{"id":104,"date":"2010-09-18T05:00:00","date_gmt":"2010-09-18T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/index.php\/2010\/09\/18\/senales-de-los-tiempos\/"},"modified":"2010-09-18T05:00:00","modified_gmt":"2010-09-18T05:00:00","slug":"senales-de-los-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cedins.org\/index.php\/2010\/09\/18\/senales-de-los-tiempos\/","title":{"rendered":"Se\u00f1ales de los tiempos"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-103\" style=\"margin: 2px; float: left;\" src=\"https:\/\/cedins.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/caminos.gif\" width=\"400\" height=\"263\" \/>El mercado es el nuevo fetiche religioso de la sociedad en que vivimos. Antiguamente nuestros abuelos consultaban la Biblia, la palabra de Dios, ante los acontecimientos de la vida. Nuestros padres, el servicio de meteorolog\u00eda: \u201c\u00bfLlover\u00e1?\u201d Hoy se consulta el mercado: \u201c\u00bfSe desvaloriz\u00f3 el d\u00f3lar? \u00bfsubi\u00f3 la Bolsa? \u00bfqu\u00e9 tanto oscil\u00f3 el mercado de capitales?\u201d    <\/p>\n<p>Ante una cat\u00e1strofe o un acontecimiento inesperado dicen los comentaristas econ\u00f3micos: \u201cVamos a ver c\u00f3mo reacciona el mercado\u201d. Y entonces me imagino a un se\u00f1or, Sr. Mercado, encerrado en su castillo y gritando por el celular: \u201c\u00a1No me ha gustado lo que dijo el ministro; estoy enojado!\u201d. A la misma hora destacan los noticieros: \u201cEl mercado no reaccion\u00f3 bien ante el discurso ministerial\u201d.<\/p>\n<p>Para las agencias de publicidad el mercado en el Brasil abarca unos 40 millones de consumidores: En este pa\u00eds de 190 millones de habitantes apenas una minor\u00eda tiene acceso a los bienes superfluos. Los dem\u00e1s s\u00f3lo a los de indispensable necesidad.<\/p>\n<p>El gran desaf\u00edo de las personas en edad productiva, hoy, es c\u00f3mo insertarse en el mercado. Deben ser competitivas, estar cualificadas, disputar los espacios. Saben que el sistema recomienda no tomar en serio las connotaciones \u00e9ticas y mirar como quim\u00e9rica una planificaci\u00f3n de inclusi\u00f3n de las mayor\u00edas. El mercado es ahora internacional, globalizado; se mueve seg\u00fan sus propias reglas y no de acuerdo con las necesidades humanas.<\/p>\n<p>La crisis de la modernidad es por tanto tambi\u00e9n la del racionalismo. Al comienzo de la modernidad, principalmente en la \u00e9poca de los iluministas, la religi\u00f3n era considerada superstici\u00f3n. Los campesinos en la Edad Media regaban sus campos con agua bendita, agradec\u00edan a los sacerdotes (que, d\u00edgase de pasada, cobraban por el agua bendita) y despu\u00e9s alababan a Dios por la buena cosecha. Hasta el d\u00eda en que apareci\u00f3 un se\u00f1or ofreci\u00e9ndoles una sustancia negra, el esti\u00e9rcol, que tambi\u00e9n costaba dinero, pero no depend\u00eda de la ira o del favor divino; bastaba con aplicarlo a la tierra y aquello facilitaba la cosecha.<\/p>\n<p>\u00a1El esti\u00e9rcol funcion\u00f3 mejor que el agua bendita! Muchos campesinos perdieron la fe, porque la concepci\u00f3n de Dios predominante en la Edad Media era la de un Ser utilitario. (Por eso se suele decir, en teolog\u00eda, que Dios no es ni necesario ni superfluo; es gratuito, como todo amor).<\/p>\n<p>Antes se hablaba de producci\u00f3n. Quien ten\u00eda un capital necesitaba invertirlo, producir. Hoy se habla de especulaci\u00f3n. El dinero produce dinero. Cada d\u00eda, a trav\u00e9s de los ordenadores, miles de millones de d\u00f3lares vagan por el planeta en busca de mayores ganancias. Pasan de la Bolsa de Singapur a la de Tokio, y de \u00e9sta a la de Buenos Aires, de \u00e9sta a la de Sao Paulo, de \u00e9sta a la de Nueva York, y as\u00ed sucesivamente. Ahora en Singapur probablemente estar\u00e1n discutiendo qu\u00e9 hacer con US$ 6 mil millones disponibles en el mercado.