvieron  para incrementar su ya copiosa bibliograf\u00eda, pero que en nada  contribuyeron a su grandeza: Napole\u00f3n el peque\u00f1o, El papa (panfleto  contra el Vaticano), y El arte de ser abuelo. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Por  su parte, George Bernard Shaw (1856-1951), notable dramaturgo irland\u00e9s  en cuyas obras satirizaba la ambiciosa aristocracia brit\u00e1nica y recreaba  la mediocridad de la clase media \u2014Casas de viudos, Pygmali\u00f3n, Santa  Juana, etc.\u2014, las cuales le hicieron acreedor del Premio Nobel en 1925,  escribi\u00f3 tambi\u00e9n infinidad de libros y folletos de propaganda a los  h\u00e1bitos vegetarianos y la filosof\u00eda pol\u00edtica de la Sociedad Fabiana, un  grupo precursor del actual partido laborista, que propiciaba un  socialismo gradual y pac\u00edfico a trav\u00e9s del ideal moral.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">El  padre de la poes\u00eda rom\u00e1ntica en Colombia, Rafael Pombo (1833-1912),  autor de versos inolvidables como \u201ces la vejez viajera de la noche\u201d y  sus famosas f\u00e1bulas y cuentos para ni\u00f1os, escribi\u00f3 al final de su vida  innumerables textos en prosa y en verso dedicados exclusivamente a  promover la medicina homeop\u00e1tica.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><br \/><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Dos  a\u00f1os despu\u00e9s de conquistar la celebridad con Alicia en el pa\u00eds de las  maravillas, Lewis Carroll, pastor y matem\u00e1tico, public\u00f3 un Tratado  elemental de los determinantes, que a pesar del t\u00edtulo es bastante  dif\u00edcil de digerir. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Pero  a\u00fan m\u00e1s parad\u00f3jico result\u00f3 el caso de Jorge Isaacs (1837-1895), quien  despu\u00e9s de haber publicado la inmortal novela rom\u00e1ntica Mar\u00eda (1867),  abandon\u00f3 la l\u00edrica para siempre y se dedic\u00f3 a escribir tratados sobre el  proceso de formaci\u00f3n del carb\u00f3n, estudios sobre las tribus ind\u00edgenas en  la Sierra Nevada de Santa Marta y una memoria sobre su experiencia de  insurgente popular titulada La revoluci\u00f3n radical en Antioquia.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">El  poeta norteamericano Ezra Pound (1885-1972), autor de varios vol\u00famenes  de Cantos, que le aseguraron un sitio preeminente en la literatura  contempor\u00e1nea, dedic\u00f3 mucho tiempo de su larga vida a la investigaci\u00f3n  de los diversos sistemas monetarios. Defensor ac\u00e9rrimo de Mussolini, en  sus alocuciones radiales desde Roma ped\u00eda a los italianos oponerse con  todas sus fuerzas a la entrada de las tropas estadounidenses. Al final  de la guerra, claro, fue detenido, juzgado y condenado a muerte por  traici\u00f3n. Ante el clamor universal, sus jueces lo declararon \u201cdemente\u201d,  lo encerraron en una jaula y luego vivi\u00f3 confinado doce a\u00f1os en un  manicomio de Washington. Nutrido en la poes\u00eda de Catulo y Dante, Pound  inyect\u00f3 vigor y plenitud a la lengua anglosajona y de all\u00ed naci\u00f3 buena  parte de la poes\u00eda moderna. Eso hace que sus admiradores echemos al  olvido libros aburridos e in\u00fatiles como el ABC de la econom\u00eda y sobre  todo Jefferson y Mussolini, entre otros.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Aquiles  Nazoa, poeta venezolano muy conocido gracias a sus versos elaborados  con un ingenio poco com\u00fan, como aquellos que dicen: \u201cA un indio del  Per\u00fa, ya en su vejez, \/ le salieron los dientes otra vez. \/ Falta ahora  saber \/ si tambi\u00e9n va a salirle qu\u00e9 comer\u201d, y a un bello libro titulado  Cuba, de Mart\u00ed a Fidel Castro, publicado en 1961, escribi\u00f3 obras sobre  los usos de la electricidad, el gusto y el regusto de la cocina y  algunas gu\u00edas tur\u00edsticas. Caso parecido al del colombiano Jorge Zalamea  (1905-1969), el mejor traductor al espa\u00f1ol de la poes\u00eda de Saint-John  Perse y autor del hermoso poema barroco El Gran Burund\u00fan ha Burund\u00e1 ha  muerto, quien comenz\u00f3 su carrera de escritor publicando unas aburridas  monograf\u00edas sobre la industria nacional, el Departamento de Nari\u00f1o y la  reforma educativa de 1936. <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\">Lo  curioso de todo esto es que ning\u00fan escritor, por escrupuloso que sea  con su oficio creador, puede sustraerse a esta suerte de herej\u00eda o  disidencia literaria, porque adem\u00e1s ya se ha vuelto tan corriente en  cada autor que el no hacerlo puede crearle cierta aureola  \u201cextraliteraria\u201d. Vea, pues!<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><br \/> <\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><span class=\"Apple-style-span\" style=\"color: #990000; font-size: x-small;\">*Jos\u00e9  Luis D\u00edaz-Granados (Santa Marta, 1946), poeta, novelista y periodista  cultural. Su novela Las puertas del infierno (1985), fue finalista del  Premio R\u00f3mulo Gallegos. Su poes\u00eda se halla reunida en un volumen  titulado La fiesta perpetua. Obra po\u00e9tica, 1962-2002 (2003).<\/span><\/span><\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Luis D\u00edaz-Granados* A veces nos sorprendemos cuando descubrimos que algunos de nuestros escritores predilectos han sido (o son) oficiantes o profesionales de algo que nada tiene que ver con la literatura. 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