Los territorios urbanos como ámbitos articuladores de la lucha popular

Por: Equipo de Ciudad - CEDINS

La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla”. Subcomandante Marcos

La ciudad neoliberal funciona a partir de la producción, circulación y consumo del capital, a costa de la privatización de las responsabilidades sociales del Estado, acentuando la segregación socio-espacial histórica, que tiene sus dinámicas específicas en el nivel local, regional y nacional.

La falta de participación real de las organizaciones sociales para la incidencia con propuesta, en los procesos institucionales de ordenamiento territorial, se aúnan con las políticas públicas que despolitizan a los sujetos urbanos y tienden a regular las luchas sociales en las ciudades, las cuales requieren cualificación en la  gestión de ciudad. Asimismo, el factor de los controles territoriales por parte del paramilitarismo o las fuerzas estatales, amenazan a las diferentes expresiones del movimiento social, dándoles tratamiento de guerra.  

Ello confirma que el modelo económico, basado en la supremacía del valor de cambio sobre el valor de uso, da forma a la producción del espacio urbano, apoyándose en la desregulación legislativa en materia laboral, ambiental y social; su principal vía es la acumulación a través de la  expansión densificada y la urbanización acelerada, favoreciendo fundamentalmente al capital financiero en el mercado inmobiliario.

Frente a este contexto, se abren posibilidades para la construcción de ciudades para la vida diga y movimiento urbano popular, si:

  • Los sujetos colectivos generan diseños autogestionarios de planeación y gestión urbana, para que los procesos organizativos proyecten la ciudad a largo y mediano plazo.
  • La participación real se forja en los enfoques, principios, diagnósticos, formulación y ejecución en la planeación y gestión propia o institucional de la ciudad, permitiendo construir tejidos de luchas, poder popular y reconocimiento de los sujetos políticos.
  • Se retoma la producción social del espacio como principio de ordenamiento territorial popular, para recuperar la ciudad auto producida, sus relaciones sociales y apuestas colectivas desde la memoria y la cultura de lucha popular, el arraigo territorial, el mejoramiento del espacio construido, el reconocimiento del valor social del territorio y las alianzas público-comunitarias.
  • El Derecho a la Ciudad se posiciona como perspectiva política colectiva, que articula a los diferentes sectores populares,  territorializando las luchas sectoriales y creando alternativas por los derechos colectivos.
  • Se crea poder cultural popular en la transformación de la ciudad,  a través de la cultura y el arte como componentes fundamentales en la propuesta de proyecto de ciudad alternativo, en tanto que su papel, experiencias y movimientos artísticos pueden generar posibilidades para los procesos populares en sus territorios.
  • Desde las diferentes realidades, se reconstruye un movimiento cívico popular, por el acceso a bienes de la ciudad, la superación de focalización de la política social y la fragmentación de los sujetos políticos que tienen la potencia para transformar los instrumentos institucionales de participación y construir una relación urbano-rural de manera autónoma.
  • Se configura un sujeto político de trabajadoras y trabajadores que en condiciones precarizadas usan la ciudad y tienen un papel preponderante en la disputa de los territorios.