El mundo del Trabajo y las nuevas dinámicas de explotación capitalista

A continuación una breve reseña del taller desarrollado en Barrancabermeja con trabajadores del sector minero energético.

Problematizador: Cristóbal Silva González.  Ced-Ins.
Equipo de trabajo: Patricia Brion,  Alexandra Bermúdez. Corporación Aury sará Marrugo.

Los objetivos de esta sesión tienen que ver con la apreciación crítica de algunos conceptos, tales como: trabajo, mercancía, capitalismo, acumulación flexible, polivalencia, precarización, flexibilización, tercerización.  

Metodología: Trabajo Grupal, Inspección de los conceptos con base en la experiencia laboral y lectura crítica del texto de Antunes ¿Adiós la trabajo?. Finalmente discvusión y síntesis.


Recursos. Texto: Antunes, Ricardo. ¿Adiós la trabajo? Capítulo dos: Las metamorfosis en el mundo del trabajo. Editorial Herramienta, Pensamiento crítico. Colección Nuestra América. Bogotá. 2000.
Video: Recursos Humanos. Dirección y Guión C. Laurent. País: Francia. Año 2001. Tiempo 100 minutos.

Como se menciona anteriormente el primer paso que dimos tuvo que ver con la presentación del texto de Ricardo Antunes -anteriormente reseñado- para abordar colectivamente la inspección conceptual y la elaboración colectiva de los conceptos claves para develar hoy la realidad de la contradicción capital-trabajo.   

Relatoría

EL TRABAJO Y SU ORGANIZACIÓN EN LA SOCIEDAD CAPITALISTA.

La noción del trabajo es conceptualizada desde las diferentes variables como una actividad humana y social que es ejecutada para la satisfacción de necesidades materiales e intelectuales.

El ser humano es caracterizado como un ser social de necesidades, para satisfacer las mismas se requiere de los recursos que aporta la naturaleza. El trabajo como actividad, ciertamente, necesita de un despliegue o gasto de energía para transformar los recursos de la  naturaleza en bienes o mercancías para la satisfacción de las necesidades humanas.

El trabajo cumple pues, con esta relación o mediación entre la sociedad y la naturaleza. La organización social e histórica de esta potencia o actividad humana en el capitalismo, transforma la naturaleza en un arsenal “infinito” de recursos-mercancías, así como al trabajo y su portador, el trabajador, en un ser extrañado o enajenado, que realiza una actividad que no le pertenece. Ciertamente, el trabajador lejos de afirmarse humanamente en el trabajo, se transforma en una mercancía.

La organización social del trabajo repercute también en la conformación de la sociedad y la proyección del individuo como ser humano. Es por ello que bajo el dominio del capital  se da la cosmovisión presente en las ideologías liberales, donde predominan el individualismo y la competencia de todos contra todos, revirtiendo la naturaleza humana del ser social que necesita de la naturaleza para la satisfacción de las necesidades concretas desde el valor de uso.

Para convertir estos conceptos en herramientas de interpretación de la realidad convocamos el marco territorial de la ciudad de Barrancabermeja. En efecto, un recurso natural como el petróleo, que a finales del siglo XIX y principios del XX era utilizado por los indígenas Yariguies con fines medicinales y religiosos, se transforma en un recurso estratégico dentro del proyecto capitalista que debe ser apropiado para su funcionamiento. La extracción de este recurso necesitaba de obreros que llegan a la ciudad de diferentes partes del país. Esta proletarización, variable que se multiplica en diferentes regiones del país se da  por medios violentos y forzados. Una ciudad como Barrancabermeja ha crecido a la sombra de la extracción del petróleo, la organización social, política y cultural se sustenta en la explotación del recurso natural, así como también desde la organización lucha y cosmovisión de los obreros.

La misma ciencia económica del capitalismo ha reconocido que es el trabajo expresada como fuerza de trabajo la que genera riqueza. El valor de las mercancías lo dota o lo imprime el trabajo. El capital no podría subsistir sin el trabajo ejecutado por los trabajadores y son ellos los que cumplen un papel central en el circuito económico.  El secreto de la riqueza o el incremento de la tasa de ganancia del dueño del medio de producción (tierra, fábrica) se debe a que explota al trabajador.

