Gays y mineros: una lucha por el orgullo

Por: Lisbeth Montaña E. - Cedins

"Gays y lesbianas ayudan a los mineros", fue una consigna agitada con constancia en la marcha del orgullo gay de 1984. Quienes la pronunciaban era un grupo de gays y lesbianas preocupados por la situación de los mineros del norte de Inglaterra, sur de Escocia e Irlanda.

Su acción solidaria deviene del rechazo que profesaban a Margaret Thatcher, cuyas decisiones políticas procuraban más ganancia para el empresariado (en esta ocasión cerrando las minas) a costa del bienestar y los derechos de los trabajadores y sus familias.

En solidaridad con ellos, la comunidad Lgtb (Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), abocó la recogida de fondos económicos para apoyar a los mineros, en ese momento en huelga.

Así lo narran en Pride, una película realizada en el 2014 por el director Matthew Warchus. Enmarcada en el género de la comedia, la película centra su argumento en sucesos acaecidos en 1984, en las protestas de los trabajadores que resisten la ofensiva gubernamental, y el apoyo que a las mismas brinde el grupo de gays y lesbianas conocido como Lesbiana y gays apoyan a los mineros (Lgsm por sus siglas en inglés).

Esta historia de la vida real se ubica en las poblaciones del sur de Gales, donde la mayoría de sus habitantes profesa una cultura conservadora y religiosa, la misma que tras la relación con la comunidad Lgtb terminará por reconocer y aceptar la importancia de las diferencias sexuales y la solidaridad de la lucha por encima de los prejuicios arraigados en el machismo, tan ligados a sectores como los trabajadores mineros quienes siempre han sido encasillados como "los machos más machos" o "los hombres más rudos", entre los cuales eran común considerar que la opción por otras identidades sexuales, o la relación con homosexuales, era causa de pecado u objeto de burla. Todo lo cual cambia luego de la huelga.

La cinta tiene como escenas principales imágenes que permiten apreciar cómo sucedieron las protestas de los trabajadores, además de una declaración de Margaret Thatcher justificando sus acciones represivas por el desacuerdo que mantiene con los sindicatos, declaraciones que desataron el volcamiento a las calles de 11 colectivos de la comunidad Lgbt para recoger recursos a favor de las familias de los huelguistas.

Acción positiva. Este tipo de iniciativas le permite concluir al cineasta cómo concretar la solidaridad más allá de los comunicados y los buenos deseos. Al tiempo que reflexionar sobre cómo este tipo de iniciativas e identidades sociales y de clase, facilitan la superación de estereotipos culturales que mantienen dividida al conjunto social.
 
Un único enemigo

Uno de los factores que unieron en huelga y protesta a estos dos sectores fue su odio por la figura de poder de Margaret Thatcher, quien acababa de auspiciar la guerra de Las Malvinas (1982), enemiga vehemente del derechos a las opciones sexuales, quien desde el 19 de noviembre de 1984 llegaba a imponer las medidas más violentas y represivas en contra de los sindicatos mineros. Acción represiva que la llevó a confiscar los fondos económicos del Sindicato Nacional de Mineros, afectando sin reparo alguno, durante 12 meses, a las familias de los mineros. La huelga, que duró alrededor de un año, dejó un saldo de tres muertos, además de convertirse en uno de los precedentes que auguraba la derrota sindical en Inglaterra.

La película centra su mirada en uno de los 11 grupos fundados en solidaridad con la huelga de los mineros, el Lgsm, liderado por Marck Ashton y Mike Jackson, convertido, tras esto, en uno de los grupos más grandes entre la comunidad gay. Si acción también les permite lleva su mensaje, levantar sus reivindicaciones particulares, en todo el conjunto social.

Los primeros fondos para apoyar a los mineros en huelga fueron recogidos durante la marcha del orgullo gay de Londres en 1984 y en una de las librerías más importantes de Londres, Gays the World, una de las primeras que fundadas por homosexuales socialistas dedicada a temas exclusivamente gays.

En el desarrollo de la trama, pueden apreciarse la dificultades a las que se ven enfrentados el grupo Lgsm al querer solidarizarse con los mineros, ya que encuentran un inicial rechazo generalizado en la población, incluso de los propios mineros, quienes los ven como seres débiles y extraños de los cuales es mejor no recibir ninguna ayuda, pese a las condiciones económicas por las que atravesaban.
 
