UN TALLER PERMANENTE PARA PENSAR LA CIUDAD

                             Con tanto trancón, tanto escándalo, tanta plata robada y tanto tiempo perdido en Bogotá, uno se pregunta ¿Por qué no salir corriendo de esta ciudad?!!! ¿Por qué seguir aguantando las injusticias, los atropellos y las maldiciones de esta ciudad para conmigo?!!!! Las respuestas, que rápidamente se convierten en rabia y angustia, son solo una manifestación visceral, individual y explosiva de preguntas más complejas e importantes acerca de la ciudad que nos están construyendo, que nos están vendiendo y que nos están imponiendo: ¿Donde se quedan las ganancias de las inversiones públicas en infraestructura? (Además de las cuentas “inexistentes” de los Nule) ¿Cuáles son los mecanismos reales de compensación social por la perdida en calidad de vida y relocalización -entiéndase desplazamiento intraurbano- que provocan estos proyectos infraestructurales? ¿Cuál es la relación entre “mejoramiento” de la infraestructura urbana con el aumento de pie de fuerza en la ciudad que hace reclutamiento ilegal en las periferias? ¿Por qué los pobres están siendo acorralados en el sur de la ciudad donde se construyen microcasas? ¿Por qué nos quieren convencer de que Bogotá es la mejor ciudad de América Latina para hacer negocios cuando ya no se puede ni vender empanadas en la calle?

 

Por supuesto, estas preguntas son tan solo un momento posterior a la indignación y rabia individual de la experiencia propia en Bogotá, pero son, sin lugar a dudas, el inicio de un proceso de reflexión, ya no solitaria, sino necesariamente colectiva, acerca de la ciudad, del “modelo de ciudad” en el que habitamos 8 millones de colombianos, y con el que se relacionan (en diferentes escalas de distancia) 37 millones más. Tenemos las preguntas, las inconformidades y algunas iniciativas, pero no las respuestas, y ni siquiera la información suficiente. Por eso, este proceso de reflexión colectiva, que ha iniciado con algunas preguntas acerca de Bogotá, es lo que hemos decidido llamar Taller Permanente de Ciudad. Esperamos avanzar en la cualificación de las preguntas, para que dejen de ser preguntas y rabias individuales, y se conviertan en argumentos políticos y de acción.

 

Para este taller nos hemos propuesto los siguientes objetivos:

Objetivo general:

Analizar el modelo de ciudad vigente para Bogotá y sus componentes ambientales, culturales, socioeconómicos y políticos para lograr cualificar propuestas de trabajo y acción política.

Objetivos Específicos:

  1. Apropiarse de herramientas teóricas, metodológicas y políticas sobre los procesos urbanos, haciendo énfasis en Bogotá y la región en la que se configura.
  2. Construir y apropiar colectivamente herramientas analíticas, teóricas, empíricas y políticas acerca de los procesos de configuración del modelo de ciudad de Bogotá.
  3. Construir a través del debate y la construcción de consensos, argumentos y propuestas respecto a los problemas y factores abordados.
  4. Enriquecer los argumentos y debates con referencias empíricas que soporten las discusiones y fortalezcan las propuestas.
  5. Construir puntos de referencia para un nuevo modelo de ciudad.

Buscando contrastar diferentes opiniones y saberes, hemos preparado una serie de hipótesis de trabajo para cada una de las sesiones a partir de las cuáles discutimos una lectura común y una presentación que compañeros y compañeras de diferentes procesos sociales han adelantado sobre el tema específico de la sesión

Primera Sesión

 

En la primera sesión de este Taller Permanente de Ciudad confluyeron procesos organizativos y colectivos de trabajo de las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, Chapinero, Techotiva y Engativa.

La hipótesis de la primera sesión es que “los procesos de reproducción del capital en Bogotá conducen a la pauperización social absoluta (relación capital trabajo y sus expresiones), con pequeños sectores sociales privilegiados”; para trabajarla abordamos de forma general, y aún tímidamente, el problema de la acumulación de capital en las ciudades como un mecanismo de estabilización de la crisis del capital global; la destrucción de infraestructura (que en la vida real se llaman barrios, puentes, avenidas, parques y edificios), que puede llamarse capital fijo, permite la reinversión de las ganancias para generar un nuevo ciclo de enriquecimiento a través de los negocios de la construcción, los seguros, la explotación minera para la oferta de materiales, la burocracia, y la misma subcontratación laboral. (ver lectura de David Harvey. “El derecho a la ciudad”)

Este proceso implica nuevos ciclos de despojo en los contextos urbanos que expulsan por medio de la expropiación, de planes de “reordenamiento” territorial, o de aumento en los impuestos prediales a la población de los centros históricos y de los lugares que se “valorizan” hacia las periferias de las ciudades, que a su vez se convierten en espacios de inversión de capital para (i) la mal llamada vivienda de interés social o vivienda prioritaria, y (ii) la extensión de redes de servicios públicos o privados, que pagados con recursos públicos, enriquecen a los mismos aglomerados económicos que dinamizan los procesos de expulsión original.


El macroproyecto Aeropuerto el Dorado y sus impactos en la comunidad

Todos los sectores poblacionales que rodean el Aeropuerto Internacional El Dorado son espacios comunitarios construidos por los diferentes  grupos sociales que se han desarrollado a través del tiempo siguiendo sus tradiciones, pensamientos, sueños y necesidades. Por ello, para sus habitantes, este territorio significa mucho más que un espacio físico disponible para cualquier clase de construcciones o megaproyectos.

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