Con base en estos conceptos consensuados y discutidos se abordó la reflexión sobre que papel cumple la tecnología en la producción de riqueza. Es ésta ¿capaz de desplazar la mano de obra? ¿Ya no es el trabajador el generador de riqueza?

Estas apreciaciones que están presentes en el capítulo antes reseñado del libro  de Antunes, nos aportan una serie de pistas que se abordaron de la siguiente manera:

a. La tecnología siempre ha  acompañado  la dinámica del capitalismo, en el siglo XIX la revolución industrial potencia los avances tecnológicos desencadenando herramientas como la locomotora, la máquina de vapor, que generaron transformaciones en la intensidad laboral, pero, asimismo, dichas máquinas dependían de los ejecutores: los trabajadores, así como dependían de un recurso en ese momento estratégico: el carbón. El símbolo de esta vorágine productiva es la locomotora que permitía recortar los espacios físicos desde intervalos menores de tiempo.
 
b. El industrial Henry Ford, a principios del siglo XX en los EE.UU. es quién racionaliza la experiencia productiva por medio de líneas de montaje y cadenas productivas que permite la confluencia de grandes masas de obreros que se concentran en la producción del automóvil.  El ordenamiento espacial y el control de los tiempos se convierten en un objetivo para maximizar la producción. El tiempo debe ser medido y regulado para intensificar las actividades laborales, este dispositivo o mecanismo de control se le conoce como fordismo-taylorismo.  El símbolo de esta forma social de organización capitalista es el automóvil, y los recursos estratégicos son la energía eléctrica y uso del carbón prensado: el petróleo. Las ciudades se organizan en torno al despliegue industrial y el uso masivo del coche se convierte en manifestaciones de la prosperidad.

c. Uno de las características de este modelo de producción tiene que ver, entre otras, con la búsqueda del pleno empleo y el incentivo salarial para consumir lo que se producía. En efecto, los treinta años gloriosos del capitalismo que van desde los finales de la segunda guerra mundial hasta finales de los años 60’s, permitió una estabilidad del modelo económico keynesiano-fordista y de estado bienestar. En ese escenario político-económico los trabajadores son reconocidos como actor o sujeto de derechos que tiene un  reconocimiento institucional por medio de una legislación laboral, lográndose un pacto entre el capital y el trabajo,  mediado por el estado. Los sindicatos, son pues, las organizaciones que irán a disputar la distribución del ingreso social. Estas organizaciones, que concentrarán grandes cantidades de trabajadores, logran el fortalecimiento del salario real y su poder adquisitivo.

d. La dinámica, lógica y funcionamiento del sindicalismo reproduce el modelo productivo fordista: un organigrama jerarquizado y centralizado, una división del trabajo verticalizado que permite un despliegue de funciones que están proyectados para la eficiencia y gestión del sindicato. Otra estrategia ha sido la captación política, se ha venido argumentando como las lógicas estatistas penetraron el funcionamiento político del sindicalismo, generando con ello, la pérdida de la conciencia política y de clase, así como la posibilidad de disputa política contra el predominio del capital.     

e. La tercera revolución industrial se da en el contexto de la crisis del capitalismo -finales años sesenta y principios de los setenta-, y se manifiesta en la superproducción, inflación, la crisis energética, la crisis de la deuda de los países del tercer mundo.  Para salir de dicha crisis  se busca optimizar la producción con base en los inventos tecnológicos de  la microelectrónica, la robótica, la teleinformática.  El ingeniero japonés Oscho, crea un modelo de producción de automóviles de la marca toyota  que solo se da con base en la demanda y en la eficiencia. Se busca evitar  la producción en masa, racionalizar los recursos, sobreexplotar y flexibilizar al trabajador por medio de la estrategia de cooptación expresada en los círculos de calidad. Una de las estrategias del capitalismo global para recuperar la tasa de ganancia tiene que ver con la liquidación del estado de bienestar y con ello los derechos sociales y colectivos del mundo del trabajo y de sus tradicionales formas de organización como los sindicatos, perdiéndose el poder real y adquisitivo de los salarios.