<\/p>\n<p>Antes se hablaba de marginalizaci\u00f3n. Alguien marginalizado en el empleo todav\u00eda ten\u00eda esperanza de volver al centro. Hoy la marginalizaci\u00f3n cede el puesto a otro t\u00e9rmino: exclusi\u00f3n; el ser humano excluido no tiene esperanza de volver, porque el neoliberalismo es intr\u00ednsecamente excluyente. La exclusi\u00f3n no es un problema para \u00e9l, tal como la marginalizaci\u00f3n era para el liberalismo: es parte de la l\u00f3gica de crecimiento del sistema y de la acumulaci\u00f3n de riquezas.<\/p>\n<p>Antes se hablaba del Estado, lo importante era fortalecer el Estado. Un ministro de la dictadura militar lleg\u00f3 a declarar: \u201cVamos a hacer crecer el pastel, despu\u00e9s veremos c\u00f3mo lo repartimos\u201d. S\u00f3lo que el pastel aument\u00f3 y el gato se lo comi\u00f3, y no se vio el resultado. Aquellos mismos pol\u00edticos que preconizaban el crecimiento del Estado defienden hoy su destrucci\u00f3n, con el sofisticado lema de la \u2018privatizaci\u00f3n\u2019.<\/p>\n<p>No soy radicalmente contrario a la privatizaci\u00f3n, ni estatista a ultranza. Hay pa\u00edses ricos -como Francia y el Reino Unido- en los que los servicios p\u00fablicos estatales funcionan muy bien. No es por ser p\u00fablicas que las empresas y los servicios deben funcionar negativamente. La historia es otra: muchos pol\u00edticos, que debieran ser personas p\u00fablicas, est\u00e1n prioritariamente ligados a empresas privadas, de modo que no tienen inter\u00e9s en que las cosas p\u00fablicas, estatales, funcionen bien. El mayor ejemplo de esto es el servicio de salud del Brasil.\u00a0 Son US$ 8 mil millones por a\u00f1o circulando en las \u00e1reas privadas de la salud, que atienden apenas a 30 millones de personas de una poblaci\u00f3n de 190 millones. \u00bfPor qu\u00e9 el SUS habr\u00eda de funcionar bien? Antes alguien se enfermaba y daba gracias a Dios por conseguir una plaza en el hospital. Ahora las personas mueren de miedo al tener que ir al hospital. El hospital se ha convertido en la antesala del cementerio.<\/p>\n<p>La privatizaci\u00f3n no s\u00f3lo es econ\u00f3mica; es tambi\u00e9n filos\u00f3fica, metaf\u00edsica. Tiene reflejos en nuestra subjetividad. Tambi\u00e9n nos volvemos seres cada vez m\u00e1s privatizados, menos solidarios, menos interesados en las causas colectivas y menos movilizables ante las grandes cuestiones. La privatizaci\u00f3n invade incluso el espacio de la religi\u00f3n: proliferan las creencias \u2018privatizantes\u2019, que tienen conexi\u00f3n directa con Dios. Esto resulta estupendo para quien considera que el pr\u00f3jimo incomoda. Es la privatizaci\u00f3n de la fe, destituy\u00e9ndola de su dimensi\u00f3n social y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En fin, hoy se habla de globalizaci\u00f3n; qu\u00e9 bien que el planeta se haya transformado en una aldea. Lo preocupante es constatar que ese modelo es, de hecho, la imposici\u00f3n al planeta del paradigma anglosaj\u00f3n. Por eso, \u00a1mejor llamarlo globocolonizaci\u00f3n!<\/p>\n<p>&#8211; Frei Betto es escritor, autor de \u201cHotel Brasil. El misterio de las cabezas degolladas\u201d, entre otros libros. http:\/\/www.freibetto.org\/>\u00a0\u00a0\u00a0 twitter:@freibetto. Traducci\u00f3n de J.L.Burguet<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-103\" style=\"margin: 2px; float: left;\" src=\"https:\/\/cedins.rf.gd\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/caminos.gif\" width=\"400\" height=\"263\" \/>El mercado es el nuevo fetiche religioso de la sociedad en que vivimos. Antiguamente nuestros abuelos consultaban la Biblia, la palabra de Dios, ante los acontecimientos de la vida. 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