La forma o el método

Será la alegría, el baile, la conversación y las preguntas de las familias sobre algunos prejuicios sexuales –como el lesbianismo, el papel de la mujeres en la vida de los hogares, la forma de sentir de los mineros y sobre las diferencias sexuales–, las que permitirán que mineros y comunidad Lgbt estrechen lazos para seguir peleando contra el enemigo concreto y común.

Uno de los momentos claves durante el año de lucha de esta unión será la pelea contra los medios de comunicación, principal arma de manipulación y desprestigio usada por Margaret Thatcher, principal escenario de deslegitimación en contra de los trabajadores mineros y la comunidad Lgbt. Para ese momento la represión de los grupos neonazis se acrecentará en Londres, emprendiendo numerosos ataques contra la librería Gays the World y algunos de sus miembros.

Para contrarrestar la arremetida de los medios de comunicación en contra de la unión de estos dos grupos, tachados como la unión de las canteras y los pervertidos, ambos sectores harán gala de este apodo para visibilizar la situación de los trabajadores mineros y publicitar la solidaridad económica, situación que resulta provechosa. De ella sacan ventaja los dos sectores para realizar una de las fiestas más grandes organizada hasta entonces por la comunidad Lgbt, unidos con las familias de los mineros en Camden, un barrio de Londres, en la cual logran recoger más de 20 mil libras esterlinas, dinero entregado a las familias de los huelguistas.

En la película este episodio está enmarcado por la canción Tell me why? Y por qué no luchar por la misma causa, cuando la represión desatada contra los dos sectores era salvaje y solo la unidad podría contrarrestarla; acción común y solidaria cuando la imposición de la medidas económicas neoliberales se abrían camino para condenar a las mayorías sociales a mayor exclusión y opresión.

Así, estos dos sectores estuvieron hasta el final de la huelga unidos, pelando hombro a hombro, alejados de los prejuicios machistas, las prácticas patriarcales y las órdenes conservadoras de negar la diferencia de otros.

A pesar de que la pelea la perdieron los trabajadores mineros, y aunque ello significó la derrota de la lucha sindical y la entrada de la economía neoliberal en Inglaterra, la unidad permaneció por largos años. En ese trayecto sucedieron cosas significativas, tales como el Grand Parade o la fiesta del orgullo gay de 1985, en la cual, además de la comunidad Lgbt también marcharon los trabajadores mineros del sur de Gales, Escocia y norte de Inglaterra.

Esta unidad del movimiento obrero y de la comunidad Lgbt, se afianzó de forma irreversible, permitiendo que en la lucha por los derechos sexuales en Inglaterra tomara forma un proceso de legitimación asumido por el Partido Laborista, el cual propuso una resolución para que la lucha por la igualdad de los derechos fuera acogida. Gracias al Sindicato Nacional de Mineros la propuesta fue recibida y fueron ellos los principales aliados para generar un bloque que enfrentaría las disposiciones del Artículo 28 de 1988 con el cual el establecimiento prohibía promocionar, en Inglaterra y Escocia, contenidos homosexuales e ideas públicas sobre la diversidad sexual, Artículo que sería derogado. con amplitud de votos. en el año 2000.

Valga decir, finalmente, que la película retrata un escenario en el cual la dignidad y el orgullo de una clase que supera sus propias limitantes, la cual entiende que la lucha unitaria por los derechos resulta más efectiva que la lucha anclada en feudos sociales, donde cada quien solamente se preocupa por su pedazo.

Una lección para el ahora y para la vida

La historia lleva a pensar, como colofón, en Colombia, con la posibilidad de un escenario igual de adverso al de la Inglaterra de 1984. Es posible, es necesario, entrelazar las luchas que sectores como el Lgtb mantienen por la igualdad de derechos en la adopción y el matrimonio, y el sindicalismo ante la precarización de la condiciones laborales, o la gran persecución que otros sectores viven por la defensa de los recursos naturales, ya que en ningún caso son luchas antagónicas, todas ellas buscan justicia social y vida digna para las mayorías, y ameritan el hermanamiento y la solidaridad de clase, más allá de la simple acción de pequeños grupos, cada uno de los cuales siente que está defendiendo lo únicamente importante en su país.