f. Así pues, el desmantelamiento de los centros fabriles y su efecto la descentralización productiva,  desencadenan la flexibilización que en términos concretos podemos caracterizarla como un trabajo sin derechos, entre otros, relaciones contractuales directas con las empresas,  e imposibilidad de acceso a las pensiones y la seguridad social. Esto evidencia como el predominio del capital contra el trabajo permite mayores niveles de explotación de los trabajadores que fluctúan en el mercado, sin ninguna garantía social laboral. La rotación del capital permite a la vez una mayor intensidad en los ritmos productivos, donde la tecnología juega un papel implacable contra el del mundo del trabajo.
 
El símbolo de este modelo de acumulación lo representa el computador, una herramienta versátil y flexible ante una sociedad organizada para la flexibilidad y los cambios continuos. Se dice como esta herramienta permita una mayor captación, control y regulación del capital ante la dinámica laboral.

g. Los trabajadores y trabajadoras del mundo han visto renacer pautas de explotación que se consideraban superadas, como la esclavitud laboral.  Según la  O. I. T.  en varias regiones del mundo se viene sometiendo a más de 250 millones de seres humanos a cuenta de la precarización traducida en la esclavitud; en efecto en el informe se menciona  como dicha masa de trabajadores principalmente niños y niñas, mujeres laboran en minas e industrias de las  empresas transnacionales en la más aberrante condiciones.

h. Otras de las dimensiones laborales que se sustentan en la intensidad de la rotación del capital tiene que ver con la polivalencia. Si el anterior modelo se caracterizaba por la relación un hombre una máquina y hoy se impone la relación un hombre varias máquinas. Con ello se busca imponer nuevas formas de explotación y racionalización de los recursos o reducción de mano de obra, desencadenando desempleo  de carácter estructural, y  que genera a la vez una   presión contra los salarios. Y es así, pues,  como se impone las dinámicas de la subcontratación y temporalización laboral: se trabaja dependiendo de las tareas, de los recursos. A esto se le ha denominada trabajo a destajo.     

i. Todas estas estrategias impuestas por el comando del capital contra el mundo del trabajo ha logrado una reducción sustancial de trabajadores con empleos dignos y organizados sindicalmente, imponiéndose la lógica presente en los trabajos flexibles, precarios, polivalentes sin derechos, prestaciones o una relación contractual directa con el patrón. Esta sobre explotación se ve reflejada en las maquiladoras que se ubican en las llamadas zonas económicas especiales, donde abundan recursos naturales y mano de obra sin ningún derecho fundamental.   

j. Hoy según la   O. I. T.  los trabajadores y trabajadoras se concentran en el sector informal con un 65%, trabajadores que por sus condiciones están en constante movimiento sin posibilidades políticas de organización sindical bajo los parámetros tradicionales. Asimismo, hoy se vive en un 7.4 % de desempleo, el más alto en la historia contemporánea. Con esto se pone en evidencia como la ofensiva del capital globalizado contra el mundo del trabajo ha sido de consecuencias nefastas contra los derechos sociales y colectivos de los trabajadores.

k. En Colombia de las más de 20.500.000 personas que trabajan solo están  organizados sindicalmente alrededor de 700.000 personas, es decir menos del 4% de los trabajadores. Asimismo,  58% de la población que trabaja se concentra en el sector informal, y se reconoce institucionalmente que los niveles de desempleo alcanzaron casi el 13%, representando estos fenómenos una clara ofensiva contra los trabajadores y los derechos fundamentales de los mismos. Esto debe reactivar la perspectiva de praxis política, tarea nada desdeñable del mundo del trabajo para la resignificación de una nueva praxis organizativa y política en contra de la dictadura del mercado y el sistema capitalista.